No-protocolo como estrategia de comunicación.

«No sirve para nada». Al menos eso es lo que algunos afirman del protocolo. «El protocolo distancia a los líderes de la sociedad a la que se deben», dicen otros. El caso es que, en realidad, el protocolo es utilizado – a veces manipulado- para atender a los objetivos de unos y otros. Lo curioso es que nadie, creo yo, salvo los que nos dedicamos a estos menesteres, se atreve a admitir que -además de procurar la convivencia- sirve para comunicar. Así lo viene a demostrar algunos líderes políticos que lo utilizan, a hurtadillas, como si no les afectase ni interesase. En muchos foros y en este blog he afirmado que son varios los factores que afectan al protocolo en tanto que técnica de comunicación y facilitadora de las relaciones personales, institucionales, diplomáticas, empresariales o políticas. Destaco hoy cómo se utiliza el espacio – sí, lo de ceder o no la derecha-, el tiempo […]

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Retórica y discurso protocolario (y II)

En numerosas ocasiones me he referido a la elaboración del discurso protocolario que viene a fundamentarse en la configuración de los diferentes elementos de la escena, en su distribución especial y espacial, en la coherencia con lo verbalmente explicitado y en la necesidad -en muchos casos exigencia- de decir por la imagen lo que con palabras resultaría inoportuno, políticamente incorrecto o difícil de explicar. De esto último saben mucho los comunicadores políticos y empiezan a implementarlo los que gestionan la comunicación empresarial. Es cierto. Los grandes discursos, además de grandes interpretaciones, necesitan de una elaborada, meditada y cuidada puesta en escena. No me refiero a la arquitectura de interiores o a la decoración sino a la táctica protocolaria que hace saltar la chispa en el observador y viene a despertar interés por el discurso verbal, complementa su contenido y lo impulsa para hacerlo persuasivo. No vale cualquier espacio, no vale […]

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