Llegar el último y marcharse el primero.

Llegar el último y marcharse el primero. Eso es lo que hace la persona de más rango cuando asiste a un acto ya sea público o privado, oficial o social. Es un derecho que le distingue del resto de los invitados y que todo el mundo acepta, salvo los más ignorantes, descorteses o maleducados que piensan que ellos, y solo ellos, son los importantes.

Hoy he leído, de nuevo, que la Reina de Inglaterra ha roto una sola vez el protocolo. Me parece un doble contrasentido en primer lugar porque esto de romper el protocolo es una memez inventada por los medios de comunicación y en segundo lugar -y quizá sea más importante- porque no es que la Reina de Inglaterra o un dirigente rompan el protocolo, sino que ellos son realmente el protocolo. Aquí encaja perfectamente la frase adaptada de Gustavo Adolfo Becquer que se podría dirigir a la Reina de Inglaterra o a cualquier dirigente que tenga un buen asesor de protocolo: “¿Y tú me preguntas qué es protocolo? . Protocolo eres tú.” No me cansaré de afirmar que un buen asesor de protocolo hará que se produzcan tantas rupturas de protocolo como convengan a la imagen de su asesorado.

Todo lo anterior viene a cuento porque, leyendo noticias sobre protocolo, me ha llamado la atención una que afirma que la Reina de Inglaterra ha roto solo una vez el protocolo cuando asistió al funeral de Sir Winston Churchill. Ella llegó antes del féretro y se marchó después de la familia. Cierto es que la Reina no hizo lo que se hubiera entendido como normal y que le correspondía como Reina de Inglaterra: llegar en último lugar y marcharse la primera. Y he aquí la demostración de que no existe, a estos niveles, la ruptura de nada sino la intención de hacer ver a los demás -con el gesto de llegar antes que el finado y marcharse después de la familia- el afecto, la consideración y el respeto que le merecían.

Por cierto, hablando de organización, detalles protocolarios y respeto, te dejo el vídeo del funeral de Sir Winston Churchill en el que caben destacar la bandera a media asta, en señal de luto oficial; la cabeza inclinada de los oficiales que se sitúan en las esquinas de la tarima donde se encuentra el féretro, como muestra de pesar; la altura a la que se sitúa el féretro, por encima de todas las cabezas  y dando muestras de la importancia de la persona a quien se vela; la máxima condecoración que tenía Churchill, como prueba de los méritos que alcanzó durante su vida o la marcialidad y elegancia en el traslado del féretro por las calles de Londres y el río Támesis donde hasta las grúas del puerto se inclina al paso de la embarcación que traslada a Churchill.

El vídeo es un derroche de detalles, de gestos y símbolos dispuestos para el servicio de la comunicación. No te lo pierdas.

© Juan de Dios Orozco López

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5 comentarios

  1. Como siempre, gracias por compartir sus conocimientos y sus análisis.
    Mis respetos desde Buenos Aires.
    Amalia Costia
    Téc.Sup.en Protocolo y Ceremonial.

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