Protocolo, ética y estética.

Normalmente los límites impuestos por la ética están muy por encima de los que imponen la estética de los dirigentes. Una de las ramas de la ética – la ética normativa- se dedica a estudiar los estándares de la conducta humana que están relacionados, por cierto, con la actividad personal o profesional que se desarrolla.

La ética a que se refiere a la actividad personal tiene unos límites que delimita el propio individuo. Así, uno puede tener unos principios personales flexibles -“Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros.”- que diría Groucho Marx. Pero si nos referimos a la ética profesional que afecta a una actividad en la que se representa a un grupo, la cosa cambia. Los principios y valores éticamente premiables son los que convienen a la mayoría y los estándares de lo que está bien o mal los delimita y dicta el interés del grupo y no del individuo.

Viene al caso lo anterior porque la falta de ética del presidente de la Generalitat y de la Alcaldesa de Barcelona se han unido al mal gusto y la bajeza personal de la que son exponentes máximos por su actitud de desprecio al Jefe del Estado. Pero todo ello, además, ha influido en el protocolo que para la organización de los actos del MWC. Su falta de ética y su desprecio por la estética han debido volver locos a quienes cuidan del protocolo en este congreso mundial.

No haber querido recibir y saludar a S.M. El Rey  -que no besar la mano- a S.M. El Rey en la cena previa al Mobile Word Congress de Barcelona, da una idea de su escasa responsabilidad institucional y de su mala educación.  Su grosera actitud solo agrada a una parte minoritaria de quienes representan, los enfrenta a la sociedad española y, además, les califica como exponentes máximos de lo que nunca un responsable político debe hacer en democracia, donde las formalidades son parte del “fair play”. Solo los extremistas más sectarios actúan así. Las ideas se pueden defender en los foros adecuados pero los modos y el respeto institucional obligado a un Jefe del Estado no se puede obviar. Menos aún en público. De lo contrario, un dirigente pierde su credibilidad y se pone al más bajo nivel porque esa manera de actuar da muestra de su escasa capacidad para establecer relaciones personales eficaces que son cimiento para las relaciones empresariales, políticas o diplomáticas. Hasta aquí me he referido a la ética.

Desde el punto de vista de la estética institucional, los modos de actuar en público son reflejo de la capacidad de un dirigente para “representar” adecuadamente a un colectivo. Y es aquí donde el Presidente de la Generalitat y la Alcaldesa de Barcelona han venido a demostrar, también, que están más capacitados para el pastoreo en el monte que para llevar a cabo actividades propias de representación.  Me pregunto qué harían si La Reina de Inglaterra, el Presidente de la República francesa o la Primera Ministra alemana visitaran Barcelona.

De todo este desaguisado, el beneficiado ha sido el director general del GSM Association, Mats Granryd que en un alarde de elegancia, inteligencia y “savoir affaire” ha saludado a S.M. El Rey, le ha recibido en la cena oficial del Mobile World Congress y le ha acompañado en su recorrido, al día siguiente,  por la feria. El ha asumido un papel que debería haber sido compartido con el Presidente de la Generalitat y la Alcaldesa de Barcelona. Sin duda, la resolución organizativa de todos estos entuertos ha debido traer de cabeza a los de protocolo del congreso.

Como un gesto de cortesía se debe interpretar el saludo -con genuflexión incluida- de Mats Granryd que no es de sumisión sino de respeto y consideración. Juzga tu. Qué vergüenza que alguien de fuera venga a dar lecciones de educación y respeto a los de dentro. Pero, claro está, donde no hay, no se puede pedir. Y, desde luego, nunca los labios besan la mano de una señora o caballero sea o no sea Rey o Reina. Se hace el gesto pero no se besa nada. Aunque siempre hay catetos venidos a más tanto a babor como estribor, en proa o en popa. Es decir, tontos los hay por todos los lados.

Se puede ser republicano, monárquico e incluso imbécil. La elección del director general del GSM Association, Mats Granryd, fue la de ser educado e inteligente, además de servir a los fines de la asociación que preside. El se llevó la foto, su ética no quedo mancillada y su estética resultó adecuada. Ha dado una gran lección además de llevarse junto con S.M. El Rey el protagonismo. Foto: Casa de S.M. El Rey.

Por cierto que algunos intelectuales desinformados vienen a despreciar un acto que tradicionalmente se ha denominado “besamanos” y cuya intención, en el siglo XXI, no tiene nada que ver con el vasallaje sino con la educación, los buenos modales y el respeto, que obligan a recibir a los anfitriones a su invitado de honor. Desde aquí me gustaría proponer que los saludos “grupales” que se producen entre anfitriones e invitados se dejen de llamar “besamos” para pasar a denominarse “línea de saludo” o “saludo”.

Como conclusión, solo una idea: quienes nos dedicamos al protocolo no solo nos encargamos de la estética pública de nuestros señoritos sino que por ella y nuestros consejos leales estamos obligados y podemos contribuir a la ética institucional.

Mucho protocolo. Nos hace falta mucho protocolo…

© Juan de Dios Orozco López.

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