Visitas de Estado y otras visitas oficiales (y II)

El saludo de Obama a Rajoy fue un saludo de cercanía y calidez

Aunque le pese a algunos, la visita del Presidente Rajoy a los Estados Unidos de Norteamérica ha sido un auténtico éxito. Finalizaba el post de la semana pasada expresando mi deseo de que todo rodara bien. Y parece que así ha sido con la excepción de algún pequeño detalle que, por intrascendente para la mayoría de los observadores, carece de importancia. Es cierto, Rajoy ha reparado el ridículo de ZP con EE.UU y lo ha hecho bien.

Me permitirás ahora que describa, desde el punto de vista de la imagen pública – de lo que se percibe desde el exterior- , lo ocurrido en este viaje y que comente los gestos que en algunos casos son cuidados en extremo para no dejar lugar a la duda y a la interpretación equívoca. En lo que vengo denominando construcción del discurso protocolario, y muy especialmente en lo que se observa que acontece en el entorno de las altas autoridades de un Estado, nada debe dejar lugar a dudas y hay que evitar las interpretaciones. El mensaje emitido debe ser único, positivo y fácilmente interpretable. En este sentido, la mayoría de las secuencias fotográficas y vídeos sobre la visita han sido, desde mi modesto punto de vista, positivos. La imagen de Rajoy y la del Gobierno de España en el exterior han salido reforzadas.

En la mayoría de los países del mundo, las visitas oficiales -en especial la de los Jefes de Estado- concurren en una ceremonia a los muertos de las nación que se visita. Este es el caso de lo acontecido con Rajoy en el cementerio de Arlington donde descansan muchos caídos y Presidentes tan importantes en la historia de EE.UU como JFK. La forma de actuar del anfitrión debe destacar la simbología del país visitante. Observa cómo la Bandera de España respalda la actividad política e institucional del Presidente Rajoy y el respeto que la nación anfitriona le ofrece (arma presentada, bandera sola, alzada y destacada). Los gestos son muy importantes y el protocolista que no aprecie estos pequeños detalles y los ponga en valor, no hará bien su trabajo. Echa un vistazo a la galería.

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Hablaba al principio de pequeños fallos en la puesta en escena. Estamos acostumbrados a que en La Moncloa y en La Zarzuela, la Ley de Banderas no se cumpla y su distribución responda más al estado de ánimo de la señora de la limpieza que a lo que determina la Ley. En la Embajada de España en Washington parece que se sigue la misma línea …..a no ser que como en el acto se condecora a un Senador de EE.UU se haya querido dar preferencia a la bandera de EE.UU. Pero eso me parece que no lo sabremos. Rajoy también se equivocó al imponer la banda de la Gran Cruz de Isabel La Católica. La tradición española marca que las bandas de las grandes cruces sean impuestas sobre el hombro derecho hasta la cadera izquierda. Un descuido que no ha empañado el éxito de toda la visita. Juzga por ti mismo.

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Pero lo más importante de todos los actos, obviamente, ha sido la entrevista y el saludo muy cordial entre Obama y Rajoy. El tiempo que estuvieran reunidos es lo de menos porque las cuestiones de peso ya han sido discutidas y negociadas con anterioridad por políticos y funcionarios de ambos países. Lo importante, lo más importante, son las imágenes que expliciten las buenas relaciones. Así se pone de manifiesto en el saludo que Obama lleva a cabo cuando, reduciendo el espacio entre ambos, lleva su mano izquierda al brazo de Rajoy como muestra de simpatía y consideración. Cabe destacar, también, lo que como complemento a lo dicho ante los micrófonos, nos dice su CNV: el cruce de piernas de ambos nos viene a mostrar lo relajado de su actitud además de un interés mutuo explicitado en el cruce de la pierna que se encuentra más alejadas del otro. Aquí puedes observarlo.

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Pues esto no es todo. Hay mucho más en este tipo de visitas y aun cuando la inmensa mayoría siguen un patrón aproximado de actos, las diferencias las marcan las personas, las relaciones entre los dignatarios y sobre todo la calidad de las relaciones entre los países. El traslado del mensaje de los gestos -de simpatía o no- y la puesta en escena de cuanto acontece es competencia de los protocolistas. Construimos imagen y creamos percepciones.

Quizá tu tengas una opinión.

©  Juan de Dios Orozco López

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