Emoción, credibilidad y aceptación Real.

Lo hemos visto en la Boda Real británica. Aunque no pude verla en directo, desde ayer en la noche y ahora de viaje, no he dejado de leer y corroborar lo que ya era un éxito de comunicación Real cantado y coreado por todo el mundo.

Los recién casados Enrique y Meghan se besana a la salida de la capilla.
Esta fotografía seguro que ha costado miles de libras esterlinas. Para La Corona Británica tiene un valor incalculable. Emoción en un beso y aceptación social que asiste feliz a una boda de cuento. Foto: elpais.com

El juego de las miradas, las lágrimas, la sonrisa y el beso -ah! el beso de amor que se echó tanto de menos en el boda del Rey Felipe VI- son parte del kit emocional que hacen de un acto sin interés político y cargado de religiosidad, un hecho mundialmente seguido y aceptado tanto por monárquicos como por republicanos.

Por encima de los 1300 millones de €uros que ha dejado en beneficios una boda Real a la que no ha asistido ningún miembro de familia real conocida, la celebración de esta boda ha supuesto un impulso a la aceptación de la monarquía británica que va a perdurar en el tiempo. Un 78% de los británicos son partidarios de la institución. Este índice da idea de una excelente gestión de la comunicación en la Casa Real británica que utiliza acontecimientos sociales -que podrían calificarse como privados- para catapultar su reputación. Está claro que la emoción hace que el rodillo monárquico británico pase por encima de sus detractores hasta el punto de impedirles siquiera decir esta boca es mía.

Es una evidencia que la monarquía británica ha sabido adaptarse a la realidad del s.XXI rodeándose de grandes profesionales. Ellos -publicistas y comunicadores que se incorporaron al equipo Real tras la muerte de Lady Di- proporcionan en momentos clave los ingredientes y la cocción fundamental para hacer de un menú, en principio insulso y sin interés, el mejor de los manjares. En este punto no tenemos que preguntar quien vió la Boda Real sino quien no la vió. Yo fui uno de estos últimos pero confieso que por razones de trabajo.

Ella es el mejor fichaje que la Casa Real británica ha podido hacer en los últimos años. Destila simpatía, es guapa y, lo más importante, sabe cómo despertar emociones positivas en el observador. Foto: elpais.com

La emoción es el ingrediente fundamental de una comunicación nutritiva que satisface los intereses de La Corona Británica y los deseos de la sociedad no solo de UK, sino de todo el mundo. La boda de Harry y Meghan  ha supuesto un gran negocio para el Reino Unido. Además este evento de interés mundial refuerza la presencia mediática de UK en el mundo y respalda la monarquía británica.  En nuestro días, las monarquías necesitan fundamentalmente aceptación y afecto popular para sostenerse. El afecto requiere de emoción y no digo más.

A la monarquía británica no ha podido pasarle nada mejor que una plebeya -actriz, que sabe como enfrentar una cámara y que además es atractiva- haya llegado con maletas cargadas de emociones a una institución que llegó a ser calificada de casposa y trasnochada.

Es lo que tiene algo tan fácil de ejecutar como una mirada cómplice o un beso de amor. Sus consecuencias desatan tormentas de pasiones y aumento exponencial de popularidad.

Así funciona esto de la comunicación en determinados sectores, pero algunos no se han enterado todavía.

© Juan de Dios Orozco López

 

También te puede interesar.....

1 comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.