Protocolo, formalidad y legitimidad democrática.

En democracia existen instrumentos de comunicación que contribuyen a legitimar determinados hechos. Los acuerdos o desacuerdos, las victorias o las derrotas son trasladadas a la sociedad no ya con la difusión de los documentos legales sino con la generación y distribución de imágenes de actos institucionales que son creadas por los departamentos de protocolo. Sin la difusión gráfica de lo que acontece, parecería que un hecho no es legítimo. Podríamos decir que en democracia, lo público ofrece legitimidad mientras que lo secreto, lo oculto es sinónimo de poco democrático o ilegal.

Legitimar un acto en democracia requiere tiempo y plazos legales que son, precisamente, los espacios temporales que utilizan los equipos de protocolo para que, lo trasladado a la sociedad desde las instituciones, responda exactamente al objetivo institucional de comunicación. Nada debe quedar al azar porque, de lo contrario, toda o parte de la legitimidad que se persigue con la difusión, quedaría menospreciada.

Hace unos días fuimos testigos de una acto inconstitucional falto de coherencia, sin las formalidades propias y exigidas en una democracia avanzada, improvisado y fatalmente ejecutado por los responsables de protocolo de la Generalitat de Cataluña que ofrecieron una deplorable imagen de sus instituciones y representantes y que, afortunadamente, contribuyó al desprestigio de quienes promueven el secesionismo en España. En este caso no dio resultado y aunque hubo difusión de lo acontecido, otros componentes muy esenciales no estuvieron presentes.

Aquí te dejo algunos desaciertos que retan credibilidad y legitimidad aun acto pachanguero, falto de organización y paradigma del no-protocolo.

  • Los Jefes de protocolo deben ser muy profesionales y disponer de probada experiencia. No parece que un cantante, como es Luís Llach, aún siendo parlamentario catalán, tenga capacidad, habilidades y aptitudes para ejercer como maestro de ceremonias y Jefe de Protocolo en la sombra de un Gobierno o de un Parlamento. De ahí los nefastos resultados del acto que más pareció la firma de documentos de una boda civil en un pequeño ayuntamiento que lo que se pretendía.
Luís Llach da instrucciones al Presidente mientras que Junqueras firma el documento.
  • Los responsables de protocolo no discuten en público. Es más, ya sabes que los de protocolo siempre están, pero no se les ve.
Quienes organizaron tan desacertado acto, acapararon, también, la atención inicial. Mientras tanto, observa cómo un fotógrafo toma imágenes del documento que más tarde se firmó.
Los bolígrafos para firma deben comprobarse con antelación y en otro lugar diferente al escenario institucional.
  • Los documentos oficiales nunca se dejan de la mano y mucho menos se permite fotografiar sus textos con antelación a su firma. La prensa no puede hacer lo que quiere sino lo que a la institución conviene.
El documento que fue fotografiado por la prensa antes de su firma. Foto: Servimedia.

El orden de la firma incorrecto. En todo documento en el que firman varios responsables, el orden debe ser de izquierda a derecha, de arriba a abajo y de menos importante a más importante. El más importante viene a legitimar con su firma la de los que la han hecho con anterioridad. Justo al revés de lo que ocurrió. Donde no hay no se puede pedir.

El Presidente debió firmar el último, no el primero. Foto: La razón.

Lo que se observa en la siguiente fotografía es prueba de una falta de previsión absoluta. No sabían quién debía firmar ni dónde debía hacerlo. Es más, nadie sabe quién ha firmado a no ser que se ponga a revisar el vídeo…..y así resultó todo. Un magnífico desastre.

Un documento legal debería contener orden, rango y, por supuesto, aclarafirmas. Este desastroso acto pareció más la firma de camisetas para la despedida de un jugador de un club de tercera división. Foto: Diario de Navarra.

Todo fue un quiero pero no puedo. Sin protocolo, cualquier acto pierde legitimidad y se asemeja más a una reunión de amigos que a un encuentro formal de altos responsables políticos. Pero algunos no se enteran.

© Juan de Dios Orozco López

 

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5 comentarios

  1. Una vez más, muchas gracias por compartir tus conocimientos, Juan de Dios. Quiero que sepas que aunque no comente a menudo, sigo con atención tus posts magistrales y ello me ayuda a mejorar día a día en mi trabajo. Sinceramente, muy agradecido.

  2. Soberbia y didáctica exposición, que aporta un plus al conocimiento del valor actual del protocolo.

    Saludos cordiales

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