Protocolo e intolerancia.

Ya lo he comentado muchas veces: el protocolo oficial y el denominado protocolo social sirven -entre otras circunstancias- para la convivencia, imponiendo límites que eviten conculcar derechos y libertades de unos y otros.

Pero además, el protocolo debe respetar las tradiciones y preservar los elementos culturales que diferencian a una sociedad de otra. Ello nos permite ser diferentes sin que signifique menosprecio por lo que sienten los demás o desprecio por sus convicciones. Insisto: protocolo es sinónimo de respeto intencionado para convivir. Por eso no entiendo cómo dentro de un reglamento de protocolo oficial -cualquiera que sea y a quien afecte- se incluya la prohibición de  asistir a un acto religioso -que además forma parte de la tradición- con los atributos y símbolos de un cargo público.

A nadie se le oculta que algunos utilizan el protocolo con fines partidistas y sectarios pretendiendo imponer de manera soez y con una falta total de desprecio por el pasado y la tradición, las formas de pensar actuales de unos pocos. Algunas de las funciones principales del protocolo – como las de mantener las tradiciones y procurar el respeto mutuo- quedan así arrinconadas cuando no ultrajadas sin razón.

¿Por qué un concejal no puede acudir a un acto religioso con los símbolos que le distinguen como representante de sus votantes? ¿Bajo qué premisas se limita la libertad  de una persona para satisfacer las ideas de los que hoy tienen el poder y mañana puede que no? ¿Qué beneficio proporciona esa limitación de la libertad personal a los redactores de esa norma? Simplemente no encuentro explicación más allá del deseo sectario que algunos tienen.

Lo que un cargo público es, lo que piensa y su forma de actuar son cualidades inseparables del mismo, valoradas en su totalidad y no parcialmente por los votantes. El hecho de que un cargo público acuda a una celebración religiosa provisto de los símbolos que le distinguen como representate de un grupo social no es diferente del de asistir al mismo acto sin esos símbolos distintivos o a un partido de fútbol. Su calidad y su cualidad no cambian porque, hasta que finaliza su mandato, el cargo público lo es con y sin faja, bastón, medalla o insignia, creo yo.

Pero qué le vamos a hacer. Siempre han existido ingenuos, aprovechados, sectarios, ignorantes e intolerantes. Darse de bruces con el poder y no hacer una buena digestión del mismo, tiene como consecuencia una gastroenteritis mental. Esta enfermedad la padecen muchos, pero tiene cura.

Pues eso, a buscar un buen especilista (en protocolo) que prescriba el remedio a tanta mediocridad e intolerancia.

© Juan de Dios Orozco López

 

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8 comentarios

  1. Veamos: si el protocolo sirve para evitar conculcar derechos, entonces con mas razon un concejal no podria asistir a un acto religioso con los simbolos que le distinguen como representante justamente porque el articulo 16.3 de la Constitucion espanola establece que “ninguna confesion tendra caracter estatal”, y por lo tanto, aunque bastante mal redactado, podria entenderse que quien redacto la norma local desea total separacion entre la actividad del Estado y la funcion religiosa, lo cual tiene muchisimo sentido en el marco de un Estado aconfesional, como debe ser cualquier Estado democratico.
    Pensemos como se sentirian representados los votantes si un concejal asiste a un acto religioso de etnias africanas, de facciones musulmanas, de scientology o de cualquier otra religion y encontraremos acaso la ratio de esta disposicion, muy acertada, a mi juicio.

  2. Estimad@ melembere: Usted mismo lo dice. El Estado y no el individuo es el que en la Constitución es declarado aconfesional. Quien redactó la norma podría haber destacado que el Ayuntamiento, El Pleno o la Corporación no asistiría como tal a un acto religioso. Nunca, creo yo, puede una norma limitar los derechos básicos del ciudadano -que también están recogidos en la Constitución- como son entre otros, la libertad de pensamiento o la de reunión.
    A mí como ciudadano me da igual lo que un Alcalde sea de la Scientology, Evangelista o vegetariano con tal de que sea honrado y busque el bien común. El problema es que los actuales políticos se ocupan de asuntos sin interés y que distraen la atención de los ciudadanos con asuntos sin importancia.
    Saludos cordiales.
    JDD Orozco.

  3. Muchas gracias por su comentario. Este tipo de disquisiciones son necesarias para promover una mejor redaccion de nuestras disposiciones. El espacio para debatir, que usted mismo promueve con sus interesantes articulos, coadyuva a un protocolo mejor pensado y cada vez mas coherente con nuestros tiempos. Enhorabuena y muchas gracias.

  4. Estimado Juan de Dios:

    Mil gracias por tu artículo. Desde hace un tiempo una se siente un “bicho raro”, limitada en su libertad y no es de recibo.
    Te agradezco infinito lo expresado.

    Recibe un afectuoso saludo.

    Ana Belén.

  5. Apreciada Ana Belén, no eres un bicho raro sino una mujer civilizada. Ya sabes que estos movimientos son cíclicos y, por lo que puedo observar, comenzaremos en breve el ciclo ascendente en el que los valores volverán a apreciarse.
    Te mando un afectuoso saludo.
    JDD Orozco.

  6. Mil gracias de nuevo, Juan de Dios.
    Tus palabras son un bálsamo.

    Un saludo.

    Ana Belén.

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