Nos hace falta más protocolo.

Esta semana ha dado para hablar y debatir mucho sobre protocolo. A veces los fallos de protocolo son divertidos, pero los tres casos a los que me voy a referir me han producido una gran tristeza porque, conociendo a grandes profesionales de protocolo en Argentina y México, me ha sorprendido lo ocurrido. Ha sido  también una sorpresa por lo inesperado de lo ocurrido y también me ha producido indignación porque, en muchas ocasiones, un fallo de protocolo se traduce en un insulto a una persona o -peor aún- a una nación. Comenzaré por referirme a lo acontecido en Argentina cuando, en un aeropuerto en el que va a tomar tierra el avión que transporta en vuelo oceánico a un Jefe de Estado, resulta que no hay escalera que llegue a la puerta del avión. He oído muchas escusas y leído otros tantos intentos de justificar lo injustificable.  A saber: que […]

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