Pobres necios.

Doña Letizia, con la cabeza cubierta, visita el mausoleo del primer Rey de Marruecos.

Está muy claro. Para agradar es necesario tener intención. Si uno no quiere, dos no pueden entenderse ni crear un clima de entendimiento que satisfaga a ambos. Por eso, en muchas ocasiones, el valor del gesto adquiere una importancia que supera las palabras que, como el aforismo reza, “se las lleva el viento” Muy al contrario, los gestos son acciones palpables y casi medibles. Además son observables. Si hiciéramos caso a Mehrabian aprenderíamos mucho, además de ganar eficacia, de comunicación.

Si, hablando de gestos, nos referimos a la organización de actos en los que se solicita confirmación de asistencia, es de buena educación confirmar -de forma verbal o por escrito- la asistencia o la ausencia. A un acto formal el anfitrión puede invitar verbalmente pero ello no exime de hacerlo por escrito. Como gesto de cortesía, que corresponde equilibradamente a lo anterior,  se debe contestar verbalmente al anfitrión y por escrito a los organizadores.

Los gestos son la manifestación externa de la educación y no siempre coinciden con los sentimientos personales. En eso consiste, precisamente, la educación o urbanidad. Ser educado no es otra cosa que intentar agradar a los demás cuando la situación contextual lo requiere aunque ello no sea ni de nuestro interés ni de nuestra apetencia. Se trata de madurez, en algunos casos. En otros es simple responsabilidad. Cuando se trata de la cortesía debida, los gestos amables son una exigencia del guión cuyo seguimiento, al pie de la letra, demuestra corrección, respeto y deferencia a los demás.

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El Rey de Marruecos tuvo el gesto de invitar al «Iftar» a SS.MM Los Reyes, al finalizar el día.  A ese gesto SS.MM han correspondido, aunque no estaba previsto, asistiendo al ágape y pasando la noche en Marruecos. Gesto es, también, de cortesía que la Reina Doña Letizia visite el mausoleo del primer Rey marroquí con la cabeza cubierta y vestida de blanco. Estos gestos y actitudes públicas han trascendido a España y Marruecos demostrando cuales son las intenciones de los gobiernos de ambos naciones y  poniendo de manifiesto una vez más que el protocolo no sólo es una herramienta válida sino imprescindible en las relaciones interculturales, diplomáticas y sociales.

Sin embargo, aún hay políticos y personas de altas responsabilidades que desprecian el protocolo. Siguen afirmando aquello de «yo soy muy poco protocolario«, ignorando que, en realidad, dicen: «yo soy mal educado«, «yo no aprecio la organización y buen  funcionamiento de los actos oficiales«, «yo no sé relacionarme con personas de otras culturas«, «yo no doy importancia a la comunicación institucional«, «yo desconozco cómo representar adecuadamente a la institución que pertenezco«, «yo no se por dónde me da el aire«……….

Pobres necios.

© Juan de Dios Orozco López

Las fotografías son de ABC y La Casa de S.M. El Rey.

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9 comentarios

  1. Totalmente de acuerdo. ¿Qué cuesta agradar a los demás y no molestar al de al lado adaptándonos a la situación? es cuestión de voluntad y buenos sentimientos.

  2. Realmente es tener buena educacion y saber estar y saber comportarse ante todo tipo de situaciones

  3. Estimado Julio Andrés
    Tal y como indicas, hay mucho de saber ser y saber estar pero también de responsabilidad, en especial cuando se tiene un cargo público, sea político o empresarial.
    Gracias por tu comentario.
    Saludos cordiales.
    JDD Orozco.

  4. ¡Mil gracias por tu artículo, Juan de Dios!

    No me ha sido posible ver ni leer noticias de la visita de SS.MM. los reyes a Marruecos, pero ya me imagino por dónde van los tiros. Agravio comparativo con la visita al Vaticano, seguro. Indumentaria blanca en Marruecos y allí no; otros piensan que no tienen que ir a nada a Marruecos, y esto es como la vida misma, hay que tratar con todo el mundo.
    Efectivamente, no cuesta nada agradar, pero aquí, has tocado el punto débil de muchas personas que consideran que el agradar aunque no guste algo es hipocresía y no entienden que es asertividad.
    Y el final de tu artículo no lo has podido expresar mejor; es lo que vengo percibiendo hace mucho tiempo: todos los días utilizamos el Protocolo, pues bien, hay quienes creen que es algo usado por determinadas esferas e incluso obsoleto.

    Te reitero mi agradecimiento. Siempre aprendiendo.
    Recibe un afectuoso saludo.

    Ana Belén.

  5. Gracias amiga. No quise comparar con la visita al Vaticano.Me parece que es importante que se valore el protocolo y hacer un poco de pedagogía.
    Gracias, de nuevo, por estar ahí.
    Saludos cordiales.
    JDD Orozco.

  6. Estimado Juan de Dios. Dado que no puedo estar más de acuerdo contigo, y con tu permiso, distribuyo este artículo en mi humilde ámbito de redes sociales.
    Felicidades.
    Un saludo.

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