Visitas oficiales y visitas de Estado.

Sí, ha estado en España. La tan ansiada venida de Obama se ha producido y parece que todo ha ido bien, que todo va mejor. Seguro que es así porque la diplomacia de España ha trabajado para ello durante muchos años.

Hemos visto numerosos gestos muy favorables a España. Pero esas situaciones han sido creadas por quienes de forma estratégica – de uno y otro lado del océano- hacen protocolo. Alardeamos los españoles de hacer uno de los mejores protocolos del mundo: somos muy buenos organizadores porque tenemos la experiencia para ello y además nuestro carácter afable, conciliador y nuestras ganas de agradar a quien de buena fe nos visita, nos permite alcanzar el éxito en estos asuntos de las relaciones al más alto nivel.

Ni un solo “pero” a la magnífica organización protocolaria que, con la flexibilidad obligada de un buen organizador de este tipo de actos, ha llevado a cabo un cambio de programación impresionante en un cortísimo espacio de tiempo y con una ejecución brillante. Para los neófitos en la organización de estos encuentros de tan alto nivel, la decisión de reducir, cambiar itinerarios de estas autoridades por tierra y aire requiere, además de una magnífica organización, la buena disposición de quienes ejecutan y hacen de un problema una auténtica oportunidad para promocionar e impulsar la imagen de España. Doy fe de ello porque lo he vivido en propia carne.

Pero ¿de qué ha servido esta visita? Porque lo cierto es que salvo recibimientos, fotografías de saludos y movimientos en espacios tan espectaculares como el Palacio Real de Madrid, nada se ha firmado; ningún acuerdo se ha cerrado. ¿Entonces? Pues está claro que hay que leer entre líneas porque todo el mundo sabe que la venida del “zeñó Mojama” -así lo llaman en Sevilla- es buena para España y para EEUU, pero muy pocos saben para qué sirve tanto protocolo, tanta ida y venida, tanta reunión y tantísima fotografía y vídeo. Y yo creo que hay que explicarlo.

Obama y Felipe VI en el Palacio Real
El Rey sigue mostrando gestos protocolarios de acercamiento hacia sus invitados de igual rango. Esta fotografía, en la que se hace un recorrido reducido en el Palacio Real, da pie a interesantes y productivas “elevator pitch” Un buen protocolo las hace posible. Foto Casa Real.

Veamos. Por un lado a Obama (EEUU) le conviene estar a bien con España porque es un aliado estratégico por muchas razones de defensa, económicas y políticas. Por otro lado, España necesitaba que “el hombre más poderoso del mundo” viniese a España para quitar aquel mal sabor de boca que dejo el gesto de desprecio -no hay otra forma de calificarlo-  a la bandera de una nación. Las dos naciones siempre se han declarado aliadas y con buenas relaciones pero la forma de hacer notoria, pública y explícita esa relación pasaba porque el Jefe del Estado norteamericano viniera a España. Nosotros ya habíamos ido allí. S.M. El Rey visitó a Obama y los encuentros del Presidente de España y el jefe de Estado norteamericano se habían producido en EEUU y en otras reuniones. Y es ahora cuando se ha demostrado ese principio diplomático de la reciprocidad – tu me das y yo te doy, tu me consideras en igual medida que yo a ti- que ha quedado perfectamente explicado con esta visita de índole protocolario y en la que los gestos, las declaraciones, las sonrisas y los actos portagonizados por estos dirigentes demuestran de una manera inequívoca que todo marcha bien. El momento también es importante dado que al Presidente Obama le queda poco tiempo en su mandato, tiene muchas obligaciones e intereses que atender y, sin embargo, con su presencia, ha demostrado la importancia que tiene España para EEUU.

Una imagen vale más que mil palabras y esta fotografía está cargada de contenido. Una conversación distendida y la sonrisa de ambos dan muestra de una zona de confort creada ex profeso por los responsables de protocolo. Foto Casa Real.

Digo lo anterior para que aquellos que tanto desprecian el protocolo comiencen a valorarlo como lo que es: una herramienta de impulso mediático, generador de credibilidad, creadora de percepciones positivas y -entre otras muchas circunstancias- el único modo de explicitar ante el mundo que dos países son aliados, se respetan y demuestran mutuo aprecio. En diplomacia, de nada sirve ser aliados si los demás no lo saben y las sociedades de ambos países no lo valoran.

¿Todavía queda duda de la utilidad del protocolo? Bien, pues algún político todavía seguirá incluyendo las mariscadas, las comilonas y los regalos institucionales en la partida económica de protocolo. Obama se lleva un jamón de pata negra y un libro y ambos elementos encierran un mensaje  y yo me pregunto si eso también es hacer protocolo.

© Juan de Dios Orozco López

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3 comentarios

  1. Estimado Juan, quiera consultar acerca de la corrección / incorrección de ubicar la bandera nacional de los EEUU a la derecha, tal cual se aprecia en la foto que reúne a Obama con el rey Felipe. La toma no permite ver a la bandera de España ¿es que está aún más a la derecha? o, ¿está a la izquierda del Rey?

  2. Estimada Mónica, Su Majestad el Rey ha cedido la derecha al presidente Obama. Los organizadores han creído conveniente ceder también la derecha a la enseña nacional de los Estados Unidos de Norteamérica. De la misma forma, se han distribuido a las autoridades estadounidenses a la derecha de las dos personas que presiden, mientras que a la izquierda se han dispuesto las autoridades españolas. Lo considero un acierto y un ejemplo de la cortesía internacional que debe presidir estas relaciones al más alto nivel.
    Muchísimas gracias por tu interés. Te animo a que sigas preguntando y participando en este blog que desde hoy es el tuyo.
    Saludos cordiales desde España.
    JDD Orozco.

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