Carta abierta a Fernando Ramos.

Mi respetado profesor, querido amigo:

La boca hay que mantenerla abierta cuando es necesario y cerrada, para que no entren moscas, tantas veces como la ignorancia y la falta de razón sobrepasen al conocimiento y a  la verdad.

La razón, creo yo, puede ser subjetiva y estar ligada a los sentimientos pero la verdad es única, si es que está respaldada por los hechos. Como tu y yo atendemos a diferentes razones -tu eres razonablemente republicano y yo razonablemente monárquico- yo no contesto a ninguno de tus republicanos argumentos por temor a que lo intelectual de nuestras diferencias nos aleje en lo personal, aun cuando tus comentarios sobre la monarquía sean a veces gruesos.

Prefiero, entonces, tal y como tu haces, buscar los muchos lazos que nos unen antes que buscar las tijeras que los corte. Además de nuestro gusto por la buena comida y los buenos caldos nos unen, entre otros, el amor a España y el profundo respeto por sus Fuerzas Armadas. Los dos somos viejos soldados. Tú más que yo. Siento tener que dejar bien claro este extremo.

Pero todo esto, tu carta abierta y la mía, han surgido porque hace unos días, algunos medios se hicieron eco de una supuesta orden de S.M. La Reina Doña Letizia para impedir que se efectuaran toques de corneta en el Palacio de la Zarzuela. No me lo creí desde el principio pero preferí no opinar hasta tener más información que la proporcionada por periódicos de dudosa credibilidad a los que, de inmediato, sin más información, se sumaron numerosas personas con las que mantengo contacto en la red. Ni los periodistas dieron una información veraz ni los que se hicieron eco de forma soez, desmedida e ignorante acertaron en su crítica a Doña Letizia.

Antes de continuar quiero insistir en que a la esposa del Rey le corresponden legalmente el tratamiento de Majestad y la dignidad de Reina. Jamás, aún siendo yo monárquico convencido, me atrevería a calificar a la esposa del presidente de una república en la forma que algunos españoles han calificado a la esposa del Jefe de Estado. Esta actitud barriobajera de insultar a la Reina no demuestra más que una inmensa bajeza personal e intelectual. Por encima de ideologías, está el respeto al sentir y parecer de los demás, a la legalidad vigente y, en este caso, a España porque insultando a sus más altas instituciones nos hacemos un flaco favor. Quien no hace honor al respeto por la legalidad se descalifica a sí mismo.

Volviendo al asunto de nuestro intercambio epistolar,  el hecho cierto y demostrable es que ninguna de las personas que han efectuado comentarios en internet tiene la más remota idea de lo que en el Palacio de La Zarzuela acontece sobre localizaciones de mástiles, izados, arriados de bandera así como de procedimientos de seguridad. Incluyo a los periodistas cuyos interesados y desacertados artículos no hacen más que intentar socavar la imagen de la monarquía y de S.M. La Reina en particular, sin el respaldo de la verdad, faltando así a los más básicos principios deontológicos que debieran regir su actividad profesional.

Sin embargo, yo sí puedo hablar de ello porque he pasado cientos y quizá miles de horas en el Palacio de La Zarzuela y he mandado el pelotón que arría e iza la Bandera Nacional a que se hace mención muchas veces. En esas instalaciones y en la intimidad que proporciona el aislamiento por seguridad del que goza el Palacio de la Zarzuela he vivido muchísimas anécdotas. Todas ellas muy agradables y hasta entrañables. Ni una sola desagradable que esté relacionada con un miembro de la Familia Real. Puedo afirmar, por otro lado, porque lo he vivido en primera persona, que Doña Letizia es una persona cercana y afectuosa para con quienes más afecto necesitan y que sabe ocupar y defender su espacio con quien pretende invadir u ocupar un lugar que no le corresponde.

Los artículos que se han escrito tienen una única intención: Desprestigiar a La Corona con falsedades. Si pinchas aquí puedes leer una prueba. Yo podría desmontar una por una todas las afirmaciones que el periodista hace. Comenzaría, por ejemplo, por afirmar que la localización del mástil, ahora, está más cerca de la vivienda de SS.MM Los Reyes que antes. ¿Puede alguien rebatir esta afirmación? No hablo más por respeto, lealtad, decoro personal e imperativo profesional, pero afirmo con rotundidad que se han dicho no ya medias verdades sino absolutas mentiras. Por cierto que en los controles de seguridad se detiene, cuando es necesario, a la peluquera de la Reina y las altas autoridades de la Casa de S.M. El Rey. La Guardia Real sabe hacer muy bien su trabajo.

Dicho esto, querido Fernando, respetando tu acentuado carácter republicano y reconociendo que ambos haríamos lo necesario para defender a España, no me queda más remedio que volver a reiterarte que sigas el camino de la luz y te conviertas a la razón monárquica. Te acogeremos benignos en nuestro seno y lo celebraremos con marisco, empanada y vino. Bueno, en realidad, la celebración la podemos tener aunque no te conviertas en monárquico……..

Ten envío un fuerte y fraternal abrazo junto con mi respeto y consideración.

Juan de Dios Orozco López.

 

 

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5 comentarios

  1. Estimado y Admirado Juan de Dios: Simplemente perfecto. Muchas gracias por defender a los monarquicos y a S.M. la Reina Doña Letizia. Las criticas tan crueles e inhumanas que recibe todos los dias desde hace ya más de diez años son insostenibles.

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