Llo zoy poco protocolario. ¿Tú qué shampús hutilisaz?

Lo he oído muchas veces de boca de autoridades: «Yo no soy protocolario» Esto es lo que me dijo un Subdelegado del Gobierno en un acto que yo dirigía.

En otra ocasión, con tono burlesco, el Presidente de una Comunidad Autónoma -que conocía mis abiertas críticas a su Jefe de Protocolo por su falta de pericia y escaso conocimiento-, en otro acto que yo dirigía, me espetó: «¡Hombre, cuánto protocolo!», a lo que le contesté con mucha educación: «Presidente es mi obligación cuidar de su imagen en esta casa y hacer las cosas bien» No me contestó y, de hecho, volvió loco a mi «señorito», reventando todos los movimientos que estaban previamente diseñados y acordados con su Gabinete. Me las hizo pasar «canutas» y me dejó bien claro, con sus escasas formas protocolarias, que mis críticas a su Jefe de Protocolo las debía pagar. Aún así, no logró que el acto resultara deslucido. Entre otras cosas, porque no le interesaba. Era muy poco protocolario también……cuando le convenía. Tenía una cara dulce como el abuelito de Heidi sin barba. Conmigo, siempre que no había prensa, se comportó de una manera cínica y muy poco elegante. Es lo que tiene ser «poco protocolario»: no solo se ignoran y desprecian las normas legales sino las mínimas de cortesía y modales.

Esto es lo que está sucediendo en la actualidad en España. Alguien podría pensar que con todos estos movimientos políticos que se están dando, el protocolo puede llegar a desaparecer. El protocolo no está de moda porque los que lo desprecian no tienen ni la más mínima idea de a qué se refieren. Es cierto que muchos de los que han obtenido un escaño en el Congreso o en el Senado desprecian las tradiciones, los usos y nuestras costumbres y aplauden que el Rey (Reya) Baltasar (Baltasara) tenga pechos. También menosprecian al Jefe del Estado abiertamente, sin que nadie pueda legalmente hacer nada contra ellos porque se conculcaría, entonces,  la igualdad de hombres y mujeres y la libertad de expresión.

Es curioso que quienes afirman ser «poco protocolarios» ignoran la verdadera razón del protocolo: procurar la convivencia por el respeto a los demás. Precisamente el protocolo, en su acepción de urbanidad, tiene como función principal la de regular las relaciones humanas por cuanto actúa allá donde la ley no puede hacerlo. De esta manera, quien -sin atentar contra ley-  se comporta de forma zafia y vulgar es rechazado por la convención social y por atentar contra lo que para la sociedad es considerado un valor y una actitud premiable. Algunos, como buenos y altos indocumentados, ignoran también que no hay norma más democrática que la del protocolo por cuanto éste coloca más arriba a quien más votos obtiene. 

¿Casposos los de protocolo? No. No señor. Somos o intentamos ser educados y conocemos las normas que rigen la presencia de autoridades en actos oficiales además de respetar y practicar las normas de urbanidad y cortesía.

Si ser casposo significa aceptar las normas oficiales y las tradicionalmente admitidas como buenas por la sociedad, me declaro casposo.
Si ser casposo significa aceptar las normas oficiales y las tradicionalmente admitidas como buenas por la sociedad, me declaro casposo.

Ustedes. Ustedes son los que pretendiendo ser lo que nunca podrán y aspirando a lo que jamás alcanzarán con dignidad, son los casposos. No es que sean poco protocolarios, es que son unos incompetentes e indocumentados de las normas legales y sociales. Ustedes no son más cercanos por ser poco protocolarios es que les falta «Celo por las instituciones e intereses de la patria» y mantienen un comportamiento irrespetuoso como ciudadano con las normas de convivencia pública. Lo que ustedes quieren decir cuando afirman ser «poco protocolarios» es que son poco cívicos.

Pero la culpa la tenemos nosotros. Es cierto. Hemos dejado que quien no tiene ni la más remota idea de lo que el protocolo significa y hace en favor de las instituciones públicas o la convivencia, opine e influya en la desaparición de todo rasgo de buena organización, cortesía, cuidado de la imagen institucional, generación de percepciones positivas y respeto por las normas. 

Ustedes dicen: Llo zoy poco protocolario ¿me ze hezcusha?

Yo afirmo que no necesito champú anti-caspa porque no la tengo. Por no tener, casi no tengo pelo.

Y tú, ¿qué champú utilizas? 

© Juan de Dios Orozco López

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14 comentarios

  1. Yo creo que lo que en realidad quieren decir cuando afirman ser poco protocolarios es simplemente que no tienen ninguna educación. Así de simple. Lo que ya no puedo entender es como alguien puede sentirse orgulloso de eso, pero es que en algunos sectores, desgraciadamente, da votos. Gracias Juan de Dios Orozo y feliz año.

  2. Estimado Juan de Dios, lo felicito por sus palabras. Gracias a Dios nuestro Señor no tengo problemas de Caspa!!!
    Le deseo un muy Feliz Año Nuevo!

    Respetuosamente
    PEBR

  3. Las formas se han perdido, porque van anexas al fondo y vivimos en una sociedad, ciertamente, cada más incívica, carente de valores.

    Si cualquier ignorante puede desarrollar cualquier actividad a cualquier nivel de cualquier manera; si todo vale, hemos caído en el más profundo de los relativismos. Salir de ahí nos va a costar tiempo y esfuerzo.

    Hacía tiempo que no te leía y me ha encantado hacerlo. Mi papel de madre me tiene totalmente absorbida.

    Un abrazo.

  4. Querida Aránzazu, tienes toda la razón. Vamos a emplear mucho tiempo y esfuerzo en rehacer nuestro sistema de valores y nuestros cimientos culturales. Construir un edificio puede costar años y solo con la actuación de un bobo se puede hacer colapsar en un minuto. Volver a reconstruirlo puede ser más complicado que hacer uno nuevo. Creo que estamos en la fase de intento de derrumbe de lo construido y yo voy a intentar poner muchas zancadillas, desde mi modesta posición, a quien lo intente.
    Haces muy bien en no perder el tiempo con mis artículos. Los hijos, la sal de la vida, son lo primero. Me conformo con que, de vez en cuando, te des una vuelta por aquí.
    Gracias por tu comentario…¡y por ser tan buena madre!
    Saludos cordiales y Feliz Año.
    JDD Orozco.

  5. Estimada Patricia, muchas gracias por tu comentario y afecto. ¡Ya somos varios los que, dedicándonos al protocolo y el ceremonial, no tenemos caspa!
    Saludos afectuosos desde España.
    JDD Orozco.

  6. Y harás bien. Por supuesto que prefiero nuestro edificio de siglos de Historia.

    Leerte nunca ha sido una pérdida de tiempo. En general, estoy desconectada.

    Feliz Año Nuevo 2016 para ti también.

  7. Mil gracias, Juan de Dios:

    Se puede decir más alto pero no más claro. He aquí el fruto del «todo vale» y, siento ser pesimista, nos encontramos en un punto sin retorno.
    Ya con la frase «soy poco protocolario», quien la expresa está haciendo distinciones, como si serlo fuera de gente «rara», y no se da cuenta de la gran cantidad de códigos de conducta que obedecemos diariamente para facilitarnos la convivencia. En estas personas es como conformarse con ser un zote o una manifestación del «yo soy así y no voy a cambiar».

    Aprovecho la intervención para desearte un año 2016 positivo y que nos traiga salud y sentido común.

    Un afectuoso saludo.

  8. Gran blog, gracias por la clase magistral de esta mañana, todo un placer conocerle y departir en su clase.

  9. Apreciado José, muchas gracias por el afecto que con el que me premias. Para mi, ha sido emocionante y gratificante volver a la Guardia Real y poder charlar con vosotros. Por favor, saluda a todos tus compañeros de mi parte y recibe un cordial saludo.
    JDD Orozco.

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