Errores de protocolo y vudú intercultural.

Alguno anda por ahí creyendo que un error de protocolo es ponerse una americana amarilla para asistir a una recepción en una embajada. Pero eso es tener mal gusto. Otros piensan aún que un error protocolario es sorber la sopa, pero eso es una falta de urbanidad en occidente y no en algunos países africanos, por ejemplo. Incluso algunos políticos consideran que hacer protocolo es gastar ingentes cantidades de dinero en comer, beber y viajar a costa de los contribuyentes. Para justificar errores, ahora se aminoran los gastos que ellos consideran de  protocolo y que no son más que gastos de representación. Han sabido desviar la atención y venden esa reducción de gastos como un logro social, una meta que se ha alcanzado por su buena gestión. Pero ni las comidas, ni los viajes, ni los gastos en regalos institucionales ni los coches de lujo son gastos de protocolo, término que ellos han escogido para […]

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El protocolo simplifica la vida.

Lo decía Maurice de Talleyrand quien no era, precisamente, crisol de virtudes: «Solo los tontos se burlan del protocolo. Simplifica la vida». Y es muy cierto. Asumir y respetar las normas facilita la convivencia porque con ello se delimita el marco de la actuación pública personal. No sobrepasamos líneas para que los demás respeten, también, esos mismos límites. Pero algunos no entienden de protocolo más que cuando les conviene. Asumen y acatan normas solo cuando ello les reporta beneficios. Muy concretamente hoy me refiero a beneficios políticos. Echa un vistazo al vídeo. Posar al lado del Rey podría menoscabar la imagen de líder independentista de la que se ha investido el señor Artur Mas. Por el contrario, negarse públicamente a ocupar el lugar que le corresponde – nótese la actitud medida de la ministra- hará que su actitud sea interpretada como de rechazo al Jefe del Estado y a España. Eso suma votos. La única inteligente -sobradamente inteligente- en esta ocasión […]

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