Cada uno en su lugar.

La observación. ¡Cuánto se aprende de la observación! ¡Qué importante es uno u otro gesto! ¡Cuánta contenido e información hay en los gestos! Ya sabes que una de las finalidades del protocolo es decir por el gesto lo que explícitamente no se puede o se debe decir. Desde hace unos años vengo observando qué hacen los dirigentes e intento descifrar el porqué de sus gestos. Me sirve para aprender cómo hacer las cosas bien y evitar cómo hacerlas mal….en protocolo y en mi vida profesional y privada.

En algunos casos, esos gestos no son premeditados y descubren intenciones no deseadas por los actores. El dirigente que por ignorancia o desprecio actúe públicamente así,  no es más que un auténtico irresponsable. Un gesto de un gobernante o alto directivo empresarial puede traducirse en un aumento o disminución significativa de los índices de su imagen pública, credibilidad y, en el peor de los casos, en unos costos económicos insalvables.

Por el contrario la sensatez de quien tiene altas responsabilidades, exige el cuidado extremo de los más mínimos detalles para que el observador no tenga capacidad de interpretación y lo deducido de la observación sea estrictamente lo que sea desea emitir como mensaje. Recordemos que, para determinados contextos, se comunica más por el gesto que por el verbo. De esto saben mucho los expertos en comunicación no verbal pero el modo en que se pone de manifiesto la carga de comunicación al observador lo diseñamos nosotros, los de protocolo.

Viene al caso lo anterior por lo que vengo observando en los modos de recibir de S.M. El Rey, en el Palacio de La Zarzuela, a los representates de los partidos con escaños en el Congreso de los Diputados.

Es curioso cómo en la anterior convocatoria – la de las anteriores elecciones- S.M decidió esperar -demostrando su deseo de cercanía- a los representates políticos cuando acudían a visitarle y, sin embargo, en estas ocasiones ha decidido volver a la formalidad de que su ayudante de campo anuncie la llegada del Rey mientras que el político de turno lo espera.

Naturalmente, nunca sabremos con certeza la razón que ha movido a S.M a cambiar las formalidades del encuentro por la lógica y apreciable discreción con que el Departamento de Protocolo de palacio lleva a cabo sus acciones. Por eso nuestro protocolo es tan excelente. Porque prima la discreción de quien planifica y ejecuta por encima de intereses y personalismos.

El caso es que no dejo de preguntarme cúal es la razón de ese significativo cambio. Reflexionando sobre el asunto no encuentro más que una respuesta: alguien se ha dado cuenta que la cercanía que los Reyes de España desean tener para con todos los que se acercan a ellos, estaba siendo utilizada y aprovechada de forma torticera por quienes no solo no respetan su papel institucional sino que públicamente lo desprecian. Y, claro está, para bien o para mal – nos guste o no- cada uno debe ser y representar el papel que le toca desarrollar. Queda claro que muchos de los representates políticos con su desaliño, estudiada relajación de formas, y premeditado “compadreo”, han utilizado determinadas circunstancias de atenuación protocolaria para intentar ponerse a una altura que no les corresponde. Pagan justos por pecadores porque mientras unos saben estar y merecen la cercania con la que el Rey se prodiga, otros abusan de la mano tendida para tomarse la libertad de actuar con la ligereza que sólo un gañán practicaría.

Para que no te quede duda de cuanto aquí destaco, te dejo dos vídeos en los que se observa la diferente forma en que S.M recibía y recibe a los políticos con representación parlamentaria.

Hace tres meses S.M. El Rey esperó a Pablo Iglesias.

Esta misma mañana D. Felipe era anunciado por el ayudante de campo de servicio. Ha sido Aitor Esteban quien ha esperado al Rey.

Y es que el protocolo tiene aquello que tarde o temprano coloca a cada uno en su lugar, el que le corresponde. Al menos, eso creo yo….pero es posible que me equivoque.

© Juan de Dios Orozco López

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4 comentarios

  1. Estimado Maestro:

    Aguda observación el cambio de actitud de S. M. El Rey D. Felipe a la hora de recibir a los representantes políticos.
    Miles, millones de personas en este país detestamos profundamente la moda instalada ya, desgraciadamente hace ya demasiados años de “cuanto más maleducado, mas vulgar y más zarrapastroso me visto, soy mas progre y mas guay”.
    Desgraciadamente, en mi humilde opinión, es todo un postureo de la peor clase, aplaudida y jaleada por muchos medios de comunicación, que desprecian a aquellos que seguimos una base mínima de buena educación y saber estar, tachándonos de lo peor.
    Hace años que cada vez soy más pesimista, y viendo el espectáculo bochornoso en la jura o promesa de la Constitución en el Parlamento, he pensado que no hemos podido caer más bajo.
    Personalmente, me reconforta mucho leer y aprender de sus magníficos artículos, es un oasis en la sociedad que nos rodea.

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