Sobriedad y protocolo.

Una presidencia que parece una grada del Santiago Bernabéu. Foto: Ernesto Agudo

Ya sabes de mi obsesión por la imagen que queda de un acto. En numerosas ocasiones has leído aquí que no vale cualquier lugar, que no vale cualquier caso y que hacer protocolo de forma eficaz es sumar multitud de pequeños detalles. De un acto institucional -que a veces es interminable- quedan las fotografías y los vídeos que vemos en prensa y televisión. Si no se ha cuidado lo que en los medios de comunicación social quedará guardado para la eternidad, difícilmente alcanzaremos los objetivos que nos marcamos cuando confeccionamos el discurso protocolario.  Hacer protocolo es sumar pequeños elementos que siempre deben estar alineados en un mismo sentido. Cualquier deslocalización de un solo elemento lleva inexorablemente a que todo lo que se haya llevado a cabo antes y lo que se ejecute después esté, cuando menos, afectado o distorsionado por ese pequeño descontrol.

En relación con lo anterior he seleccionado esta fotografía de la celebración del Día de la Constitución de España en la Comunidad Autónoma de Madrid. A simple vista lo primero que se observa de ella es que la trasera que se ha utilizado es la misma que en años anteriores.

Una presidencia que parece una grada del Santiago Bernabéu. Foto: Ernesto Agudo
Una presidencia que parece una grada del Santiago Bernabéu.                      Foto: Ernesto Agudo

Ello da una idea -muy acertada por otra parte- de la sobriedad con la que se deben afrontar los actos institucionales desde las Administraciones Públicas. Sin embargo, sin tener que rascar mucho, observo que además de la sobriedad en el adorno la parquedad ha ido más allá. Me explico: no soy muy partidario de las presidencias en pié más que cuando los actos son muy cortos y se llevan a cabo en el exterior. Además -y creo que esto es muy importante- las presidencias sirven para destacar a las personas que merecen estar en ellas. Ello me lleva a afirmar que las presidencias no pueden ser numerosas porque, de lo contrario, el que preside queda «difuminado» entre la masa. Por otro lado, mejor es llenar un escenario con elementos ornamentales que con individuos e individuas. Sustituir una planta, un atril, una bandera o una mesa por una persona no parece una idea ni acertada ni imaginativa. Si no me crees echa un vistazo a la fotografía que te dejo. Cansados los miembros de la presidencia, sin defensa alguna, de oír los discursos ofrecidos, nos ofrecen una gran variedad de posturas que son bastantes elocuentes. Desde la señora -creo que Ana Botella- que necesita ir al baño, al que está aburrido, pasando por los que mantienen una charla mientras el Presidente de la CAM ofrece un discurso.

Si además dejamos que en todos los medios de comunicación salgan los «cartelitos» sobre los que se tienen que colocar las 15 autoridades de la presidencia,  estamos haciendo ver que ellos -los políticos- actúan como mansos corderos y nosotros -los de protocolo- hacemos un papel de tirano e inflexible pastor….y recuerda que el mejor protocolo es el que ni se ve ni se nota. Como siempre, puedes juzgar por ti mismo.

Aquí se colocará el Presidente Hu
Este cartel no será fácilmente detectable por una cámara.

© Juan de Dios Orozco López

 

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2 comentarios

  1. La importancia de los pequeños detalles, la constancia y, sobre todo, la integridad que hacen a la coherencia del acto. ¡Qué necesarios! Es un placer leerte, Juan. Admiro tus palabras, marcan la diferencia en nuestro mundo del protocolo.

  2. Gracias amiga mía por tus cariñosas palabras. Me ha gustado mucho tu web. Sobria y elegante.
    Saludos muy cordiales desde España.
    JDD Orozco.

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