Entender o despreciar el protocolo.

El protocolo es la gramática común de las relaciones internacionales. Así lo ha afirmado en The Guardian Nicolas de la Grandville, Jefe de Protocolo de la Comisión Europea. Y cuanta razón tiene. El protocolo va mucho más allá del conocimiento de un idioma. Es el lenguaje universal que todo político o empresario, con aspiraciones a establecer o fortalecer relaciones externas, debe dominar. No cabe duda que el inglés es el idioma que más se utiliza entre dignatarios de todo el mundo pero tampoco es necesario recordar que ceder el paso, organizar una buena recepción o despedida, respetar las peculiaridades culturales, ofrecer una sonrisa o adoptar una pose en el momento justo es más importante que ser políglota porque los gestos básicos y más importantes no necesitan traducción para la opinión pública mundial.

Sin embargo, algunos personajes públicos desprecian, con la soberbia propia de quien cree saberlo todo porque es rico o poderoso, las gentilezas y gestos con que son recibidos por sus anfitriones. No es que no entiendan la gramática protocolaria, es que la desprecian. Así le ocurre a Trump. Su conducta es reiteradamente sorprendente, increíble e inapropiada para alguien de su responsabilidad y que dispone de los medios humanos y económicos más potentes del mundo. Su actuación es un continuo reto a la cultura que le acoge y sus modos se alejan cada vez más de los principios básicos de respeto institucional que rigen la diplomacia.

Dar palmaditas en el hombro al emperador de Japón es una muestra de descortesía para con alguien que, hasta hace muy poco, era considerado dios en Japón. Sin embargo, al contrario de lo que vienen diciendo en algunos medios poco entendidos, Trump no ha hecho mal al no inclinarse ante el emperador porque los dos son jefes de estado. Sobre este tema ya escribí y llevé a cabo una pequeña investigación gráfica que puedes volver a leer aquí.

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Para los más profanos en los modos de ser y actuar japoneses, dejo esta gráfica en la que se ofrece una visión de la importancia del contexto y la comunicación en la que se aprecia la distancia entre culturas de contexto alto y contexto bajo así como los mensajes implícitos que tanto se practican en Japón.

De ahí que vaciar el cajón de comida para las carpas Koi de manera tan poco elegante y explícita es un acto que no ha sido bien visto en Japón. Para un japonés es una ceremonia, mientras que para Trump alimentar las carpas Koi no es más importante que echar de comer a su perro los domingos, en pijama. De hecho, si realmente el acto de alimentar a las carpas no hubiese tenido importancia comunicativa no hubiera sido incluido en el programa. Por cierto que Trump está hoy, precisamente en Vietnam donde se celebra la APEC ECONOMIC LEADERS’ WEEK. De la comunicación en este foro ofreceré mi ponencia en el Congreso de Protocolo de Valladolid, el próximo día 27 de noviembre.

Trump rompe y desprecia los actos que programa su anfitrión con su forma de actuar. Foto Reuters.

Así que solo me queda afirmar que Trump con sus gestos desproporcionados y poco acertados quiera distraer la atención de asuntos muchos más importantes que no sabe acometer con éxito.

No es que Trump no entienda la gramática protocolaria, es que la desprecia.

© Juan de Dios Orozco López

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3 comentarios

  1. Mantengo desde hace un tiempo que toda revolución política es primero estética. Trump tan solo representa una cultura líquida y deformada que huye de formas y protocolos. Que se disfraza de afabilidad y cercanía, lo que se denominaba “ser campechano”. Comenzó en el Vaticano II en la Iglesia y continuó en la sociedad. Todo menos el rito. La palabra le ganó el espacio y el protagonismo al gesto y el rito. Hablamos mucho en Occidente y no te digo en el Mediterráneo. La forma de vestir para cada ocasión es un ejemplo. Lo que se puede o no hacer en determinados lugares es suprimido bajo el pretexto del sacrosanto derecho a ser libre. Trump solo es el exponente de una tendencia global.
    Es como mirarían los senadores y la corte imperial de Roma a los Godos y Visigodos que acabaron con todo y sumieron al mundo conocido en la Alta Edad Media. Será el Cristianismo y sus ritos los que devolverán el orden a la Baja Edad Media hasta la Revolución Francesa donde volvió la barbaridad.
    La ley del péndulo y la impermanencia

    Que pases un buen día.

    Espero éxito en tu ponencia.

    Abrazo.

  2. Gracias Julio por tu comentario. No puedo estar más de acuerdo. Siempre se hace mención a la libertad y se la utiliza y manosea como pretexto, sin conocer o quizá obviar que incluso la libertad impone límites.
    Saludos cordiales.
    JDD Orozco.

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