La treta del abanico.

Jan saluda abanicándose a Doña Sofia. Una fotografía buscada por la Casa de S.M. El Rey y deseada por el colectivo de homosexuales.

Sí, ya sé que el manejo del abanico tiene su liturgia, su ritual y su propio lenguaje. De ello podría escribir todo un tratado mi abuela. Su abanico negro, muy ligero – al menos lo recuerdo así- con unas varillas llenas de filigranas servía para muchas cosas más que para mover el aire. Si ella lo cerraba y lo levantaba servía tanto como dedo acusador, como bastón de mando o como varita para dirigir la orquesta de personas que tuviera alrededor. Mejor que no lo cerrara con energía porque si así ocurría alguien iba a temblar y no me refiero a niños sino a personas mayores. Doña Encarnación -así llamaba todo el mundo a mi abuela- tenía, cuando era necesario, la firmeza del hombre más audaz del mundo, la dulzura de la madre más cariñosa y un humor andaluz que combinaba la sencillez del pueblo llano y la complejidad de quien tuvo que luchar como una mujer de negocios en tiempos en los que solo los hombres tenían el derecho a dirigir. Había perdido un hijo en la guerra civil y a su marido cuando era muy joven. Siempre movía el abanico con la mano derecha, tal y como hacen la mayoría de las personas que lo usan. Al contrario de Jan.

Pero yo no quiero hablar de ese lenguaje del abanico sino del protocolo del abanico que ha hecho tan famoso a Jan, Presidente de “Ben Amics”, asociación de gays lesbianas y transexuales de las Islas Baleares y que tanto beneficio ha proporcionado a la imagen pública de SS.MM. Los Reyes Don Felipe y Doña Letizia. Cuando vi la fotografía de la recepeción Real, pensé que era zurdo. Esta afición mía por el diseño y la proyección de mensajes con los gestos para construir imagen pública, me ha hecho reflexionar y pensar que “no hay puntada sin hilo” ni por parte de la Casa de SM El Rey ni por parte de Jan.

Jan saluda abanicándose a Doña Sofia.  Una fotografía buscada por la Casa de S.M. El Rey y deseada por el colectivo de homosexuales.
Jan saluda, abanicándose, a Doña Sofía. Una fotografía buscada por la Casa de S.M. El Rey y deseada por el colectivo de homosexuales. La foto es de Telecinco.es

A nadie se le oculta que esta fotografía es un éxito mediático que impulsa la imagen pública de los actores que la componen, por mucho que haya recibido críticas de los más duros de esto del “postureo” En esta fotografía, todos los que se saludan son muy conscientes de que las consecuencias negativas que pudiera tener su puesta en escena serían superadas por los beneficios de su ejecución.

Que los Reyes sean cumplimentados por el Comandante General de Baleares o por un importante empresario no tiene validez propagandística alguna y, me atrevo a firmar, tampoco tiene interés social. Es lo que vemos todos los días.

Lo realmente importante de esta fotografía es que se produce por expreso deseo de la Casa de S.M. El Rey, cuyo objetivo final -explicitar gráficamente la aceptación y el reconocimiento del colectivo gay por parte de la Jefatura del Estado- se pone de manifiesto con esta acción. Este impulso mediático se lleva a término con la intermediación del servicio de protocolo de la Casa y, sin duda, por expreso deseo del Monarca.

Se ha comentado -y mucho- la actitud de Jan que mientras saludaba a los Reyes, continuaba abanicándose. Unos lo justifican por el calor; otros por el sofoco personal que produce no tener ni idea de cómo se debía comportar y otros porque es un maleducado, directamente. Luego están los que como yo creen que nada es casual sino que es fruto de una estrategia. Ya sabes eso de “no hay puntada sin hilo” que mencionaba más arriba.

Efectivamente, si la Casa tenía su estratategia, el representante de los gays sabía que vestirse de traje y corbata “al uso” no llamaría la atención porque así viste todo el que tiene sentido común o, lo que es lo mismo, así viste la mayoría de los invitados a una recepción Real.  Está claro que Jan sabía que una recién teñida cresta de pelo, combinada con el color de la camisa, acompañada de un abanico y una pulsera con los colores de la bandera representativa de su colectivo, iban a atraer todas las miradas y a todos los fotógrafos. Nótese en la fotografía cómo abanico y pulsera están en la mano izquierda y no en la derecha -que hubiera sido con la que se hubiera abanicado mi abuela y la forma natural de hacerlo- para que, cuando se toma la fotografía, el hecho de estrechar la mano -con la derecha- no merme la capacidad para atraer la atención que proporcionan el colorido abaniqueo ejecutado con la izquierda. En todos estos gestos, creo yo, hay un meticuloso entrenamiento que ha permitido acaparar toda la atención de los medios y que ha tenido unos resultados más que aceptables.

Todo lo acontecido ahí no es fruto de la  casualidad sino de pura y dura estrategia de imagen pública. Y a esa estrategia ha contribuido, desde mucho antes de cursar la invitación, el protocolo que ha seleccionado a todos y cada uno de lo invitados para cumplir con una finalidad: explicitar la representación en la recepción de toda la sociedad mallorquina, sin exclusiones (sonoras).

¿Tú crees que Jan es un maleducado, un tipo astuto o alguien que no sabe por dónde le da el aire del abanico? Yo lo tengo claro: lo del abanico es una treta.

© Juan de Dios Orozco López

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4 comentarios

  1. Excelente como siempre!!!! Felicitaciones!
    Treta y muy bien manejada.
    Maravilloso
    PEBR

  2. Pienso que la puesta en escena fue consensuada con protocolo de la Casa Real,al menos asesorada, sabiendo la ubicación del fotógrafo y los accesorios que debía llevar.Una imagen vale más que mil palabras.

  3. Apreciada Teresa, yo no diría que es una foto explicitamente consensuada pero sí admitida por la Casa y, desde luego, entrenada por Jan que sabía dónde y cómo se tomaría la fotografía y que el podía ser protagonista.
    Gracias por seguirme y ofrecernos tu opinión.
    JDD Orozco.

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