Bajar escalones para subir en cercanía.

Don Felipe quiere, a todas luces, hacer cosas nuevas y ya no me refiero a las formas. Así lo ha puesto de manifiesto en la recepción al Presidente de la República Italiana. Siempre he afirmado que las formas son al fondo lo que el camino a la meta y mientras que sus asesores digieren estas nuevas formas, las asumen y las ponen en práctica, D. Felipe parece tener claro el rumbo que debe imponer a Su reinado. Sabe que el movimiento se demuestra andando y, en este caso, está utilizando de forma magistral el cambio en los aspectos formales de su actuación pública como vehículo propiciatorio para otro tipo de evolución más profunda que se está produciendo de forma tranquila, sin sobresaltos, de manera discreta y eficazmente.

Los pequeños pero medidos mensajes que envía, evidenciados en el cambio de cánones protocolarios ponen de manifiesto una prudente estrategia de evolución a una monarquía moderna y adaptada a lo que la sociedad demanda de un Jefe de Estado del s.XXI. Lo vemos continuamente cuando le fotografían cediendo el paso a la Defensora del Pueblo en el Palacio de la Zarzuela o demostrando cortesía y deferencia al bajar a recibir a los Jefes de Estado al pie de la Escalera de Embajadores del Palacio Real. D. Felipe ha cambiado el lugar de celebración de una almuerzo oficial con la sana y lícita intención de evidenciar otros cambios.

Que El Rey ceda el paso a la Defensora del Pueblo no es más que una forma sutil de indicar que otros cambios más profundos se están produciendo.
Que El Rey ceda el paso a la Defensora del Pueblo no es más que una forma sutil de indicar que otros cambios más profundos se están produciendo.

A este cambio sereno, elegante y adaptado al momento y exigencias sociales -no a la moda de nuestros días- está contribuyendo S.M. La Reina Doña Letizia convertida en verdadero detonante, creo yo, del uso de técnicas de protocolo, comunicación e imagen pública que antes, quizá, no tenían cabida en la Casa de S.M. El Rey.

El Rey acompaña, dando su derecha, al Presidente de la República Italiana que por primera ez es recibido en el pie de la Escalera de Embajadores.
El Rey acompaña, dando su derecha, al Presidente de la República Italiana que, por primera vez, es recibido en el pie de la Escalera de Embajadores.

El esfuerzo por impulsar la Monarquía Española con vientos frescos está dando sus frutos. Tal vez para los más profanos, solo queden impresos en la retina los peinados y vestidos de La Reina y la bajada de los 72 escalones del Rey cuando la realidad es que tanto lo aparentemente simple de un peinado y lo nimio de recibir a un dirigente público aquí o allí, responde de forma sutil a una premeditada estrategia de imagen pública que poco a poco está aumentando los indices de credibilidad y aceptación de la monarquía.

Los que nos dedicamos a diseñar estrategias de comunicación y marketing institucional con técnicas de protocolo tenemos hoy, con el gesto de D. Felipe, otra prueba evidente del verdadero valor del protocolo: Bajar 72 escalones viene a significar subir unos cinco pisos de altura.

© Juan de Dios Orozco López

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7 comentarios

  1. Buenos días Juan de Dios:

    ¡Siempre tan acertado con tus posts!

    Considero que D. Felipe es muy protocolario, tanto en todos los actos a los que asiste como en sus formas, está pendiente de todo y de todos; y es por ello, por lo que esta nueva forma de actuar combina lo estricto del protocolo con la buena educación, la cortesía y las buenas maneras que rompe con lo estirado que puede parecer el protocolo en algunos momentos y adaptándose a los nuevos tiempos que corren en el siglo XXI.

    Un saludo.

  2. Gracias Julio por tu comentario. Sin duda, estos son pequeños cambios en sus modos de actuar que propiciarán otros más importantes que D. Felipe pueda llevar a cabo dentro de los márgenes que le permite la Constitución y la discreción que caracteriza su papel institucional.
    Saludos cordiales.
    JDD Orozco.

  3. Buenas tardes Juan de Dios,
    Que gusto da leer unas líneas tan concretas,y bien elaboradas a la vez.
    Cómo no, totalmente de acuerdo con tus palabras.
    Lastima que socialmente, seamos tan quijotesco, defender o al menos aclarar ciertas situaciones, en vez de la posición tan acómodada, que ocupa la crítica.

    Un fuerte abrazo

  4. Gracias Robert por tu comentario.A veces, ir contracorriente parece que es contraproducente.Yo considero que, cuando es necesario adoptar esta actitud, en lugar de dañarte profesionalmente, te prestigia.
    Te envío un abrazo.
    JDD Orozco.

  5. Querido amigo Juan de Dios:
    Me resulta incómodo calificar tu artículo porque no soy nadie para hacerlo. Me ha encantado. He sentido un gran placer al leerlo y ver, como dices, la gran importancia que tienen las formas para el contenido y el valor de la generosidad, la sencillez y la magnanimidad. Muchas gracias. Un fuerte abrazo.

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