Michelle O. versus Melania T.

Es inevitable establecer comparaciones. También es imposible obviar el atractivo físico de una y otra. Lo que está meridianamente claro es que la mujer del Presidente de los EE.UU no solo tiene que serlo sino parecerlo y, en este sentido, nadie puede negar que Michelle Obama no solo lo ha hecho bien sino que, salvo contadas excepciones, lo ha hecho muy bien y ha sido y parecido la esposa del Presidente con sobresaliente éxito. Desde mi modesto punto de vista el papel de una Primera Dama debería ser tal que, en el peor de los casos, no llegue a perjudicar la imagen pública de su pareja. Digo bien, si es que su pareja no necesita impulsos mediáticos para mantenerse “a flote”. A veces, una primera dama es decisiva para el éxito de su esposo y Michelle Obama ha estado siempre a la altura de lo que de ella se esperaba y se necesitaba. En otras ocasiones, la esposa de un dirigente es mejor que permanezca sorda, muda y ciega.

No es menos cierto que desde el punto de vista de la imagen pública nunca se parte de cero, de manera que lo que haya acontecido al personaje público en el pasado también afecta a la percepción pública en el presente e influirá en el futuro. En este sentido, comparativamente, la biografía de Michelle Obama supera en méritos y valor  a la de Mrs. Trump.

Digo que Michelle Obama no siempre lo ha hecho bien porque la excesiva seguridad en sí misma, que alguien podría interpretar erróneamente como naturalidad, le ha hecho meter la pata en alguna ocasión. Bien es cierto que parte de esa seguridad se la proporciona su nivel cultural y su experiencia en el manejo de situaciones sociales y de trabajo complejas. Sin embargo, un personaje público de su altura no puede ejecutar una acción sin que medie un filtro que anule lo que puede ser interpretado por el observador como inapropiado. Y eso le ocurrió con la Reina de Inglaterra. Con toda su buena intención -entiendo yo- la abrazó en un gesto que fue muy mal interpretado por la sociedad británica y causó la sorpresa de la propia Reina.

Michelle Obama rompió el protocolo al tocar de forma inapropiada a la Reina. En esta ocasión sí rompió el protocolo al ejecutar un movimiento no incluido en el guión que es reprochable.
Michelle Obama abrazó de forma inapropiada a la Reina. Parece decirle, con su gesto, “estas tan mayor que te puedes caer de espaldas. Ya estoy yo -que soy más joven y fuerte- para ayudarte” Se equivocó.

Y es que esto de actuar públicamente en la manera que se espera de la esposa del hombre más poderosos del mundo no es nada fácil. La naturalidad de un personaje público de su nivel de responsabilidad se consigue con voluntad y con entrenamiento. Las reacciones gestuales públicas deben ser moderadas y reguladas por las capacidades intelectuales y las necesidades del momento y, aún cuando Michelle Obama es una mujer culta y capaz, en alguna ocasión su interés por agradar la ha llevado al error.

 

Mrs. Trump deberá hacer un gran esfuerzo para estar a la altura de lo que de ella se espera. Estaremos muy atentos a su evolución.

Siguiendo con mis comentarios y lo escrito en anteriores post, ni la elegancia ni una buena imagen pública se logran exclusivamente con la belleza sino con el justo equilibrio entre una imagen personal agradable y la expresión pública de capacidades culturales e intelectuales. Si pinchas aquí, verás algunas de las cosas que hace públicamente bien M.O.

Mientras que  la esposa de Obama ha demostrado su capacidad y ha mejorado notablemente en todos los aspectos públicos de su faceta como primera dama, la señora de Trump no ha ido más allá de mostrar un físico espectacular y muy pocas dotes para la persuasión.  De hecho, no ha intervenido públicamente más que en una ocasión durante la campaña a la presidencia y, tras copiar un discurso de la Primera Dama saliente, además de airearse alguna fotografía que no le hace ningún bien -de eso se han encargado el equipo de Hillary Clinton- , su papel ha decaído hasta el punto que el equipo de asesores de Donald Trump la sustituyó por la hija de este que combina meritoriamente belleza y capacidad. Le queda un largo trecho que recorrer a Mrs. Trump para dejar de ser una bella modelo y transformarse en FLOTUS. Superar la frescura y la capacidad de Michelle Obama va a ser muy difícil. De aspectos físicos no hablo………

Por cierto que en estos días se habla y mucho sobre la mujer del Presidente de USA calificándola de “La mujer más poderosa del mundo” En este sentido cabe afirmar con rotundidad que para ser poderoso se debe contar con la autonomía y, claridad de criterio que proporciona la experiencia y la formación de las que, al parecer, carece la Señora Trump. Si estoy en lo cierto, la poderosa no será ella sino los asesores en los que confíe para tomar decisiones.

Por cierto, con este, ya son 500 los artículos escritos en este blog. Me alegra que sigas ahí.

©Juan de Dios Orozco López

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