El fallo de protocolo en el día de la Fiesta Nacional.

Lo vimos ayer en la recepción que tradicionalmente Los Reyes ofrecen en el Palacio de Oriente con ocasión del Día de la Fiesta Nacional. No se logró el objetivo comunicacional de la celebración, que debió estar centrado en la exaltación de los valores nacionales y en el protagonismo del Jefe del Estado como representante imparcial de todos los españoles. Y no se consiguió por dos circunstancias: la falta de pericia y experiencia como dirigente del presidente Sánchez y el exceso de confianza de los servicios de protocolo que suponían que el presidente sabría cómo actuar. Fifty-Fifty dirían muchos.

Echa un vistazo al vídeo:

El actual momento político que vive España ha hecho que las tintas se carguen en contra del jefe de gobierno y yo tengo que defender el papel de quienes de manera ejemplar vienen haciendo protocolo en las más altas instituciones del Estado. De manera moderada y equilibrada me gustaría ofrecerte mi visión  de lo que pudo acontecer y una explicación estrictamente profesional.

Muchos dirigentes desprecian al protocolo hasta que alguna circunstancia de las que rodean su imagen pública se escapa de su control y afecta negativamente a sus intereses. Es entonces cuando lo más fácil y cómodo es señalar como culpable de todos los males al protocolo. Es lo más fácil porque casi ningún responsable de protocolo que se precie de serlo, reaccionará públicamente para defenderse. No lo hará porque su objetivo es permanecer en la sombra, no destacar y no restar en ningún caso protagonismo a la institución que sirve ni a la persona que la representa. Las energías de quienes hacen protocolo se reservan para que todo esté bien en modo, tiempo y forma. Se podría decir, en términos coloquiales, que va en el sueldo que te culpen de las incompetencias, ignorancias y falta de pericias de otros. Claro está que el jefe de protocolo de más prestigio solo aguanta dos o tres veces que lo señalen sin culpa porque o bien lo cesan, por acumulación de faltas, o bien dimite porque los límites que impone su propia dignidad personal y profesional han sido menospreciados.

Dicho todo lo anterior, que no es poco, la descripción de lo que podría haber acontecido es:

Los Reyes se colocan para saludar a los asitentes a la recepción. En esta recepción, al jefe de Gobierno, siendo el dirigente político de mayor rango, se le deja separarse en la fila de saludo del segundo. Es un condicionamiento gráfico especialmente preparado y diseñado para la fotografía. El Jefe de Protocolo de la Casa de S.M El Rey, que anuncia a los Reyes la presencia de autoridades, debió pedir al presidente del Gobierno que aguantara unos momentos con los Reyes hasta que la segunda autoridad presente – la presidenta del Congreso- que físicamente se separó de la pareja presidencial, se acercara al saludo. Dos otres segundo, no más. De ahí que La Monclona hayan indicado que en todo momento el Presidente Sánchez siguió lo indicado por protocolo de La Zarzuela.
Hasta ahí todo bien porque el presidente aguanta unos momentos con SS.MM Los Reyes pero ocupa un lugar no previsto y que cualquier dirgente de su nivel de responsabilidad, con sentido común y algo de experiencia, nunca hubiera hecho. Sin embargo, el protocolo salva la situación en la figura de uno de los componentes del equipo de protocolo de la Casa de S.M. El Rey, que reacciona positivamente indicando a Pedro Sánchez y su esposa que deben continuar y que abandonen el lugar ocupado. Si el protocolo que tanto critican los ignorantes y oportunistas no hubiera actuado en ese momento, ahora sí que el Presidente Sánchez tendría un gravísimo problema porque consciente o inconscientemente habría ocupado, por un tiempo prolongado, un lugar que nunca le corresponderá y cuya realidad gráfica nunca sería perdonada y no podría haber sido defendida por parte de su gabinete y seguidores.

Esto es lo que pienso después de haber leido muchas opiniones periodísiticas, visionado decenas de videos y reflexionar, tomando una distancia prudente fría y racional.

No obstante,  mi amigo Juan de Sevilla ha terminado por decirme : “Mira Güandedió heztehindibiduo nozentera de na”

© Juan de Dios Orozco López

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3 comentarios

  1. Estimado Juan de Dios, me gustaría hacerte una pregunta que me tiene muy, muy intrigado: ¿cómo puede haber alguna periodista que diga que la culpa de todo lo tuvo la presidenta del Congreso Dª Ana Pastor? ¿Por dónde le llegan a esta «experta en Casa Real» (no sé por qué Universidad) las informaciones? Gracias

  2. La ignorancia es mala compañera, estimado Julio. Peor es hacer comentarios profesionales cuando se carecen de conocimientos y experiencia. De repente, parece que todos los que tanto detestaban el protocolo se han convertido en expertos que analizan sesudamente lo ocurrido, según convenga a su ideología.
    Gracias por el comentario.
    JDD Orozco.

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