La imagen Real de la Reina.

Aprovechando que tengo unos días de convalecencia, tras una intervención quirúrgica que me ha dejado el abdomen con más agujeros que un colador, me pongo a escribir de la imagen de la Reina. Reconozco que cada vez me gusta más echar avispas a unos y otros sin más intención que la de provocar debate y contrastar pareceres de quienes sí entienden de protocolo, etiqueta e imagen pública. Porque “enteraillos” los hay a patadas pero los verdaderamente entendidos en la materia son pocos, muy pocos…..y todos los conocemos. Curiosamente los que más entienden son los que más practican la auto-crítica y la discreción.

Está claro que ningún miembro de la Familia Real necesita de mi defensa pero como soy español (a mucha honra), monárquico (por convicción y para llevar la contraria a algunos) y entiendo un poquito -sin ironía ni falsa modestia- de estas cosas del protocolo y la imagen, voy a dar algo de cera a quienes disfrutan criticando a Doña Letizia. Lo hago en contra de la valiosísima opinión de mi oráculo Juan de Sevilla que, después de nuestra conversación por “eskai”, me ha aconsejado: “Güandedió paqué temete en ná. Dehalo shiquiyo. Ha palabras resias hoídos gordos.  La discrezion e lo meó que puede tené. Permanese zienpre que pueda en el economato, mi arma” Por esta vez, he hecho caso omiso de su sabiduría y experiencia en estos temas y me dispongo a arremeter con un sencillo argumentario a quienes pretenden con simpleza, menospreciar a la Reina.

Llevo mucho tiempo intentando escribir sobre ella. Sí, LA REINA, porque ahora como antes, Reina no hay más que una: Doña Letizia. Ya sabes que cuando nos referimos a la Reina lo hacemos respecto de la consorte del Rey, mientras que para referirnos a la esposa de S.M El Rey Don Juan Carlos debemos añadir el nombre, es decir, Reina Doña Sofía. Mantienen Rey y Reina eméritos el título de Rey, el tratamiento de Majestad y los honores que corresponden a la Princesa de Asturias. En el ordenamiento de precedencias se colocan inmediatamente después de los descendientes de D. Felipe.   

                                                              La Reina de España. Doña Letizia es una Reina para el s. XXI

El caso es que muy a menudo oigo y leo comentarios en los que se menosprecia el papel de la Reina pretendiendo que un vestido, el largo de una falda o el corte de su pelo sean argumento suficiente como para desairar su labor institucional. Lo malo de todo esto es que algunos de los que se permiten hacer críticas -no ya de su indumentaria sino de su forma de actuar- se autoproclaman pomposamente como expertos en protocolo, etiqueta y asesores de imagen, intentando asociar pareceres y visiones personales con apreciaciones profesionales…y este cóctel imbebible de zumo de pepino, brotes maduros de alfalfa y retoños frescos de coliflor me fastidia e indigna y, por supuesto, yo no me lo trago.

La Reina Doña Sofía
La Reina Doña Sofía. La mejor Reina que jamás tuvo España (después de la Reina Isabel La Católica)

Nadie que entienda algo de protocolo y de imagen pública se atrevería a criticar la actuación pública de Doña Letizia; nadie más que sus más allegados puede criticar su actuación personal en lo privado, porque solo ellos conocen cómo es en la intimidad. Clarísimo está que sus maneras públicas han mejorado de forma sobresaliente desde su primera intervención pública al lado de su prometido, hasta ayer mismo, en que pedía a los gráficos unas monedas para la Cruz Roja española.

Quien exija a la Reina otro papel que el de acompañar al Rey y representar a España y La Corona, ignora la legalidad; quien pretenda desacreditarla en su maneras de hacer, se identifica como iletrado en imagen pública; quien niegue que la evolución de la Reina ha sido impecable y ascendente gracias a su interés por ser, estar y parecer lo que Realmente es, sencillamente es un cacho de carne con ojos; quien con la ligereza que permite la juventud, la inexperiencia, la mal entendida libertad de expresión o el interés crematístico pretende desacreditar a la Reina solo por su forma de vestir, no hace más que poner en evidencia su desconocimiento, su desprecio por el esfuerzo de Doña Letizia y quizá su afán desmesurado por destacar a costa de la crítica barata y presuntuosa; quien critica sin conocimiento lo hace cobardemente, a sabiendas que nunca tendrán una respuesta por parte de la Casa Real.

Quienes actúan así, saben que su ignorante osadía nunca tendrá respuesta ni dedo acusador que los señale desde las más alta instancias del Estado…. pero mi amigo Juan de Sevilla y yo seguiremos poniendo la zancadilla, metiendo el dedo en el ojo y rechazando sus pobres argumentos.

¿Se me notó mucho la vena monárquica?

¡V.E.R.D.E!

© Juan de Dios Orozco López

P.D: Tu sabrás disculparme pero es que a mi me enseñaron que Rey y Reina se escriben con mayúsculas, por mucho que la RAE indique que se escribe con minúsculas. Son rarezas de la edad y licencias que me permito porque este es mi blog y el tuyo………si es que lo consideras de interés.

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10 comentarios

  1. Se te noto en exceso, como siempre querido profesor. Si bien por sus hechos los conoceréis y a la Reina, le queda mucha ascensión o no. Dependerá de lo que digamos los que sufragamos los gastos de alguien que nunca soñó llegar tan alto, para “dar a la caza alcance” Y que sin embargo parece más la “yenca” dando gracia al gesto de unos plebeyos, que hoy están en su bando, pero mañana quién sabe…Porque lo que se dice de raíces monarquicas arraigadas, España, como tú y yo sabemos, nada de nada.

  2. Respetable tu opinión, aunque yo no estoy de acuerdo. A mi particularmente no me gustaría ser Rey ni creo que a nadie en su sano juicio se le pase por la cabeza “llegar tan alto” Yo, plebeyo porque no pertenezco a la nobleza, me considero hombre de honor y como tal, espero seguir mañana y hasta el fin de mis días de este lado. Te aseguro que mi forma de pensar no es cómoda pero sí coherente.
    Queda aquí tu parecer aunque sea contrario al mío.
    Saludos, Boldo el sacudidor de conciencias. ¿Quién serás? Je,je.
    JDD Orozco.

  3. Totalmente de acuerdo en el perfeccionamiento de Su Majestad la Reina, que no perfeccionismo, como muchos critican, efectivamente sin saber. Es uno de los deportes nacionales: Despellejar al vecino y sin motivo alguno.
    La labor de la Reina es impecable y dificilísima. No la querría para mí por la gran responsabilidad que conlleva.
    Quienes «llegan alto» están para servir los primeros.

    Un abrazo

  4. Como hispanoamericana residente en los Estado Unidos, me permito decir que los que critican del trabajo y la vida de un personaje público, Reina o no, lo hacen con el hígado, y de la pura envidia!

  5. Soy una ciudadana mas de este mundo pero en esto solo puedo decir que la “”envidia”” es el peor enemigo que se puede tener y aqui la hay……no le perdonan su origen pero es solo proque lo logro, asi es la vida y es una Reina con mayusculas, como debe ser…..al que le venga el sayo que se lo ponga.

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