El papel de las Primeras Damas

Sarkozy se pone de puntillas para "estar a la altura" de su esposa.

La Primera Dama es la consorte del Primer Caballero de un país, es decir, la esposa – en nuestros tiempos se admite también a la pareja- del Jefe del Estado. En los países democráticos podría parecer que la/el consorte no desarrolla función alguna pero la realidad es muy diferente por la información que manejan, la cercanía al poder y la real e innegable capacidad de influenciar en sus parejas además del impulso propagandístico que proporcionan a las mismas. Su papel, desde mi punto de vista, es determinante.

El término de Primera Dama aparece, por primera vez, en los EE.UU y en el caso de que la esposa del presidente haya fallecido, no se encuentre en condiciones de desarrollar su papel como anfitriona de la Casa Blanca o que el presidente sea soltero, dicho papel puede ser desarrollado por otras mujeres cercanas al Jefe de Estado y, normalmente, ligadas a el por lazos de consanguinidad. Cabe señalar aquí, por ejemplo, a Martha Jefferson Randolph que fue Primera Dama durante el mandato de su padre, Thomas Jefferson.  Más recientemente, el que fue Presidente de la República Argentina, Carlos Menem, se hacía acompañar de su hija Zulemita en sus viajes oficiales, por ejemplo.

Primera Dama se denomina, también, a la mujer que ejerce como Jefa de Estado. Como ejemplo de monarquía podríamos citar a Isabel de Inglaterra y para el caso de una república, cabría mencionar a Cristina Fernández de Kirschner. No existe, por supuesto, el papel de Primer Caballero para quien sea el consorte de la Primera Dama.

Distinguiré hoy solo dos roles de Primeras Damas en relación con el Jefe de Estado y su valor frente a la opinión pública.

Rol predominante o arrollador 

En las últimas semanas he leído y oído afirmaciones en favor y en contra de la validez del papel de las Primera Damas. Algunas voces se alzan en contra cuando el papel desarrollado por la Primera Dama se torna más destacado que el del propio Jefe de Estado. Ocurre esto, casi siempre, cuando ella era importante y conocida antes de que su pareja alcanzara el poder. Un ejemplo de ello podría ser el de Carla Bruni de Sarkozy. La imagen de ella fue impulsora de la de su marido en la campaña electoral y, sin embargo, los asesores de Sarkozy tuvieron que disminuir su presencia cuando alcanzó el poder porque eclipsaba a su marido en los actos a los que asistían juntos.

Sarkozy se pone de puntillas para "estar a la altura" de su esposa.
Sarkozy se pone de puntillas para «estar a la altura» de su esposa.

Rol colaborativo

Este es un papel que permite al Jefe del Estado destacar en presencia de la Primera Dama, cuya presencia queda difuminada -no eclipsada- con la de su pareja. Su papel es muy nutritivo para impulsar la imagen pública de sus parejas y siempre es bienvenido en cualquier circunstancia. Están muy adiestradas para permanecer en segundos planos lo que no quiere decir que se sientan y sea observadas como mujeres florero. Más aún, su papel protagonista, desarrollado en otras actividades diferentes a las ejecutivas o propias de un Jefe de Estado, dotan de credibilidad e impulsan la imagen pública de sus parejas. Suelen ser muy inteligentes, preparadas culturalmente y son muy conscientes de que no deben eclipsar al papel de su pareja. Este es el caso de S.M. La Reina Doña Sofía y de Michelle Obama. Su papel secundario lo es por propia convicción y decisión y no porque no dispongan de las capacidades para alcanzar, si así lo quisieran, altas cotas de protagonismo. Recordemos, por ejemplo, que Michelle Obama fue jefa del que hoy es su esposa o que la propia Reina de España era Princesa de una casa reinante mientras que su marido lo era de una casa real en el destierro.

Doña Sofía una GRAN SEÑORA y probablemente la mejor Reina que ha tenido España
Doña Sofía una GRAN SEÑORA y probablemente la mejor Reina que ha tenido España
POTUS y FLOTUS en una fotografía perfecta desde el punto de vista de la imagen pública.
POTUS (President of The United States) y FLOTUS (First Lady of The United States)  en una fotografía perfecta desde el punto de vista de la imagen pública. La fotografía es de Vogue.

© Juan de Dios Orozco López

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