Prensa y organización de actos.

Que no hombre, que no. Que lo que no está bien, no lo está….y punto. Siempre estamos con la misma discusión. Organizar un acto, convocar a la prensa y que todo ruede perfecto es imposible. Los de protocolo pretendemos hacer nuestro trabajo en busca de la perfección -claro está sin caer en lo cursi-  y la prensa pretende hacer el suyo aún a costa de que el nuestro se vea menospreciado.  Que sí, que necesitamos a la prensa pero no es menos cierto que ellos también nos necesitan para hacer su trabajo. Tenemos que ofrecerles comodidades, espacio, información…y todo lo que sea necesario. Pero de ahí a que ellos campen a sus anchas en un acto hay un trecho importante. Y no, ellos no puede hacer lo que quieran, cuando quieran y como quieran. Y ahora me refiero al cómo hacen su trabajo. Hablo de actos institucionales y no de convenciones empresariales o de promoción de “güisqui”. Pensemos en una ceremonia de imposición de condecoraciones, en una ceremonia de entrega de premios. Al invitado se le exigen muchas cosas: puntualidad, indumentaria, una determinada localización etc,etc,etc. ¿Y la prensa? ¿Por qué a los gráficos y redactores se les debe permitir hacer, moverse, llegar, vestir y comportarse como quieran? Yo me niego y defiendo a los que en Ceuta han organizaron un acto de imposición de condecoraciones y no permitieron el paso a quienes para hacer su trabajo no iban correctamente vestidos. Ya sé que muchos posmodernos y hipster venidos a más, para mantener a la prensa contenta, tragan camiones cargados de piedra pómez  y les permiten hacer lo que quieren. Estos organizadores, caracterizados por ir en contra del mainstream -palabra moderna donde las haya y que solo ellos saben descifrar según les conviene – afortunadamente no suelen organizar actos sino otra cosa muy, pero que muy diferente.

Veamos algunos ejemplos donde sí exigen corrección y a ningún periodista se le ocurre no asumir los pedidos del organizador.

Los periodistas que acuden a las ruedas de prensa de Obama se levantan cuando el Presidente entra en la sala de la Casa Blanca y visten todos de traje (terno en América del Sur). Cierto es que en determinados espacios los redactores no se levantan para no entorpecer el trabajo de los gráficos. Echa un vistazo  a esta fotografía y observa que todos van con playeras, pantalón corto y camiseta de tirantes. Je,je. Ahí no entra nadie vestido de faralaes.

El presidente Obama hablando ante una sala de prensa repleta ()
El comportamiento de los periodistas acreditados en la Casa Blanca se autorregula con normas de su propia asociación. Ninguno acude vestido de forma incorrecta a una rueda de prensa del Presidente. Foto: Reuters/Jason Reed

Si en España a alguien se le ocurre pedir que, a la entrada del Presidente de Gobierno a una sala, los periodistas se levanten, la petición de dimisión -incluida la del conserje de servicio- está garantizada. Es que aquí somos muy modernos…y hay una “jartá de gister que nobeas , Güandedió”, dice mi amigo Juan de Sevilla.

Quienes quieren cubrir los premios cinematográfico de Cannes, por ejemplo, o se ponen un esmoquin o no pasan el control para ocupar sus puestos en el pool. Compruébalo en esta fotografía.

¿Cuántos fotógrafos llevan deportivas? ¿Cuántos visten jeans?
¿Cuántos fotógrafos llevan deportivas? ¿Cuántos visten jeans? Foto: www.vanitatis.com

Claro está que no es lo mismo esperar a una estrella del rock cuando va al supermercado, que asistir a una entrega de condecoraciones o un acto oficial donde la solemnidad y las formalidades se imponen no ya para discriminar sino par destacar a quien lo merece, a criterio del organizador, que es el que dicta normas para asistir a su acto -como invitado o como periodista- y decide todo lo relacionado con el mismo.

Desde esta perspectiva, ¿puede presentarse un gráfico en pantalón corto y deportivas a un acto donde para los invitados se exige etiqueta? Pues yo afirmo que no.

¡Tú mismo maestro! Así lo diría mi amigo Juan de Sevilla…… o Up to you! que diría un “gister”

Es cuestión de ser moderno y permisivo o casposo y estricto. Je,je,je.

© Juan de Dios Orozco López

 

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4 comentarios

  1. La explicación es muy sencilla…Tú como organizador trabajas muchos días para organizar un único acto, es normal que puedas cuidar cada detalle al máximo, es mas, es lo que se te exige. El gráfico o redactor de ese acto se van a otro, y a otro, y a un suceso que surgió, y a una rueda de prensa…No son ritmos de trabajo compatibles. Te lo digo yo, que fui video reportera varios años, y me resultaba imposible vestirme de tres maneras distintas a lo largo del día, como para haberme adaptado a lo que cada acto requería… la profesión te exige ir cómoda para que tu trabajo te salga lo mejor posible, no para acomodarte al trabajo de los demás, que no es tu prioridad porque no es quien te paga el sueldo, básicamente, si no que tu sueldo sale de lo bien que está el vídeo o la foto que entregas.

    Ir de traje y zapatos no es compatible con cubrir una manifestación o hacer un reportaje en el monte dos horas más tarde, cubrir una carretera bloqueada por la nieve, cubrir una fiesta de verano al aire libre con un sol de justicia, o simplemente hacer una guardia bajo la lluvia a las puertas de un juzgado, que eso un organizador de actos no lo sabe, lo ve ni lo padece.

    Y ese es el día a día de un reportero. Al menos eso es lo que ocurre en la prensa local de una provincia, que es lo que yo conocí. Obviamente hay determinados actos que ya avisan en la convocatoria de que son solemnes, y se especifica que hay que llevar americana por ejemplo, bien, pues se lleva, pero lo que no puede ser es que por parte de la organización se espere que eso salga motu propio del periodista.

    El periodista sale de su casa como todos los días, no es un día especial para él porque tu acto tenga lugar, y esperar otra cosa seria poco realista.

    Teniendo en cuenta además, que los encargos de fotos en un periódico sufren generalmente bastantes modificaciones de ultima hora (estás cubriendo un evento, surge una noticia, te mueven de encargo, y el acto protocolario que ibas a hacer tu lo hace otro compañero que viene a toda prisa de, no sé, una feria de ganado por poner un ejemplo extremo, y no está vestido para el acto ni se va a parar a pensar un segundo en cambiarse de ropa porque ya bastante tiene con llegar a tiempo al sitio atravesando la ciudad a toda prisa en 10 minutos, etc)

    Eso es el día a día. Creo que es mejor que los organizadores se pongan también en el lugar de la prensa y les intenten facilitar la vida, no complicársela, porque al final el resultado (buenas imágenes) es lo que nos interesa a ambos.

    Y en la Casa Blanca acatan eso porque es la Casa Blanca y la etiqueta está advertida de mano, cuanto te acreditan ya sabes lo que hay y si te gusta bien y si no te apuntas a ser corresponsal de la Casa Blanca, y por otro lado allí dentro se trabaja de manera que llevar americana no es ningún factor en contra (a techo, calentitos, no llueve).

    Resumiendo, no nos vestimos con botas y ropa de Decathlon por fastidiar, es que el trabajo que no es cubrir actos protocolarios suele ser bastante exigente físicamente y constituye el otro 50% de la labor informativa (al menos). Y no hablemos del hecho de que muchos gráficos se mueven en moto, con lo que eso supone también en cuanto a indumentaria. Lo dicho, que es una cuestión práctica totalmente, no es por molestar a nadie 😉

    Ahora, lo de las chanclas es otra historia, yo trabajaba en el norte y por eso nuestra indumentaria era más de trekking que otra cosa, pero sí, claro, en verano si te toca cubrir una fiesta a pleno sol ya te vistes fresquito para resistir las horas que vas a pasar sacando fotos y videos entre la gente, sudando…

    Lo dicho, que hay más que lo que el ojo ve, y seguro que hay maneras intermedias de solucionarlo, como incluir directrices en la convocatoria cuando sea un acto solemne, si lo es.

    Pero yo personalmente considero que la prensa no debe mimetizarse con los invitados, porque no participan de la fiesta, en mi opinion refuerza su papel neutral el mantenerse al margen. Claro que eso es un interés opuesto al de la organización…así que todo está en encontrar un sano punto intermedio, un pacto de no agresión 🙂

  2. Estimada Eva:
    Tienes razón en que muchos de los periodistas vienen y van a eventos de distinta índole. Para ellos seguro que es muy difícil tener en cuenta las necesidades del organizador y atenderlas. Cierto es que se tiene que producir un elevado grado de comunicación que beneficie a las partes y que los gráficos y redactores no lo hacen por molestar. Sin embargo, a los múltiples problemas que se plantean a un organizador no pueden sumarse los de cada uno de los profesionales que trabajan en ese acto. Cada palo debe aguantar su vela. Creo yo.
    Te agradezco muchísimo tu aportación y magnífico comentario.
    Saludos cordiales.
    JDD Orozco.

  3. Estimado Maestro:
    Magnífico articulo, lleno de ironía y sutileza.
    Los periodistas son el ombligo del mundo. Son el cuarto poder.
    Efectivamente, si se les sugiere que deben tomar nota que hay que ir digamos, “más vestido” o les aconsejas una serie de normas…te ponen una querella criminal en aras de la libertad de expresión. Faltaría mas.
    Es una simple y sencilla cuestión de buena educación. Si, de buena educación….búsquenlo en la R.A.E. Nada más.
    Eva tiene razón cuando efectivamente en un día tiene que asistir a muchos actos y no vas ir con “tacones” cuando tienes que cubrir inundaciones como pasa mucho por el Norte de España, donde ella ha trabajado tanto. Pero eso no es excusa.
    Es simple cuestión de educación.
    PD. Ahora se me echarán encima todos los “hipters” y “modernos” por ser una desfasada antigualla.

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