Un asiento Real.

Este va a ser el primer artículo del año y más que opinión -que es lo usual en mi- quiero llevar a tu atención alguna anécdota que ya puedo contar porque es de dominio público el hecho que la motivó.

Tu ya sabes que mi máxima y la de todos los que nos dedicamos a esto de estar cerca de los dirigentes – los de protocolo siempre estamos ahí- es “VER, OIR Y CALLAR”. Naturalmente seguiré teniendo siempre presente este principio pero hoy voy a contarte una anécdota que solo unos pocos conocen y que puede ser ilustrativa de nuestro trabajo protocolista, protocolario, protocolero o protocolar……. como quieras llamarlo. Lo hago porque es -yo creía que no era así- de dominio público.

Me ocurrió en la Boda de Su Alteza Real la Infanta Doña Elena en Sevilla. Nunca lo hice público en el blog porque pensé que, salvo los que estuvimos implicados en el protocolo de aquella Boda Real, nadie sabía que el príncipe Carlos de Inglaterra decidió no asistir al banquete que se ofreció en los Reales Alcázares de Sevilla, después de la Boda. Sin embargo, en una entrevista que Javier del Pino me hizo en la Cadena Ser hace unos días, me di cuenta que los periodistas lo sabían y, por lo tanto, lo que yo consideraba confidencial era casi un secreto a voces.

Ejemplar para que los invitados siguieran la ceremonia religiosa del enlace matrimonial.

Los que con tanto orgullo y honor participamos en la organización de la Boda Real de Doña Elena, lo hicimos atendiendo a varios frente de trabajo. Por citarte alguna de mis tareas los días previos a la boda: trabajé en la Cena que ofrecieron SS.MM los Reyes en Villa Manrique de la Condesa a sus más allegados……y en la Catedral………….. y en la distribución de invitados en la zona más exclusiva del banquete, la de los Reyes y…..en todo lo que se ordenaba y fuera necesario. Era la primera Boda Real que se celebraba en varias décadas en España. Sevilla vestía sus mejores galas y los sevillanos y España entera se volcaron para que todo saliera bien. Así fue. Y yo estuve allí, también.

El día de la boda me tocó, entre otras actividades, acompañar -desde su entrada a la Catedral de Sevilla hasta su despedida después del banquete- al Cuerpo Diplomático acreditado en España. Pensé que iba a ser muy difícil “manejarlos” pero no fue así. Una vez que se sentó el Nuncio Apostólico de Su Santidad -decano del Cuerpo Diplomático- todos los Embajadores , sin preguntar, ocuparon el lugar que les correspondía en unos minutos. Además, recuerdo que todos ellos, hombres y mujeres, nos ofrecieron siempre unos exquisitos modales y consideración. Pensé: “Esto es fácil, demasiado fácil” Luego vendría Murphy para demostrarme lo contrario.

Yo tenía la responsabilidad de conducir y atender al Cuerpo Diplomático pero además había participado, como ya te comentaba, en la distribución de personas en el lugar más destacado del banquete en el que se sentaría, entre otras decenas de dignatarios, el príncipe Carlos de Inglaterra quien comunicó que no asistiría al almuerzo. A mi me lo comunicaron mientras nos acercábamos a los Reales Alcázares que se encuentran a 200 metros aproximadamente de la Catedral. Pensé que no daría tiempo a rehacer toda la distribución de altas autoridades con las exigencias de protocolo que se nos habían indicado, pero tu sabes bien que los de protocolo hacemos lo imposible de forma inmediata porque los milagros nos llevan más de un minuto……..y lo conseguimos. En apenas 25 minutos tuvimos que rehacer todo el seating plan de las más altas autoridades y nadie se dio cuenta de toda la “reforma”.

La prueba de ello es que la tarjeta que indicaba el asiento Real de S.A.R El Príncipe Carlos la levanté yo, la guardé en mi bolsillo y por la noche, al quitarme el uniforme, me di cuenta que conservaba un modesto recuerdo de un momento importante de la historia reciente de España. Este es.

La tarjeta que indica el lugar en el que se sentaría S.A.R. El Príncipe de Gales.

Conservo muchas más anécdotas -la mayoría muy agradables- de mi paso por la Guardia Real. Pero éstas, de momento, se quedarán sólo para mi y los que, como yo, estuvimos allí.

Ojalá que tengas un magnífico año.

© Juan de Dios Orozco López

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3 comentarios

  1. Muchas gracias, sin dudas estas anecdotadas que hoy se puede contar, enriquecen mucho al protocolo y ceremonial.
    Saludos Cordiales
    Hebe Gallardo

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