Gracias Paraguay.

No tuvo nada que envidiar ni en contenidos ni en organización a cualquiera de los congresos a los que estamos acostumbrados en España. El Iberoamericano de Protocolo, Hostelería y Turismo fue un congreso internacional no solo por las diferentes nacionalidades de los que allí acudimos sino porque la temática era de interés para todos, por encima del país de procedencia. Apenas dos o tres ponencias de interés local que sirvieron, no obstante, para que los no paraguayos de nacimiento aprendiésemos también de la nación que con tanto cariño y cuidado nos recibía.

Lo primero que hay que destacar es la acogida de nuestros anfitriones, que en todo momento han hecho que nos sintamos como en casa. Ha sido fácil, cómodo, entrañable y un honor haber podido participar en un congreso que desde el principio se destacó por la gran cantidad de seguidores y un interés inusitado despertado tanto en profesionales como en profanos en materia de protocolo, hostelería, comunicación, oratoria, ceremonial y Turismo. La asistencia ha sido variada pero es necesario destacar la de profesionales venidos de todo el país y de otros países vecinos.

Es imposible resumir cada una de las ponencias, conferencias y talleres a los que hemos tenido la suerte de asistir. Ha sido muy curioso porque más que formalidades y recuerdo de técnicas y legislación que afecta a la temática del Congreso, se trasladaron experiencias de manera que todo fue novedoso, agradable y, a veces, conmovedor hasta el punto de la aparición de lágrimas.

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Sirvan estas letras para distinguir a las personas que han hecho posible este Congreso y que han alzado a Paraguay hasta las más altas cotas de eficacia en la organización de encuentros internacionales.

Gracias a todos y en especial a:

A mi entrañable amiga Gladys Lucena, por hacer aún más agradable cada uno de los momentos en que estuvo presente. Es una gran dama del protocolo paraguayo.

A Luis Felipe Nuño, mejicano cuya dilatada experiencia internacional en la organización y captación de eventos no llegan a alcanzar su inmensa elegancia personal, su agradable conversación y su sencillez personal.

A Marcelo Pinheiro que esconde bajo su «gran apariencia» un sentido del humor inigualable. Magnífica, divertida y oportuna conferencia que levantó al auditorio de sus asientos.

A Luís Arroyo, siempre pendiente de que todo fuese bien en la sala auditorio. El sabe estar sin que se le vea.

A Kristel Cáceres que tuvo la amabilidad de enseñarme los secretos del Tereré y me acompañó hasta que conseguí la camisa “ao po’i” típica de Paraguay. También a su madre que me preparó esta refrescante y medicinal bebida tradicional de Paraguay.

A Herminio Gonzalez Rojas, Presidente de la OICP que, entre otros honores, me regaló una insignia con la Bandera de Paraguay. La guardaré con mimo y la llevaré en mi solapa como el más grande de los honores.

 A Catalina Pantuso, una gran pensadora argentina y una mujer muy culta. Su amena y pasional charla me cautivó desde el principio y sus reflexiones siempre resultaron enriquecedoras.

A Carlos Zucareli, un amigo con un magnífico sentido del humor, divertido hasta el extremo. De hecho es Director de Ceremonial y Protocolo en Tierra del Fuego…el extremo del mundo.

A Angela García. Una gran amiga, una tremenda profesional y una sonrisa andante y constante. Un gran mujer que lo puede todo. Conociéndola, a cualquiera le queda claro lo que es el tesón. Ella es puro ejemplo. Tiene un defecto terrible…es capaz de quedarse dormida durante todo un vuelo oceánico. ¡¡¡Solo 14 horas!!!! Ja,ja.

Y por fin,

A Luis Gabriel Caballero, una persona que hace honor a su apellido que lo describe y califica magnificamente. Magistral anfitrión, perfecto caballero, amigo ideal y sé que también, magnífico jefe. Todo el mundo lo aprecia y yo lo tengo por alguien que está cercano a la perfección. Diligente, educado, cercano, leal, capaz, líder, con sentido del humor y siempre sonriente. El alma del Congreso y también su cabeza. Sus inmensas capacidades profesionales van en consonancia y de la mano de sus inigualables facultades personales. Un profesional que inspira confianza y una persona digna del más alto de los aprecios. Amante de su país -como todos los paraguayos-, con personas como Luis Gabriel Caballero, el Paraguay llegará muy lejos. Donde el esté como profesional, el éxito está asegurado. Gracias por tu valiosa amistad y por haber contado conmigo.

Y a todos los que han hecho posible nuestra feliz estancia en Encarnación, Paraguay: GRACIAS, MILLONES DE GRACIAS. Espero volver a veros pronto.

© Juan de Dios Orozco López

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2 comentarios

  1. Felicitaciones Juan de Dios, por tan precioso evento! y salud a nuestros hermanos del Paraguay por haber organizado un evento de alto impacto como este, y con panelistas tan destacados. Lo mejor para todos ustedes!

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