Protocolo, ética y estética.

Normalmente los límites impuestos por la ética están muy por encima de los que imponen la estética de los dirigentes. Una de las ramas de la ética – la ética normativa- se dedica a estudiar los estándares de la conducta humana que están relacionados, por cierto, con la actividad personal o profesional que se desarrolla. La ética a que se refiere a la actividad personal tiene unos límites que delimita el propio individuo. Así, uno puede tener unos principios personales flexibles -«Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros.»- que diría Groucho Marx. Pero si nos referimos a la ética profesional que afecta a una actividad en la que se representa a un grupo, la cosa cambia. Los principios y valores éticamente premiables son los que convienen a la mayoría y los estándares de lo que está bien o mal los delimita y dicta el interés del grupo y […]

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Representación institucional y dignidad.

La imagen pública de un dirigente empresarial o político se ve afectada por muchos componentes que no solo tienen en cuenta las capacidades intelectuales y los logros actuales sino que suman a éstos lo acontecido en el pasado, lo que de vida privada ha trascendido a los medios de comunicación, los hobbies y hasta el estilo de vida, entre otros muchos factores. Nada se puede ocultar y todo lo pasado tiene una trascendencia en el presente y mediará en el éxito o el fracaso futuro. Los dirigentes -o los que aspiran a serlo- lo saben y son muy conscientes que son esclavos de lo hecho públicamente y solo dueños de lo que no trascendió del ámbito privado. Si un dirigente actual cometió en el pasado un fallo consciente o inconscientemente, tendrá indudablemente consecuencias en su aceptación pública actual y futura. A los efectos anteriores, está claro que cuando se es […]

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Una imagen pública llena de pelos.

Mi amigo Luís Díaz Meco llamaba mi atención sobre  las fotografías en las que Ana Botella, alcaldesa de Madrid, aparece de madrugada supervisando las labores de limpieza con las que finaliza la huelga. La presencia de la Alcaldesa no solo no está fuera de lugar sino que es casi obligatoria por cuanto con ella se pone de manifiesto que una responsable institucional siempre está en primera linea de lo que acontece. Es su obligación estar «a las duras y a las maduras» Nada que reprochar -por mucho que algunos afirmen lo contrario- a la actitud de Ana Botella y al hecho de presentarse de madrugada para supervisar con su presencia las labores «del desescombro» madrileño. Como siempre nos enfrentamos a los problemas de fondo – resueltos, al parecer, satisfactoriamente- y a la forma con que se acometen dichos problemas que hacen incoherente la intención comunicativa de dar por finalizados los […]

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