De la mala educación, el insulto y otras excrecencias verbales.

Tu ya sabes cómo pienso. Me parece que las formas son al fondo lo que el camino a la meta. Esa ha sido la máxima de las relaciones personales, las diplomáticas o las empresariales. Cualquiera que tenga por deseo la concordia, el acuerdo y alcanzar objetivos comunes, siempre se mueve dentro de los límites que marcan las buenas maneras, la urbanidad, la educación. La aspiración de agradar siempre va de la mano del éxito en las relaciones personales. Sin embargo, tenemos unos políticos que son tan irresponsables -por ser tan maleducados- que juegan con los intereses de sus representados desde posiciones de una pobreza intelectual, escasez de carácter y nula educación difíciles de imaginar y superar. Es fácil de entender que cuando no existen argumentos se recurra al insulto, la acusación sin fundamento y la falsedad como únicas armas. Digo que es fácil de entender, pero para mi es imposible […]

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