Los políticos no son buenos actores.

Lo natural es preocuparse por las Infantas. Lo artificial es comportarse como si nada ocurriese aunque un tsunami lo arrase todo.

Obama masca chicle con nicotina en público y los chinos se enfadan. Está mal mascar chicle en público. Cosa diferente es masticarlo en el salón de tu casa. Allí, oculto a las vistas de todos, puedes rumiar cual vaca en un prado porque nadie te ve y las normas de protocolo las pones tu.

Obama se saca el chicle de la boca. La foto es del blog de Diana Rubio.
Obama se saca el chicle de la boca. La foto es del blog de Diana Rubio.

Putin cubre con una manta a la esposa del Presidente chino. Entonces, allí censuran las imágenes y en occidente poco más que acusan al presidente ruso de “tirarle los tejos” a la primera dama que, por cierto, es General del Ejército chino. Hay que tener valor…… Yo no le doy mucha importancia, pero es que a los chinos no les gustan este tipo de galanterías. Ellos son más de chupitos de licor de lagarto y de aplaudir a todo el que se mueve, inclinando la cabeza, mientras dejan correr el aire entre las personas. Es lo que hay, y es obligado respetarlo. Para eso están en su casa. Juan de Sevilla me dice al respecto: “Güandedió, po zi llo boy a veiyin no pienzo comé perro y vever el licó eze de lagartija. Llo me llebo mi mansaniya “la guita” y mi vocaiyo de amón zerrano o mortadela con azeituna” Ya le he dicho a Juan que hay que adaptarse, que no hay más remedio que aceptar este tipo de “honores” De hecho, aquí en Europa hay un país en el que al recibirte te hacen tragar, de una sola vez,  un arenque crudo tan grande como un tiburón blanco. Al que se lo tiene que tragar, se le saltan las lágrimas -y no es precisamente de emoción o alegría- y el que te lo ofrece llora, pero de risa al ver tu cara. No digo cual es el país por si algún día tienes la posibilidad de disfrutar de la “magia, sorpresa y emoción” del momento.

El presidente Putin cubre a la mujer del presidente chino con una manta.
El presidente Putin cubre a la mujer del presidente chino con una manta.

Putin y Obama son criticados pero en España no nos quedamos cortos. Aquí está muy de moda hacer crítica del comportamiento público de la Reina Doña Letizia porque está muy pendiente de las Infantas. Al analizar su comunicación no verbal se ha llegado a la conclusión de que es demasiado artificial. Sus gestos son muy estudiados y esta circunstancia le resta naturalidad. A muchos les gustaría que Doña Letizia se pareciese más a Doña Sofía pero se olvidan de que nuestra Reina Madre es nieta, hija, esposa y madre de Rey y que para desempeñar su papel, fue educada y adiestrada desde que nació. Sin embargo, nuestra actual Reina necesitará más tiempo porque es nieta de taxista, hija de sindicalista, esposa de Rey y madre de futura Reina sin que ello reste un ápice a sus capacidades para ser Reina consorte de España y para reconocerle su mérito.

Lo natural es preocuparse por las Infantas. Lo artificial es comportarse como si nada ocurriese aunque un tsunami lo arrase todo.
Lo natural es preocuparse por las Infantas. Lo artificial es comportarse como si nada ocurriese aunque un tsunami lo arrasara todo.

Su comportamiento público no tiene nada de reprochable, por mucho que se quiera criticar su actitud. Su pasado y su familia enfurece a los monárquicos anacrónicos y su presente hace perder los estribos a los republicanos más idealistas que saben, también, que es una gran profesional. En cuanto a su futuro, nadie puede negar que se está preparando bien para tener un papel destacado, pero a la sombra de su esposo. Como siempre, lo nuestro es más valorado fuera que aquí dentro. Tenemos la desgraciada costumbre de apreciar más lo trivial de fuera que lo genuino de España. Es parte de nuestra condición. Yo me quedo con esta imagen de Su Majestad la Reina que podría dar lecciones a muchos de saber ser, estar y “orar”. Echa un vistazo a partir del minuto 3:00.

Pero para comprender esto del comportamiento y la imagen (percepción) pública hay que tener en cuenta varios aspectos. La mal llamada naturalidad en los responsables públicos no es más que la puesta en escena de una cuidada técnica que, a base de tesón, compromiso personal y tiempo, se convierte en apariencia de normalidad y naturalidad escénica. Si aún te queda alguna duda al respecto, pregúntale a un actor. Lo que algunos entienden por naturalidad no es más que la puesta en práctica de gestos aprendidos que a base de ser repetidos se convierten en parte de la conducta personal. Esto es axiomático cuando se habla de imagen pública y quien afirme lo contrario tendrá derecho a la opinión profana pero no a la afirmación respaldada por el conocimiento.

En general, cuando desde fuera se habla de la imagen pública de alguien solo se puede conjeturar. Los ciudadanos de a pié, no tenemos más elementos de juicio que la información -sesgada o no- que los medios de comunicación nos presentan y en el modo que los asesores de imagen desean. Dado que muy pocos conocen cuáles son los gustos personales de Obama, saben el grado de caballerosidad de Putin o están seguros del grado de sentido del humor de la Reina de España lo mejor es no dejarse llevar por la mera apariencia.

Es innegable que esto de la imagen y el comportamiento público va mucho más allá de vestir a la moda, comer chicle, tragar arenques crudos o cubrir a una señora con una manta. Lo que la sociedad opina sobre un personaje público está relacionado con múltiples factores y aunque un pequeño desliz no debiera provocar un gran menoscabo de la credibilidad,  la realidad es muy diferente.  En esto de la imagen, caben pocas equivocaciones y los errores se pagan muy caros.

Para tener buena imagen pública, entre otras cosas, hay que comportarse correctamente fuera del salón de casa y adaptarse al contexto……….. pero alguien debe decirte cómo. Y para eso estamos los que nos dedicamos al protocolo y la imagen pública porque algunos políticos no son buenos actores.

© Juan de Dios Orozco López

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2 comentarios

  1. Gracias por tu post, Juan de Dios:

    Completamente de acuerdo contigo pero no en lo que a S.M. la Reina atañe. Si bien la educación desde la cuna es la que marca la pauta y da los mejores resultados, creo que nuestra actual reina ha tenido tiempo suficiente para aprender todas las cuestiones relativas al Protocolo. Has dicho algo muy importante, que es por lo que creo que a menudo fracasan sus buenas intenciones: ser “la sombra de su esposo”. Opino que puede ser y estar segura sin menoscabo de haber interiorizado que su papel es secundario, papel que de momento, no veo.

    Recibe un afectuoso saludo.

    Ana Belén.

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