Pitidos, vuelta al ruedo y división de opiniones

De nuevo las faltas de respeto a la Bandera de España han sido retransmitidas en vivo y en directo. De nuevo se han alzado voces descalificando a lo incalificable de la actitud de algunos catalanes. Otra vez, los más adoctrinados, exigen que se restablezca el supuesto honor agraviado amparándose en la legalidad del Estado y en falsas lealtades que ellos no solo no respetan sino que, de manera torticera, adaptan en tiempo y forma a sus propios intereses. Ellos exigen la dimisión y las disculpas de Juan Carlos Gafo y sin embargo, nadie pide responsabilidades a los que de forma sistemática insultan los símbolos y menosprecian la legalidad de España en España o permiten que otros lo hagan.

Algunos catalanes exigen para su ideología, bandera e himno lo que no son capaces en modo alguno de respetar en los demás. Que Cataluña es parte de España es incuestionable. Que todo catalán puede pedir la independencia por los cauces constitucionales, no deja de ser cierto. Sin embargo, resulta patético, de nefasta bajeza intelectual y moral y de una cobardía impropia de hombres y mujeres éticamente impecables, actuar en la forma en la que se actúa en tierras de la autonomía catalana. Se puede estar en desacuerdo con la política de una nación pero, desde luego, a mí jamás se me ocurriría silbar a su himno,  a su bandera o a cualquier símbolo identificativo de sus peculiaridades culturales, sus valores y sus creencias. Claro está que los muchos cobardes que se amparan en la masa serían incapaces de actuar de esa forma tan poco civilizada fuera del redil de cabras, cabritos, cabrones*, ovejas, corderos y corderitos entre los que se amparan.

Está claro que a la Marca España no le va bien la marca catalana y viceversa. Pues bien, el Estado español debería evitar llevar a las tierras catalanas cualquier acto relacionado con España y así se impedirá el bochornoso espectáculo que debemos soportar de alelados y escasos de razón como los que insultan a los símbolos patrios cada vez que les viene en gana. Se trata de pura y dura economía: dado que España gasta mucho dinero en su marca, parece estúpido ponérselo fácil a los que -ya se sabe- siempre van a atacar los cimientos de nuestra imagen. También se trata de cuidar nuestra imagen ante el mundo que observa perplejo como tiramos piedras a nuestro propio tejado. ¿Así es cómo queremos ofrecer imagen, credibilidad y prestigio fuera de España? Comencemos por vender y exigir respeto a España por aquí para que después nos puedan respetar por ahí.

Fíjate lo que ha escrito Carme Chacón en su Twitter y en relación con Juan Carlos Gafo: «La catalana, una sociedad muy plural, espera tus disculpas. Los fanatismos no merecen un solo triunfo y tú, con tu error, se lo regalaste» Suscribo la frase estudiada, medida y diseñada por el marido de la Sra. Chacón -solo en lo referido a los fanatismos- pero, y a mi ¿quién me ofrece sus disculpas por insultar continuamente mi bandera y mi himno?

Mientras unos tenemos que soportar pitidos, otros cortan orejas y dan la vuelta al ruedo en plaza ajena. Pero lo que abunda aquí es la división…….de opiniones.

He dicho.

(*) De acuerdo con la RAE, cabrón es el «macho de la cabra» y este es el calificativo que yo quiero utilizar dado que escribo en este artículo utilizando un símil sobre animales que se mueven en rebaños dentro de un redil. No obstante lo anterior, haciendo uso de la libertad de expresión y lo «plural de la sociedad», sírvete elegir cualquiera de las definiciones que más se ajusten a tu parecer .

© Juan de Dios Orozco López

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5 comentarios

  1. Genial, Juan.
    La torpeza de la Real Federación Española de Natación y de quien la sustenta es ilimitada. Crear la Marca España, designar una estructura bajo el Alto Comisionado, y pretender inmolarla sin necesidad es propio de un monólogo de Gila.
    ¿No tenemos ciudades para acoger un torneo de estas características?¿por qué queremos perder más que ganar de manera absurda?
    Cada día observo con más preocupación nuestra inmadurez democrática, nuestra nula estrategia de «resurrección nacional» y nuestro complejo enfermizo ante pequeños independentismos que no deberían hacer tambalearse nuestra identidad.
    Gracias por tu post, siempre aprendemos un poco más.
    Un abrazo

  2. Gracias David por tu comentario. La situación en relación con el respeto institucional, cimiento sobre el que se construye la marca España, es desde mi punto de vista preocupante.
    Saludos.
    JDD Orozco.

  3. Estimado Juan de Dios:

    Mil gracias por tu nuevo post. Suscribo lo expresado en él, aunque me gustaría hacer algunas precisiones:
    Hablo en general, ya lo advierto.
    Siempre he creído que hay catalanes de pro que están en contra de estas formas, que ahora son vistos como «anormales» y a los que les conminan a ser un reducto de lo que no les interesa escuchar ni ser a quienes se guían por la cuestión económica y quienes, y estos son distintos, les afecta la cuestión social: son unos «recién llegados» que les vienen de perlas a los de la «pela», principalmente por el ruido que hacen.
    Es un caso clarísimo del «Cuanto más me dan, más me merezco.»
    Además de la falta de respeto a los símbolos y a quienes estamos representados en ellos (quienes les faltan al respeto incluidos), me preocupa muchísimo que disminuyan o no se realicen durante un tiempo actos en Cataluña; ya que pueden tomar como una «victoria».
    Ciertamente hay que tener mucho aguante para soportar faltas de respeto tan graves.

    Un afectuosísimo saludo.

    Ana Belén.

  4. Estimada Ana Belén, gracias por tu comentario. Insisto en que deberíamos dejar de brindar oportunidades económicas a quien desprecia a España tan explícitamente. No más insultos con mi dinero.
    Un afectuoso saludo.

  5. Estimado Juan de Dios:

    Mil gracias. Cierto. No lo había sopesado desde ese punto de vista que es crucial.

    Un afectuoso saludo.

    Ana Belén.

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