La Legión francesa y el baile del Sirtaki

Lo vi ayer por la mañana y me lo recordó David Márquez (@David_MML) en twitter. Hablo de los que, con su acción heroica, salvaron el viernes pasado muchas vidas anulando la acción de un terrorista. Con todo mérito, han sido condecorados por el Presidente Hollande.

Me parece que el efecto buscado para la celebración de tan rápida ceremonia ha sido contrarrestar la alarma social y crear, como siempre, mensajes adaptados a las necesidades del momento. De hecho, si observas y escuchas con detenimiento el video de más abajo, te darás cuenta que el protagonismo lo asume Hollande en detrimento de los condecorados. No hay nada reprochable en la actitud del Presidente francés, que ha aprovechado la ocasión para enviar determinados mensajes tranquilizadores a la sociedad, pero ello no debería menoscabar el protagonismo de los actores.

Un resumen de lo acontecido da idea de lo heroico de la acción: El fusil AK/47 que portaba el terrorista dispara 600 proyectiles por minuto. Con un poco de entrenamiento y con cuatro cargadores de 30 cartuchos, en apenas 1 minuto, podría haber asesinado a más de 120 personas. Los que han detenido a este terrorista se enfrentaron a el sin armas. Son verdaderos héroes y como tales han sido premiados y reconocidos, no solo por Francia sino por todo el mundo.

Esta acción pública de premiar una conducta meritoria tiene dos finalidades. Por un lado cabría destacar su objeto propagandístico que no resta mérito a los condecorados. No es nada que ya no haya ocurrido antes. Si echamos la vista atrás algunas décadas, podemos observar  que es copia, en su modos e intención, de la que se han utilizado en cualquier guerra para destacar actos heroicos y desviar la atención de hechos que pudieran causar alarma en la población. ¿Recuerdas la siguiente fotografía?

Héroes de Iwo Jima
Héroes de Iwo Jima

Sus protagonistas fueron aclamados, en su momento, y olvidados poco tiempo después. Clint Eastwood rescató su memoria en una película varias décadas más tarde. Desde este punto de vista, es necesario señalar que en la gestión de una crisis, generar estas figuras -en este caso héroes- permite a los dirigentes tanto distraer la atención de hechos poco agradables como atraer el interés hacia otros actos que son muy deseables y valorados. Repito que no hay nada reprochable en ello y casi diría que es una acción ineludible y de responsabilidad.

El segundo objetivo, en apariencia el más importante, es el premio a unos héroes. No hay que olvidar que el objeto propagandístico es consecuencia de la escenificación del reconocimiento de la sociedad  y que, por tanto, el cuidado de todos y cada uno de los detalles debe ser extremo. Dando por sentado lo anterior, es necesario afirmar que cualquier imposición de condecoraciones oficiales debería llevarse a cabo en una ceremonia solemne (*). Si no ocurre así -si se deja de un lado la solemnidad- la concesión de una importante distinción queda equiparada a la entrega de unos premios escolares de Winni de Pooh o, en el peor de los casos, a la de un campeonato de mus. Esto es lo que ocurrió ayer en Francia, en contra de lo determinado en el propio reglamento de la Legión de Honor, y cuya consecuencia ha sido una imposición de condecoración carente de valor visual que ha menospreciado los hechos que se premian, a la propia condecoración e incluso a los condecorados.

Condecoración con la que se distingue a un Caballero de la Legión de Honor.
Condecoración con la que se distingue a un Caballero de la Legión de Honor.

La singularidad del caso, las razones de oportunidad y la premura mediática por destacar valores como el heroísmo frente a la cobardía terrorista, han provocado una rápida concesión y una ceremonia cuyos detalles han sido muy poco cuidados. Me imagino que no ha dado tiempo a “vestir” adecuadamente este acto y ello ha provocado una desafortunada puesta en escena en la que los premiados se han presentado como si a una barbacoa asistiesen -con la excepción del británico- para terminar con un posado fotográfico tipo coreografía de Sirtaki griego o baile de Paquito el chocolatero.

Me permito destacar algunos detalles de protocolo y organización de actos institucionales que tu mismo puedes valorar en el siguiente vídeo:

  • Como siempre, las banderas impecables. En España se ordenarían al revés pero ten en cuenta que la bandera de Francia “tapa” –y por lo tanto precede- a la europea. Ni una sola arruga; perfectas; impecables.
  • Los auriculares que han colocado a los que no entienden francés para oír la traducción simultánea. Observa al tercer condecorado situado a la izquierda. Se equivocaron al colocarle el “pinganillo”
  • El gesto del Ayudante de Campo de Hollande que, además de entregar la condecoración al Presidente de Francia le coloca, literal y explícitamente delante, el texto que debe pronunciar antes de imponer la condecoración.

Ay! si De Gaulle levantara la cabeza…..

Si quieres, para obtener más información, puedes visitar la página web (en inglés y francés) de la Legión francesa aquí.

© Juan de Dios Orozco López

(*) De la RAE. Solemne: Formal, grave, firme, válido, acompañado de circunstancias importantes o de todos los requisitos necesarios.

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