Protocolo y éxito empresarial

Artículo publicado en la web de la Universidad ESAN (Perú) (*).

Son muchos los que cuando hablan de protocolo se refieren a actitudes personales anacrónicas que sólo son puestas en práctica en círculos sociales exclusivos. Sin embargo, el protocolo moderno se aleja de la afectación del pasado para centrarse en la sencillez,  naturalidad y eficacia de la actuación personal tanto en el ámbito social,  como en el empresarial, el político o el diplomático. Del protocolo excluyente del pasado hemos pasado a un protocolo integrador y facilitador del triunfo en el presente. El protocolo se ha convertido en nuestros días en una herramienta de comunicación que contribuye al éxito de las relaciones humanas y que afecta definitivamente a la imagen pública de las personas, de las instituciones y de las empresas.

Es imposible determinar todas y cada una de las formas de comportarse correctamente en cada uno de los rincones del globo terráqueo. Por este motivo, algunos autores como los profesores Geert Hofsteede, Richard Gesteland o Edward T. Hall han investigado, interpretado y descrito los factores culturales genéricos que permiten evitar conflictos y malentendidos entre personas de diferentes culturas.

En nuestros días, para hacer negocios en cualquier lugar del mundo, no sólo es necesario conocer generalidades culturales y dominar una lengua. En el ámbito de las relaciones internacionales, no basta hacerse entender con palabras. Ahora es necesario profundizar en las particulares formas de ser y estar de otros para adaptar nuestros propios modales y comportamiento a situaciones en las que, cada vez con más frecuencia, la interculturalidad es lo habitual. Mientras más larga y compleja sea la negociación, más profundo y detallado ha de ser el conocimiento de la forma de pensar de la otra parte y más necesario se hace el protocolo.

Hablar de protocolo como herramienta para el éxito en los negocios exige interpretar y emular adecuadamente el comportamiento de las personas. Sin embargo, existen elementos del comportamiento humano que no son accesibles a simple vista. Me refiero ahora a las creencias, las supersticiones, los valores culturales o el concepto del bien o el mal, entre otros. Si pretendemos obtener un alto rendimiento de la relación con los demás, comencemos por conocer cómo piensan, cuáles son sus gustos, sus costumbres y hagamos un esfuerzo de adaptación en la seguridad de que nuestra actitud protocolaria incrementará nuestros resultados empresariales.  Actuemos para que las personas con las que nos relacionamos se sientan cómodas en nuestra presencia y que aprecien nuestra compañía. Ello contribuirá a nuestra propia comodidad.

A los efectos anteriores, es necesario dejar claro que proporcionar comodidades a los demás significa conocer sus usos y costumbres para evitar hacer o decir algo inapropiado que perjudique nuestra relación. No basta tener buena intención. No es suficiente querer agradar a los demás. Lo importante es el resultado final de nuestras acciones.

La palabra clave es respeto. Absoluto respeto por la forma de ser, pensar y sentir de la otra parte. Sin respeto, con toda seguridad, nuestros negocios no tendrán éxito. Pero para poder respetar es necesario conocer qué conceptos son de auténtico valor y cuales merecen el rechazo de nuestros interlocutores.  Estas circunstancias hacen ineludible que, entre las habilidades y destrezas exigibles a un ejecutivo o ejecutiva del siglo XXI, se considere un valor profesional en alza el conocimiento de protocolo y muy particularmente los modos correctos de actuar en el mundo de los negocios.

Hablando de modos de actuar, ¿qué aspectos personales valora usted cuando se relaciona, en ambiente de negocios, con personas de otros países o de otras regiones del Perú?  ¿Se ha visto usted envuelto en alguna situación incómoda por no saber cómo debía actuar? ¿Ha sido testigo directo o indirecto de una situación en la que la falta de protocolo haya afectado negativamente a una relación de negocios?  ¿Conoce, por ejemplo, cuales son los temas tabú en las conversaciones de negocios? Me gustaría y agradecería mucho conocer su opinión.

(*) Entre el 26 y el 29 de mayo tengo previsto – Dios mediante- ofrecer varias conferencias y un Seminario en Lima (Perú) invitado por la Universidad ESAN.

© Juan de Dios Orozco López

También te puede interesar.....

4 comentarios

  1. Magnifico post en el cual me he sentido identificada en cuanto a tus definiciones e ideas tan acertadas y naturales. Me apasiona el saber ser y saber estar haciendo uso del protocolo con sencillez y naturalidad conservando nuestra personalidad. Me he iniciado en el mundo del blogger, seria un placer que me visitaras y me dieras tu opinión profrsional. Quiero mejorar y disfrutar de esta pasión.
    Muchas gracias por adelantado.

  2. Muchas gracias Isabel por tu comentario y por tus amables palabras. Te animo a que sigas escribiendo. Para mi, esto de escribir me sirve para despejarme y lo hago, también, con la honesta intención de trasladar mis modestos conocimientos y experiencias.
    Enhorabuena, una atento saludo y adelante.
    JDD Orozco.

  3. Enhorabuena Juan de Dios, coincido contigo al 100% Afortunadamente el Protocolo está para facilitarnos la vida y hacer más sencillas las relaciones humanas.
    ¿Temas tabú en los negocios? Creo que los mismos que en otras situaciones: religión, política y fútbol.

    Muchos éxitos en Lima.

  4. Muchas gracias Elena por tu comentario y tus deseos. Efectivamente esos son algunos de los temas tabú en las conversaciones de negocios. Como bien sabes, lo primero es el sentido común.
    Saludos cordiales.
    JDD Orozco.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.