Protocolo y el arte de ser cursi.

Últimamente mi capacidad para reírme de mismo ha aumentado insospechadamente hasta cotas tan altas que producen, a veces, dolor. Me río tanto -incluso solo- que finalmente alcanzaré a tener unos abdominales como los de “Harnor Shuashernerguer”, que diría mi  querido amigo Juan de Sevilla. Ahhhhh, Juan de Sevilla!!! ¡qué sería de mi sin su oráculo! ¡Mi alter ego!….que siempre suena más intelectual y, desde luego, más cursi. La verdad es que esto de ser cursi debe ser más o menos un arte porque no todo el mundo sirve para ello. Cuando se descubre a un cursi y se le hace partícipe del descubrimiento, deja de serlo. Al contrario, al cursi que se mantiene siendo cursi durante mucho tiempo o toda la vida, debería reconocérsele el valor como a los militares un acto de servicio ante el enemigo. Es más, deberían ser reconocidos como artistas y, por lo tanto, con derechos de […]

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