Damas y caballeros.

No, no estoy llamando la atención del público en una ceremonia para una entrega de premios. Pretendo escribir de la calidad y cualidad que deben tener una mujer o un hombre para ser calificados de esa manera.  Hago así honor a la palabra dada a mis protocolarias Flor de Paz y María Gómez  a quienes he prometido escribir sobre el asunto. Veremos lo que sale. Por cierto que mantener la palabra dada, aún cuando las circunstancias se tornen desfavorables para el que la compromete, es cualidad inseparable de alguien que sea o pretenda ser una dama o un caballero.  Antes de seguir me gustaría dejar bien claro que lo que pudiera demandarse a un caballero para ser calificado como tal, es también requerido para tener el honor de ser considerada como dama. No existe el género para esto sino solo una noble actitud personal que es común a hombres y mujeres. […]

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