¿Cambiar de imagen?

Si me encuentro cómodo con mi forma de vestir….. si no me da miedo de la persona que me observa cuando me miro al espejo……..si me da igual una 48 que una 52 (en mi caso una 58)…….entonces ¿por qué un cambio de imagen?. Oye, bajo estas circunstacias no deberías de cambiar de imagen. Tu eres muy feliz tal y como eres, así que no cambies.

Pero si te pareces a Don Pinpon, sales corriendo y gritando cuando -aún después de restaurarte la cara con cremas y menjunjes- te miras al espejo y, además,  usas una talla 90, lo mejor es que………cambies de look. De verdad, de nada te va servir una crema liporreductora, un borrador de arrugas o visitar las tiendas de Serrano con una abultada VISA. Mira, los que somos así (de feos) no tenemos más solución que pedir a la Virgen que nos haga un milagro y nos convierta en clon de Brad Pitt a lo Clark Gable con un toque de Nespresso -esto lo digo por lo de George Clooney-. Pero es que lo santos no están para hacer “milagros menores”. Bastante tienen con la que hay liada en el mundo como para ponernos guapos a los menos favorecidos. Seguro que Dios está más preocupado por arreglar el hambre, la guerras, la muerte de niños inocentes y tantos otros problemas que por hacer “lifting faciales” a unos y otros. Me consta que toda la Corte Celestial debe tener mucho trabajo y de enjundia porque no he obtenido respuesta a mis suplicas para que me crezca el pelo allá donde ya no hay o que adelgace unos 20 kilitos de nada.

El caso es que hay gente que necesita cambiar de imagen no sólo para sentirse bien, sino para vender más. Este  es el caso de Susan Boyle, que participó en Britain’s got talent, el Operación Triunfo del Reino Unido. Muchos conocéis que existen patrones de imagen para el desarrollo de determinadas actividades. A esta señora, antes de su cambio de look, era mejor oirla, porque si la veías -además del susto que te llevabas- toda la fantasía creada a través de su maravillosa voz se venía abajo. Su voz es prodigiosa pero su “imagen” no podía identificarse con una intérprete de música clásica. Así que sus asesores se pusieron manos a la obra y con un corte de pelo por aquí, unas fundas para los dientes por allá, un vestido oscurito, unos zapatos adecuados, la enseñamos a sonreir, una pizca de pose y Tachaaaaaaaaaaaaaaaaaan………pasamos de presentar a “La Susan” a saludar a “Lady Susan Boyle”. Ya se ha cambiado y adaptado con notable éxito la imagen de esta buena mujer.

Yo te dejo dos fotografías. Antes y después. Además el vídeo.

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