Protocolo, formalidad y legitimidad democrática.

En democracia existen instrumentos de comunicación que contribuyen a legitimar determinados hechos. Los acuerdos o desacuerdos, las victorias o las derrotas son trasladadas a la sociedad no ya con la difusión de los documentos legales sino con la generación y distribución de imágenes de actos institucionales que son creadas por los departamentos de protocolo. Sin la difusión gráfica de lo que acontece, parecería que un hecho no es legítimo. Podríamos decir que en democracia, lo público ofrece legitimidad mientras que lo secreto, lo oculto es sinónimo de poco democrático o ilegal. Legitimar un acto en democracia requiere tiempo y plazos legales que son, precisamente, los espacios temporales que utilizan los equipos de protocolo para que, lo trasladado a la sociedad desde las instituciones, responda exactamente al objetivo institucional de comunicación. Nada debe quedar al azar porque, de lo contrario, toda o parte de la legitimidad que se persigue con la difusión, quedaría menospreciada. […]

Seguir leyendo