La banalización del protocolo.

Me temo que o mucho cambian los tiempos o alcanzaremos un punto de no retorno en el que los modales, la etiqueta y la correcta ejecución de los actos atenderán a criterios partidarios, del momento o simplemente al gusto personal e interesado de unos pocos. Si seguimos así, tendremos que hablar de otra cosa e inventar nuevas definiciones para lo que hoy denominamos protocolo. Quien así lo admita deberá dedicarse a aceptar lo que «la moda»  y un nutrido rebaño de borregos pretenda imponer.  Si ese es el camino, yo me bajo en la siguiente parada. Ahí no estaré. No es una cuestión de gusto, lo es de convicciones. Si comenzamos a saltarnos las normas que han sido aceptadas por convención social  y a romper con lo que se hacía ayer y funcionaba, perderemos definitivamente nuestra identidad cultural. El olvido es un cáncer para el protocolo y creo que no es necesario recordar que […]

Seguir leyendo

Tradición «versus» modernidad

Es el eterno debate. Y en protocolo la tradición siempre fue muy importante. Tanto es así que, a los que nos dedicamos a esto de la etiqueta, los modales y la organización de actos, siempre se nos señala como la salvaguarda de la tradición. Por eso algunos no quieren hablar de protocolo al entender que lo relacionado con él está pasado de moda o, mejor dicho, démodé o outdated que suena mejor y viste mucho más a quien así lo califica. Es cierto que desde toda perspectiva parece que una de las finalidades del protocolo es preservar lo antiguo y traerlo a la actualidad de vez en cuando. Así, recordamos las formas de hacer bien las cosas de los que nos precedieron y los modos de éxito del pasado. Ello cohesiona a la sociedad y se constituye en factor diferenciador de otras culturas. Creo que cuando el pasado no sea […]

Seguir leyendo