Murphy y la improvisación en protocolo

La Ley de Murphy

Isaac Asimov afirmaba: “Para tener éxito, la planificación sola no es suficiente, hay que improvisar” Debe ser cierto, pero para el ámbito de la ciencia ficción. En el caso del protocolo, no cabe la improvisación aunque en muchas ocasiones, por imposición del anfitrión o invitado de honor, nos veamos obligados a tomar decisiones que antes, supuestamente, no han sido “pensadas”

En protocolo solo funciona el planeamiento, la toma de decisiones después de reflexiones profundas, el ensayo y la vuelta a empezar con lo mismo. Es un bucle cerrado. Yo estoy más del lado de Tommy Lee Jones quien recientemente ha afirmado: “Mi mente no trabaja con la improvisación”

Esto de planificar en protocolo es axiomático. “Larga preparación, corta ejecución” y entre una y otra, otra vez el ensayo. Es la única forma de alcanzar el objetivo que, por cierto, no es otro que minimizar la presencia de Murphy. Me gusta mencionarlo y recordar su ley que tiene, al menos, dos formulaciones. Te dejo algunas de las formulaciones de Murphy que yo he adaptado para la organización de actos con la ayuda de Arthur Bloch.

La Ley de Murphy
La Ley de Murphy
  1. Si algo puede salir mal, saldrá mal. El momento en el que saldrá mal, además, será el más inoportuno.
  2. Un proyecto planificado sin precisión tarda tres veces más en acabarse de lo que se espera. Un proyecto planificado cuidadosamente tarda el doble de lo previsto.
  3. Cualquier programa de un acto, cuando parce que funciona, es obsoleto.
  4. Si el programa de una acto es útil, una contingencia insuperable te lo hará cambiar.
  5. Si el  programa de un acto es un desastre, todo el mundo se dará cuenta y el día del acto, el 98% de los invitados serán expertos en protocolo, diplomáticos y militares.
  6. La complejidad del diseño de un acto va creciendo hasta que sobrepasa la salud mental del Jefe de Protocolo.
  7. Cuando más confiado estés, te enterarás que la persona que te contrató ha leído (y se sabe de memoria) el Manual de Protocolo de Francisco López Nieto, El arte de invitar de José Antonio de Urbina, el Tratado de Protocolo de Estado e Internacional de Felio Vilarubias y las Buenas Maneras y Protocolo de Pablo Batlle, José Carlos Sanjuan y Juan Sunyé. Además adora las 1080 recetas de Simone Ortega, conoce tu nombre y tu móvil y asistió a un curso de protocolo en 1993. A más abundancia su Tesis Doctoral tenía por título: “De lo humano a lo animal: una aproximación holísta de la organización de actos en el ámbito internacional bajo la influencia de fuertes factores sociales, políticos y culturales” que solo tiene 8751 páginas. “Casí ná”, que diría mi amigo Juan de Sevilla.

Así, desde el punto de vista de la organización de actos, el objetivo no es que todo salga bien -objetivo que es imposible de alcanzar- sino hacer que la presencia de Murphy no llame demasiado la atención. El espera tu fallo, tu falta de planificación y actúa…si tu le dejas. Planificar y ensayar son las dos únicas medicinas que sirven para atacar el catarro murfístico del organizador de actos. El catarro puede convertirse en neumonía si no eres capaz de adoptar medidas y te anticipas a un virus que siempre está latente. Es una lucha constante entre los actores que menos se ven en un acto: El Jefe de Protocolo y su contrincante.

Para liquidar al señor de las tostadas caídas del revés, hay que hablar de esto de la Planificación Estratégica. A lo que ahora llaman Planificación Estratégica, antes se denominaba simplemente anticipación. De esta nueva definición no hablaré pero de anticiparse a los hechos, sí. Para anticiparse con éxito a las contingencias de un acto hacen falta tres ingredientes:

  • Experiencia.
  • Sentido común.
  • Capacidad imaginativa.

El sentido común y la imaginación no se enseñan. Yo creo que se llevan puestas en los genes. La experiencia se puede suplir. Para los más inexpertos, están estos tres pasos:

  • Visualiza la situación hipotética más FAVORABLE y dedícale un 25% de tu tiempo.
  • Imagina la hipótesis más PROBABLE y consume otro 25 % del trabajo y,
  • Anticípate a la hipótesis más PELIGROSA y dedícale un 50 % del tiempo disponible porque Murphy, que es un talibán de la organización de actos y siempre está ahí.

Pues ya sabes: Suerte, vista y a por Murphy.

© Juan de Dios Orozco López

También te puede interesar.....

6 comentarios

  1. Estimado Juan de Dios: Que artículo tan divertido, instructivo y cruelmente realista. ¡¡¡Muy bueno!!! Muchas gracias por compartir con nosotros tu sabiduría, de una forma tan amena y útil.

  2. Magistral y delicioso tu post, Juan. Una vez más, un placer leerte y una nueva oportunidad de reflexionar y aprender contigo. Un fuerte abrazo.

  3. No puedo estar más de acuerdo contigo Juan de Dios!
    Y lo peor es que no sólo luchas con Murphy, es que Murphy tiene aliados!!!
    Saludos a todos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.