La policía exigirá ser educado (o protocolario).

Quien diga que ser educado no está de moda, no sabe ni por dónde le da el aire. Es más, ahora se nos pide ser educado -como si en otros tiempos no hubiera sido así-  en el transporte público, en los establecimientos, en las reuniones de negocios y en nuestra vida social con una sola finalidad: que todos nos sintamos cómodos. La verdad, como reza el aforismo español, “Nunca es tarde si la dicha es buena”.

Durante muchos años en España -me atrevo a decir que en muchos países de Europa- se ha apartado, despreciado y criticado todo lo relacionado con las buenas maneras que nuestros padres nos enseñaban y exigían.

Como en cualquier otra cultura del mundo, aquí se premiaba al niño que cedía el interior de la acera a la persona mayor; se aplaudía al caballero que entregaba el asiento a una señora o se agradecía, con el aplauso general, a la jovencita que daba su lugar al señor mayor que subía al tren. Ni que decir tiene que pedir cualquier cosa “por favor” y “dar las gracias” era  una actitud personal exigible y premiable por la sociedad. Todas esas normas de educación contribuían a la armonía social, permitían la relación agradable entre personas y contribuía al éxito de las relaciones. Convivir exige y obliga -antes y ahora- a sacrificar algunos de nuestras apetencias personales para que los demás -haciendo lo propio- nos acepten en su círculo social y/o profesional, se sientan cómodos en nuestra compañía y nosotros podamos disfrutar de la de ellos.

Los buenos modales siempre invitaron a la moderación de la conducta personal frente al exceso pero, poco a poco, los valores que premiaban conductas respetuosas con los demás fueron olvidándose por efecto del disolvente de la permisividad, por el “todo vale” y por la mal llamada libertad personal. El interés personal, lo individual, ha ido reduciendo el espacio del interés común. Fruto de esa idea mal entendida de la defensa del interés particular frente al interés de la colectividad es la pérdida de valores que han servido de engrudo para que los miembros de una sociedad permanezcan cohesionados y expectantes para actuar frente a tantos y tantos atentados que sufre nuestro tradicional modo de vida.

El caso es que algunos se dan cuenta de que hemos de volver a respirar el aire fresco que proporciona la educación frente al aliento ajado y pretencioso de quien, aludiendo a la libertad, promueve el libertinaje. ¿Casposa la educación y los modales? ¡Qué idea más ingenua!

El problema es que no podemos recuperar la dejadez de tantísimos años en un período corto de tiempo y además dejar de la mano de incultos, ineptos y malos profesionales lo relacionado con las buenas formas …..o “el protocolo” como lo llaman, con gran ignorancia, quienes siempre lo identifican solo con las formalidades de la realeza.

Mi amigo Juan de Sevilla y yo estamos escribiendo un libro de “Buenas maneras para torpes e intelectuales del siglo XXI”(*). Te dejo algunos de nuestros consejos de buenos modos, que dirigimos a un amigo, que no son exclusivos para la realeza, para que tu mismo juzgues:

  • Bostezar y no intentar disimularlo tapando tu boca con la mano es de mala educación. A nadie le interesa cuántas caries tienes. Aun cuando hayas gastado mucho dinero en el odontólogo, no quieras mostrar los resultados.
  • No levantarte cuando se acerca una persona con alguna limitación física no es una elección, es un signo de bajeza personal. Levántate y deja el sitio varias veces al día y verás como no necesitas dieta y tus piernas se pondrán duras como el hierro.
  • Esperar a que tu anfitrión se siente no es privativo de los modos de hacer de los Reyes, es una norma de educación que en tu casa no te enseñaron. Estar de pié, además de proporciona tono muscular, disminuye la grasa corporal y facilita el tránsito intestinal. Este ejercicio sustituye a dos yogurt con bífidus al día.
  • Dar los buenos días al entrar a un ascensor es una exigencia y no produce desgaste intelectual, si es que te queda algo de inteligencia. La saliva, en ese ejercicio de dar las gracias, se recupera con un caramelo o un poco de agua.
  • Ceder el lado más cómodo para el tránsito a una señora no es un signo machista ni demuestra la debilidad de la mujer frente al hombre, es simplemente una demostración de cordialidad. Cede los mejores espacios a quiene aprecies. Cuando no tengas aprecio por alguien, lo correcto no es empujarlo por un precipicio.
  • Hablar en demasía y pretender imponer tu criterio siempre es una debilidad más que una fortaleza personal. Cuando hablas más de lo que debes, te conviertes en un bocazas o bocachanclas. Ahorrarás en pastillas para evitar la inflamación de tus cuerdas vocales.
  • Comer con la boca abierta impide a los demás disfrutar de la comida y de la conversación. No tengas prisas, seguro que quienes comen contigo son suficientemente educados y te darán tiempo a que comas todo lo que tienes en el plato, poco a poco. La verdad es que con esa manera de comer, todo el mundo descubrirá por que te caes por los dos lados de la cama.
  • Abre la puerta y permite pasar a los demás mientras tú la sostienes para evitar el cierre. Quizá algún día recuerden tu actitud y ellos te abran otras más importantes por las que ni soñaste cruzar. Recuerda, también, que hay puertas estrechas así que comienza a adelgazar por si se presenta la oportunidad.
  • Cuando acudas invitado a una fiesta, hazlo vestido como se te sugiere, se puntual y cíñete a lo que tu anfitrión te pida, no sea que, haciendo uso de sus derechos y respetando a los demás invitados, te ponga de patitas en la calle. En aquella fiesta de gala, la camiseta de tirantes, el bañador y las chanclas solo le quedaban bien al diseñador Palomo Spain. A ti, no.
  • Se educado e inteligente. Admite la opinión de otros y respétala. Solo los necios se creen siempre en posesión de la verdad. La verdad es que cuando sonríes y asientes, aunque no comprendas nada, quedas muy bien. Si hablas te delatas.

Dicho lo anterior, tengo que destacar un consejo-advertencia que me llega de Londres en forma de fotografía y que viene a decir: “O eres educado o la policía vendrá a imponer los modales de los que tu adoleces” A esto hemos llegado. En vista que hemos perdido los modales, abandonado la cortesía, olvidado la educación y despreciado nuestros valores, será la policía la que los exija. Ea, pues ya está la nueva especialidad policial: Policia de la educación. Ahí va la demostración.

“EDUCADO” nótese que POLITE está escrito gráficamente como POLICE en UK. La traducción más popular podría ser: Si se sobrepasa verbal o físicamente con nuestro personal, llamamos a la policía. Quien lo haga será denunciado.

© Juan de Dios Orozco López

(*) Agradecería que no me copiaras el título. Bueno ya está registrado así que…tú mismo.

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