El saludo correcto.

Se ha escrito mucho sobre la forma correcta de saludar a algunos dignatarios. La verdad es que salvo para el caso de los miembros de las Fuerzas Armadas, la forma de saludar se basa más en las tradiciones que en la exigencia que impone una norma legal. Que yo sepa, ninguna ley en ningún país democrático exige ejecutar un saludo a una autoridad o representante institucional o político que vaya más allá de la mera expresión de respeto. En el saludo se ofrece, como poco, respeto y cordialidad. Acabo de ver en las redes sociales un debate relacionado con el cómo se ha de saludar a un rey y el significado sumiso de determinados gestos. Permíteme que te ofrezca mi opinión no solo en lo que se refiere a la realeza de cualquier país sino a diferentes tipo de saludo.

Pongamos como ejemplo a la monarquía británica que en su web oficial afirma: There are no obligatory codes of behaviour when meeting The Queen or a member of the Royal Family, but many people wish to observe the traditional forms. Se hace mención a la tradición y se descarta la obligación. La forma de saludar a la Reina queda a criterio del que ejecuta el saludo, sin embargo, en la misma página web se sugiere:  For men this is a neck bow (from the head only) whilst women do a small curtsy. Other people prefer simply to shake hands in the usual way. El problema surge cuando uno espera que su mano sea estrechada por la Reina y ésta no se la tiende porque espera una leve inclinación de cabeza -en el caso de los caballeros- o una curtsy que es una reverencia o plongeon que ejecutan las damas. La reverencia es una exigencia para los miembros de algunas familias reales porque el gesto viene a reconocer no solo el respeto sino la jerarquía entre quienes se saludan. Es el caso de las siguientes fotografías.  

 

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Fuera del ámbito de la realeza y de sus tradiciones, debemos entender que la reverencia no es una muestra de sumisión sino de respeto que cada ciudadano elige ejecutar libremente. En todos los casos, cuando se ejecuta el saludo a un miembro de la realeza, británica o no, hay contacto visual. Por cierto, no he encontrado en la web de la Casa de S.M. El Rey de España ni una sola referencia al modo en el que se ha de actuar al saludar a los miembros de la Familia Real Española. Los Reyes de España tienden la mano y reciben con igual afecto y consideración a quienes besan la mano y ejecutan una reverencia que a quienes prefieren solo estrechar la mano.

Sirva como ejemplo el relacionado con el saludo a la bandera ante cuya presencia todo nacional, conocedor y orgulloso de lo que ella representa,  se pone en pie y adopta una postura de respeto hacia el símbolo máximo de su patria. Algunos llevan su mano derecha al corazón, otros inclinan la cabeza, otros adoptan una posición casi militar de “firmes” y todas las anteriores tienen el mismo efecto: mostrar respeto. Las formalidades y las manifestaciones externas de educación y cortesía vienen a reforzar el significado del fondo.

En términos generales es el de más rango el que inicia el saludo y, quizá con su gesto, elige el modo en el que desea ser saludado. En este sentido, si el de mayor rango no tiende la mano, el de menor rango no hace ademán de tenderla y se limita a ejecutar un leve movimiento de cabeza en señal de saludo que, con toda seguridad, será contestado con el mismo gesto. Los caballeros son presentados a las damas, los jóvenes a los mayores y los soldados a los capitanes.

La tradición marca que un caballero debe besar la mano de una señora casada. Se ejecuta el gesto pero nunca se llega a besar la mano. Solo los muy allegados llegan a tocar con sus labios la mano de la señora a la que saludan. Esta acción nunca se llevaba a cabo en el exterior de edificios porque en el pasado los caballeros si se inclinaban para ejecutar la acción, podrían golpear a la dama con el sombrero. Lógico es, por lo tanto, que tras descubrirse al acceder al interior de edificios sí se lleve a cabo el besamanos.

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En resumen, no hay imposición de ejecutar un saludo u otro y sí el deseo, para determinados casos, de agradar o mostrar respeto y consideración. Me doy cuenta que son muchos los que desprecian estos gestos por puro desconocimiento, porque nunca lo hicieron o porque nunca lo van a hacer por ideas políticas. Besar la mano de una señora o ejecutar una reverencia, en determinados momentos, es un modo de actuar elegante y cordial. Nadie tiene derecho a calificar como servil un gesto que simplemente es libre de ejecutar y que distingue a quien sí quiere y puede llevarla a cabo.

© Juan de Dios Orozco López

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