Protocolo para la vida

Artículo original en página de International Butler School

Tenemos que explicarlo y mucho. Quienes se aproximan al Protocolo deben tenerlo muy claro y quienes hablan de el, mucho más. El Protocolo sirve para convivir, para la relación con los demás y para ejercer una profesión. Sin esas básicas normas de convivencia no existiríamos como civilización. Una sociedad avanza en tanto que es capaz de dotarse de normas,  acatarlas libremente y renunciar a parte de deseos, gustos e incluso libertades individuales. En este caso hablamos de normas para convivir, para socializar y, por supuesto, para hacer negocios y relacionarnos con personas de otras culturas.

Quienes mantienen que el Protocolo les distingue del resto y lo usan para acentuar esa diferencia demuestran una tremenda estrechez de miras, un absoluto desprecio por la realidad en la que vivimos y un inequívoco intento de encumbrarse a espacios para los que no están preparados, que no les corresponden y que tampoco merecen.

No es más protocolario quien más se hace ver, sino quien destaca por su discreción. No es más elegante quien gasta más en ropa o conduce un deportivo, sino quien es capaz de ser aceptado en diferentes grupos sociales por su naturalidad, respeto y asunción de las normas que rigen los procesos sociales. No es más protocolario el que mejor come, declama, toca el piano o se viste de alta costura, sino quien no necesita de aditamentos para destilar excelencia. No es, en fin, más educado y moderno quien siempre dice lo que piensa, sino quien solo dice lo que es apropiado de forma comedida.

Pues esto es lo que necesitamos. Necesitamos normas que nos hagan mirar y ser observados en positivo. Necesitamos un Protocolo cercano, respetuoso con las creencias, afectuoso con las personas y que no se note. Lo necesitamos ya, en la escuela. Necesitamos un Protocolo que no exista y que no se vea porque sea practicado con naturalidad y cotidianeidad.

En realidad aunque algunos piensen lo contrario necesitamos al Protocolo y lo necesitamos para la vida.

En nuestro proyecto del IBS, tendremos en cuenta todo lo anterior para que nuestros servicios siempre se vean respaldados por la elegancia, discreción, lealtad, excelencia y el  Protocolo.

© Juan de Dios Orozco López

Director de International Butler School

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