La mejor manera de pagar un traje.

Que Obama se sirvió de las técnicas de marketing político para su éxito es una realidad y que Macron, el Presidente de la República francesa, ha copiado lo mejor de Obama es una evidencia. Hasta la llegada de Obama, ningún político reciente del mundo se preocupó tanto por su imagen pública  y a ninguno le dió unos resultados tan beneficiosos. Macron se ha valido de un discurso innovador en Europa que conecta emocionalmente con la sociedad, y de una coherencia personal que no se corresponde con su coherencia política. A la vista está que la coherencia política tiene menos valor que la personal y que, por ejemplo, demostrar amor por una mujer que podría ser su madre ha hecho que la aceptación emocional y pasional del observador sobrepase en mucho a la razón que imponen los hechos y sus ideas poco ortodoxas. Macron se ha convertido en un líder moderno que aspira a llegar más allá de la Presidencia de la República francesa.

Sus propuestas, su actividad, sus maneras y modos de actuar se acercan más a la eficacia de un emprendedor que sueña con el éxito que a la demagogia del político ajado, falto de nuevas ideas y soberbio hasta el límite de no dar por buenas las ideas de éxito de los demás. Estos “pequeños” detalles dan una idea del poder de seducción, convicción y movilización de opinión que consigue una potente y estudiada imagen pública, unas ideas básicas de liderazgo que el lleva por bandera y un equipo de profesionales que no solo le acompañan sino que le impulsan a alcanzar las más altas cotas de éxito político. Así lo he podido confirmar en el libro “El Método Macron” de Rupert L. Swan editado por Planeta.

El vertiginoso ascenso al poder de Macron no puede entenderse si no se parte de una concienzuda y detallada estrategia que pasa, en primer lugar, por el convencimiento personal de que todo esfuerzo para ser creíble, es poco. Macron se ha sabido rodear por un equipo de personas que entienden de comunicación personal, imagen pública, protocolo o publicidad que le han servido para impulsarle, hacerle accesible, generar expectación con su presencia y comenzar a preparar el camino para hacerle carismático -o lo que es lo mismo, de opinión imprescindible- una cualidad a la que muchos aspiran pero que muy pocos alcanzan.

El retrato oficial de Macron estuvo diseñado y preparado hasta el más mínimo detalle. Tendríamos que aprender mucho en España y otros países de imagen pública.

Macron lo tiene claro. Es un tipo inteligente, deja los experimentos para otros y no improvisa ni el modo de abrir una gaseosa.

Los dos minutos de caminata en la explanada de Louvre dan buena fe de la puesta en escena que viene a traer la idea de un solo ganador, un solo líder. He aquí el ejemplo del momento de la noche en la que ganó las elecciones:

Tal y como comenzó a hacer el presidente Kennedy con resultados óptimos, Macron se deja maquillar y aprende una frase en Chino para impactar en su audiencia y crear una conexión emocional con quienes le escuchan.

 

Lo más importante de sus habilidades o competencias es su capacidad de conectar emocionalmente con su audiencia. Eso sirve tanto para los que le aprecian como para los que aún no son conscientes de ello.

Ya sé que no es necesario recordarte que entre el “Ser” y el “Parecer” hay un abismo de al menos,……… tres centímetros…..y que, si quieres tener éxito en cualquier emprendimiento, estos diez Mandamientos inspirados en “El Método Macrón” te harán mucho bien. Dadas las circunstancias, me parece que no tengo mejor dirigente a quien dedicar mi modesta atención ni recomendarte.

Ahí va eso.

  1. La mejor manera de pagar un traje es trabajando.
  2. Sueña con lo imposible.
  3. Ten fuerza, energía y determinación.
  4. No tengas gustos lujosos ni grandes necesidades, pero que tu independencia sea valiosa.
  5. Respeta a todos, por lo que piensan y por lo que defienden.
  6. Una buena imagen te ayudará, pero lo realmente importante son tus acciones.
  7. No te sientes a ver pasar las cosas.
  8. Piensa globalmente y en grande desde el primer día.
  9. El liderazgo no se crea, se construye.
  10. El éxito de los cobardes es efímero. Se valiente.

Ea, pues a otra cosa.

© Juan de Dios Orozco López

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