Una historia mal contada.

Así ocurre cuando el principio general de  la organización de actos -larga preparación, corta ejecución y yo añado “profesión”- no se lleva a término. Las historias se pueden contar pero, quienes no son profesionales o son mediocres, las cuentan mal. En esto de la organización de encuentros de alto nivel, ni el dinero para llevarlos a cabo, ni el deseo de que todo salga bien son suficientes para alcanzar el éxito. Hace falta profesión que comienza por la formación. Ejemplo de lo anterior ha sido esta semana el supuesto fallo de protocolo del que ha sido protagonista el presidente Macron a su llegada a Argentina para participar en el G-20. Que el Jefe de Estado francés no haya sido recibido en tiempo y forma por ningún responsable a su llegada al aeropuerto de Buenos Aires, no es solo culpa de quien debió esperar la llegada del mandatario francés. Desde luego quien […]

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La mejor manera de pagar un traje.

Que Obama se sirvió de las técnicas de marketing político para su éxito es una realidad y que Macron, el Presidente de la República francesa, ha copiado lo mejor de Obama es una evidencia. Hasta la llegada de Obama, ningún político reciente del mundo se preocupó tanto por su imagen pública  y a ninguno le dió unos resultados tan beneficiosos. Macron se ha valido de un discurso innovador en Europa que conecta emocionalmente con la sociedad, y de una coherencia personal que no se corresponde con su coherencia política. A la vista está que la coherencia política tiene menos valor que la personal y que, por ejemplo, demostrar amor por una mujer que podría ser su madre ha hecho que la aceptación emocional y pasional del observador sobrepase en mucho a la razón que imponen los hechos y sus ideas poco ortodoxas. Macron se ha convertido en un líder moderno que […]

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Discurso visual y protocolo a la medida.

Quienes gestionan la imagen pública de políticos se enfrentan a la dicotomía de hacer que su señorito sea observado como integrante  del Olimpo o miembro del grupo social que lo vota. Para hacerlo más entendible: o los dirigentes se colocan en un punto distante de la sociedad o se convierten en un integrante más de ella. Como siempre, mantenerse en el punto medio es lo más virtuoso pero el eclecticismo no es bueno ni siquiera para los más poderosos. Ya sabes que admiro profundamente la comunicación que rodea a Obama, que le he seguido durante sus dos mandatos y que me parece que solo el y sus asesores han sabido conjugar en nuestros días, magistralmente, ese equilibrio entre la cercanía a la sociedad que desean los asesores para ganar adeptos y la debida distancia a la que deben situarse los dirigentes para ser creíbles como tales. Las herramientas para el discurso visual de los dirigentes han de […]

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Más de lo mismo.

Me cuesta creer que no lo hacen conscientemente. Un jefe de estado que recibe a su homólogo dejando que su perro se acerque a olisquear y pose en una fotografía; una primera dama que acude a mostrar su apoyo a los damnificados en una catástrofe con unos stilettos, como si de un acto social divertido se tratara. O sus asesores son unos lerdos o ambos descuidan aspectos que afectan a la credibilidad de los más altos dignatarios. El presidente Macron, en busca de la cercanía, de la humanización de lo que representa y en un claro intento de copiar al maestro de la imagen pública – Barack Obama- ha incorporado su perro al séquito de recepción de los Jefes de Estado en visita oficial a Francia.  ¿Qué hubiera pasado si el perro comienza a ladrar o, incluso, hubiera mordido en ese momento no ya al Jefe de Estado visitante sino a cualquiera de los presentes? Qué gracioso si se hubiera […]

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