Banderas para la discordia.

Esto de tener abiertos mil frentes de trabajo hace que uno pierda el control de su tiempo……. y así me pasa. Me perdí ayer la primera conferencia del Congreso de Protocolo que organiza mi buena amiga Dolores del Mar y hoy, en un alarde de puntualidad, me he presentado en la UNED a las 08:30 para aprovechar el tiempo, no perderme la primera ponencia y hacer esto tan moderno del networking. Claro está que para hacer networking hace falta gente con la que poderlo llevar a cabo y he podido corroborar que ni el guardia jurado de la UNED, ni la señora de la limpieza, ni el camarero de la cafetería están dispuestos a entablar una sesuda conversación sobre el protocolo en campañas electorales, ni el de la sucesión de S.M El Rey Felipe VI. Mi despiste me ha hecho llegar a las 08:30, los pajaritos cantaban y las nubes se levantaban, pero aquí no había nadie. Así que me he puesto a escribir este artículo dedicado a mis compañeros del Congreso. Magníficas ponencias, magníficos ponentes.

El presente artículo, va de banderitas. ¡Ay madre las banderitas! Cuánto se las desprecia y de qué manera se las tiene en cuenta según le de el aire algunos. Se las utiliza, en especial en España, cual arma con la que aporrear al contrario y elemento propagandístico. Ya me he cansado de poner denuncias por posibles faltas de respeto y también estoy cansado de que los fiscales las desestimen y archiven. Pero me queda el «derecho al pataleo» y hacer el ruido que este blog me permite.

Digo esto porque acabo de ver al Alcalde de Cádiz junto a Fabián Picardo en una reunión en la que pretenden, por la imagen, impulsar un mensaje tan inútil como interesado. Ninguno de los dos representan ni a España ni al Reino Unido y sin embargo, los «magníficos» asesores de protocolo de tan insignes políticos han colocado las banderas de los dos países a que pertenecen pero NO representan. Utilizan las banderas con una clara intención de provocar al Gobierno de España y menospreciar sus acciones diplomáticas. Este es el caso del Alcalde de Cádiz. Mmientras, Fabián Picardo se arroga, con la presencia de la bandera británica, el papel representativo que España no reconoce. De nuevo se declaran los símbolos como verdaderos elementos perfectamente válidos -quizá imprescindibles- para la comunicación política. Lástima que algunos, con gran desprecio a su significado, las utilicen de forma tan sectaria e irresponsable.

Aquí la tienes. Es una fotografía que explícita cómo los elementos simbólicos son imagen que, en este caso, pretende establecer una imagen de poder.

Quizá debía haber tenido en cuenta lo que me ha dicho mi amigo Juan de Sevilla: «Güandedió, tú paqué te mete en ná» ….pero yo no tengo arreglo.

El Alcalde de Cádiz y el Primer Ministro de Gibraltar con las banderas de España y Reino Unido.
El Alcalde de Cádiz y el Primer Ministro de Gibraltar con las banderas de España y Reino Unido.

Juan de Dios Orozco López.

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