De lo español y lo británico.

Pensarás que estoy escribiendo de Gibraltar pero no. Los temas relacionados con la política los dejo para los expertos. Yo no lo soy de ninguna materia pero me atrevo, como ya sabes,  a escribir de lo que me gusta y de los temas en los que puedo aportar alguna idea. En este caso, además, no hablo de Gibraltar porque después de más de trescientos años dejando que los británicos nos coman el terreno, literalmente hablando, parece misión baldía.

Los británicos nos dan sopas con hondas en muchas cosas y, como no, en eso de gestionar la imagen pública de todo lo relacionado con su monarquía y Su Graciosa Majestad.

Me explico. El domingo 18 de agosto apareció en ABC una noticia en la que se dejaba entrever un distanciamiento entre los Príncipes de Asturias y el 20 de agosto me encuentro con que el mismo diario, citando fuentes cercanas al Príncipe, niega ese distanciamiento. «La persona muy próxima al Príncipe» dice literalmente : «No hay una crisis matrimonial, sino una crisis en la percepción pública del matrimonio motivada por la interpretación errónea de determinados hechos. Pero son dos cosas distintas» Admite, entonces, que los comunicadores de la Casa no saben trasladar la realidad de la pareja a la sociedad. No es culpa de los españoles y de todo el que observa a la Familia Real que los asesores no sepan contar qué ocurre tal y como ocurre. El hecho es que a la Casa de S.M El Rey hace tiempo que nada, en materia de comunicación e imagen pública, le sale bien. Los años en los que Asunción Valdés «controlaba» las relaciones con los medios de comunicación pasaron a mejor vida y, después de ella, el manejo de la prensa y la información Real ha ido de mal en peor.

Los responsables de comunicación de la Casa de S.M. El Rey no han encontrado la fórmula adecuada para contrarrestar los envites antimonárquicos que, propiciados por la crisis, se han visto impulsados por la casualidad de la caída del Rey en una cacería y la inmoral, desleal y quizá delincuente -recordemos que todavía no se le ha juzgado- conducta de un yerno desagradecido y deshonesto que se ha aprovechado de su cercanía al Jefe del Estado. Como resultado de este cóctel, tenemos que la Monarquía ha pasado de ser la institución mejor valorada a alzarse con el rechazo de una importante masa crítica de sociedad española. El nacimiento de las dos hijas de los Príncipes de Asturias y el tirón mediático de la esposa de D. Felipe eran las dos únicos cartuchos que le quedaban a la Casa para intentar cambiar el sentido negativo de las encuestas. Pero ni por esas. La idea de trasladar a la sociedad que en la familia de los Príncipes descansaba la continuidad y la posibilidad de recuperar la credibilidad  perdida y el brillo de otros tiempos, ha comenzado a desvanecerse con los rumores de crisis en la pareja. Así que a los supuestos o posibles desaciertos de los miembros de la Familia Real, se suma la ineficacia de los profesionales que los asesoran.

Es aquí donde -aun cuando las comparaciones son a veces odiosas- merece la pena acercarse al modo en que la Casa Real británica gestiona sus asuntos públicos. La diferencia entre ellos y nosotros es que los británicos siempre actúan con una estrategia a largo plazo que siempre es efectiva y siempre da frutos. Mientras, nosotros, los españoles, actuamos en el plano táctico y cortoplacista descubriendo nuestra incapacidad de acometer crisis y otros obstáculos diferentes a tapar los baches que se hayan creado en el momento.

Como prueba de la eficacia británica permíteme un ejemplo: desde la muerte de Lady Di se ha venido modelando y potenciando la imagen de su hijo mayor como sucesor de Isabel II. Se han aprovechado para ello los impulsos generados por el compromiso matrimonial, boda y nacimiento del hijo del príncipe Guillermo. Aparentemente, tiene un trabajo como piloto de helicópteros y, sin embargo, desarrolla cometidos institucionales. Lo que la sociedad percibe del Príncipe Guillermo es que es un hombre que sostiene una familia con su esfuerzo y arriesgando la vida en ayuda de otros. Esta circunstancia, entre otras muchas diseñadas para hacer crecer su aceptación, hace que su persona sea especialmente valorada. No digamos ya si se casa con una chica atractiva de impecable sonrisa -siempre sonríe-  cuyo pasado ha sido sutilmente difuminado con la creación de de un presente perfecto que generará un futuro exitoso. De esta forma se prepara a la opinión pública para que, llegado el momento, pueda suceder sin crítica social a su abuela o su padre con un elevado grado de aprobación social.

Vayamos a la parte española. Después de varios meses de convalecencia se planea un viaje de S.M. El Rey -sin estar recuperado- a Marruecos. Uno de los mayores éxitos del viaje del monarca debiera ser el indulto de algunos presos y el traslado de otros a cárceles españolas. De hecho uno de los primeros titulares reza: «Marruecos libera a 48 reos españoles gracias a la petición de D. Juan Carlos» Tras el anuncio, las autoridades tienen que reconocer que entre los indultados hay un corruptor de menores, El Rey de Marruecos anula el indulto al pederasta español y Zarzuela aclara que el Rey no pidió el indulto de los presos. Además creamos un conflicto interno en Marruecos. En lo que se refiere al Príncipe, hasta el diario nacional más monárquico cuestiona la estabilidad del matrimonio. Aquí se han abierto las puertas a Murphy que comienza a dejar caer demasiadas tostadas del lado de la mantequilla.

Así es que, mientras los británicos dan pasos medidos, siempre hacia adelante y con una contundente estrategia mediática, los españoles andamos dando palos de ciego y donde dije digo, digo Diego. Es tan nefasta la política de comunicación de la Casa del Rey y tan poco acertadas sus acciones para recuperar la imagen pública Real que más valdría que sus responsables no hiciesen nada.

Aquí, si una acción es susceptible de empeorar, empeorará. Ya se encarga de ello Murphy……..y sus aliados.

© Juan de Dios Orozco López

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4 comentarios

  1. Estimado Juan de Dios.

    No realizaré ningún juicio de valor sobre el «mea culpa» que pudieran hacer los españoles sobre el manejo de la imágen pública de los miembros de su Casa Real, a diferencia de la estrategia a largo plazo de la Corona Británica, pero sí debo mencionar que SS.MM.RR. cuentan con mucha mejor imagen que sus pares del otro lado del Canal de la Mancha, por lo menos entre los habitantes de países hispano parlantes.

    Un afectuoso abrazo,

    Federico A. Luque Caamaño
    http://www.aprendeceremonialyprotocolo.wordpress.com
    http://www.facebook.com/AprendeCeremonialyProtocolo

  2. Amigo Federico, es lógico que en Argentina los Reyes de España tengan mejor imagen que la realeza británica. Quejo del poco esfuerzo que se hace y de la poca profesionalidad que rodea a los reyes de España.
    Saludos.
    JDD Orozco.

  3. Estimado Juan de Dios:

    Mil gracias por tu post. Suscribo todo lo escrito. Hace tiempo que vengo observando la comunicación y las acciones de la Casa de S.M. el Rey y cada día me disgustan más. Como monárquica convencida, quiero pensar en que esta situación se solventará de una manera decente, pero, con estas mimbres, me cuesta trabajo creerlo.

    Recibe un afectuoso saludo.

    Ana Belén.

  4. Querida Ana Belén me temo que esta situación no se va a arreglar a corto plazo por muchas razones. Sin embargo, espero que con el esfuerzo de las Reales personas y el de sus asesores, la opinión pública española sea capaz de valorar los beneficios de la monarquía que con D.Juan Carlos tantos éxitos ha cosechado para España.
    Saludos muy cordiales.
    JDD Orozco.

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