Política y modales.

Sin crucifijo y sin Sagrada Biblia. Lo normal en estos casos. Tenemos un nuevo presidente que no es creyente y que lo ha querido poner de manifiesto en el primer acto público en el que actúa como tal. No hay que rasgarse las vestiduras y este hecho debiera haber pasado desapercibido para todos sino fuera porque significa la ruptura total con lo que se ha venido haciendo. No es tanto la demostración del sentimiento agnóstico como el deseo expreso de quiebra con el pasado, creo yo.

Romper con todo lo anterior, por los hechos ejecutados en público, es parte de una estrategia -aún por definir- que deberá contentar a unos y otros. Tanto es así, que incluso nuestro nuevo presidente no ha querido ni siquiera girarse ante S. M. El Rey para hacer una leve inclinación de cabeza -nunca un gesto de vasallaje- que unos interpretan como de sometimiento y solo unos pocos identificamos con un saludo correcto, que se ejecuta a diario, con muchas personas, cuando no se tiene la oportunidad de tender la mano. Ese manifiesto gesto de CONFIANZA, EDUCACION y RESPETO que el presidente ha negado a S.M. El Rey es para mi el hecho más destacado de cuantos acontecieron ayer en el Palacio de la Zarzuela.

Inclinar levemente la cabeza es un gesto que desde la antropología se interpreta de CONFIANZA porque se expone a la persona saludada la parte más débil y sensible del cuerpo humano, la nuca. Inclinar levemente la cabeza es también un gesto de EDUCACION porque, en el plano social, la relación de dos personas comienza con un saludo verbal o físico; también es un gesto de RESPETO que debe ejecutarse, en primer lugar, por el de menor rango para ser contestado por el de mayor rango, en este caso el Jefe del Estado.

Claro está que lo ocurrido en La Zarzuela es solo una anécdota si lo comparamos con el gesto machista y engreído de Juan Carlos Monedero que viene a poner de manifiesto no solo su incapacidad intelectual sino su afán revanchista. Su soberbia y su bajeza extrema es solo superada por su infamia que, por otro lado, es característica propia de los venidos a más. Pedir perdón no le exime de culpa.

Así que nada. Una cosa es la política y otra es el desprecio por las normas de convivencia. Es decir, por eso que llaman educación, modales o protocolo social. Lo de menos es como lo llamen los puristas o los pluristas. Lo de más es que se intente acabar con los valores que hacen a las sociedades ser más tolerantes y por tanto más avanzadas. Siempre lo he dicho: donde la norma legal no llega, alcanza la educación.

© Juan de Dios Orozco López

 

 

 

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6 comentarios

  1. Buenas tardes, una vez más te saludo desde Buenos Aires. Y una vez más concuerdo con tu apreciación.
    Se pone de manifiesto el viejo dicho: “lo cortés no quita lo valiente”.
    En Argentina en 1813, se abolieron los títulos de nobleza, pero la educación y la cortesía no. Una cosa no quita la otra.
    El saludar con un movimiento de nuca, como perfectamente expresaste, no significa vasallaje. No es rendición o sometimiento.
    En mi condición de extranjera y por ser Técnica en Protocolo y Ceremonial, no me refiero públicamente a temas políticos, pero si me atrevo a decirte, que es una lástima que este señor ” haya entrado con el pie equivocado”.

    Te dejo mis saludos.

  2. Un millón de gracias Amalia por tu comentario. Yo intento no hablar de política en mi blog. Me limito a expresar mis ideas desde la perspectiva estrictamente profesional aunque a veces la pasión por determinados temas me puede.
    Gracias de nuevo.
    JDD Orozco.

  3. Juan De Dios, completamente de acuerdo con todo lo que indicas en tu post. En estos momentos tan convulsos, de tanta tribulación, perdemos de vista las formas de nuestros dirigentes (o de quienes quieren o pretenden serlo) porque nos llaman la atención otras cuestiones, más destacadas por los medios de comunicación o tema común de nuestras conversaciones, olvidando que los modales lo son todo. Y más cuando se representa a una institución, a los ciudadanos, al Estado o, simplemente, a uno mismo.

  4. Como lo hablaron anteriormente estoy completamente de acuerdo con lo que indicas. En estos momentos perdemos de vistas las formas olvidando que los modales y la educación lo son todo.El saludar correctamente no significa vasallaje.

    Cordiales saludos

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