Protocolo y posverdad.

Arturo Torres, psicólogo, afirma que “la posverdad (..) sirve para señalar una tendencia en la creación de argumentarios y discursos que se caracteriza por partir de la asunción de que la objetividad importa mucho menos que el modo en el que lo que se afirma encaja con el sistema de creencias que sentimos nuestro y que nos hace sentir bien”. De la utilización de ideas que encajan más con los sentimientos y creencias particulares que con la realidad y la verdad saben mucho los que se dedican a la comunicación política y la comunicación institucional. Así, se crean percepciones afines a ideologías, objetivos de partido o institucionales a partir de mediasverdades o mediasmentiras. La posverdad se diseña y adapta al público para, haciéndolo sentir bien, sumarlo como adepto o atraerlo hasta el terreno de conveniencia. Quienes utilizan la manipulación para obtener réditos, se apoyan en el concepto de posverdad. Si alguien no se lo cree puede acudir a la última campaña presidencial de EEUU o a la campaña para el BREXIT.

 

Grafico de El Heraldo

Desde mi punto de vista, la posverdad nada tiene que ver con la verdad. Se ha creado un nuevo y eufemístico concepto para adornar su sinónimo: la mentira. A partir de ahora la mentira se convertirá en posverdad y ya se aplica este término, también, al protocolo.

En los últimos días la posverdad ha señalado al  protocolo  como el causante de la ausencia de altos dignatarios en actos oficiales en los que, sin embargo, se les esperaba como protagonistas. Unos se lavan las manos y otros -los que más- culpan al protocolo de los males que ellos mismos crean. Saben, además, que un buen profesional de protocolo mantendrá la boca cerrada. Muchos, como siempre, buscan justificación “en lo determinado por el protocolo” como si los que hacemos protocolo siempre estuviésemos conspirando, poniendo obstáculos y levantando ampollas. Puede que lo anterior sea posverdad, pero a mi me parece simple y llanamente mentira.

Como siempre ha ocurrido, cuando todo sale perfecto, nadie se acuerda de los de protocolo. Sin embargo, cuando algo sale mal….. Son cosas de protocolo…….. y de la posverdad!

© Juan de Dios Orozco López.

 

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