Deconstruyendo la imagen pública de Rafael Nadal.

Muchos son los llamados a la gloria y muy pocos los elegidos. Siempre he sostenido que los genios siempre tienen un punto de soberbia y altivez porque, siendo conscientes de su unicidad, no permiten que sus logros o afirmaciones sean puestos en entredicho por otros supuestamente menos capaces. Parecería lógico, entonces, que la altivez fuera una de las características diferenciadoras para poder presumir de genialidad. Dicho esto, es cierto que la opinión pública disculpa cualquier actitud de envanecimiento siempre que el éxito del que lo practica lo justifique. Un caso flagrante es el del que fuera entrenador del R. Madrid, cuyo bagaje profesional le permitía afirmar sobre su persona estupideces tales como “No soy el mejor del mundo, pero creo que no hay nadie mejor que yo” Hay otras formas más distinguidas de alcanzar la genialidad y de eso sabe mucho Rafael Nadal.

Entre los componentes de la imagen pública de un genio podríamos incluir la capacidad de convencer, la forma de “acercarse” al público, la actividad personal pública y la que siendo privada trasciende al público, las relaciones personales y profesionales, la forma de hablar, el estilismo en el vestir, la apariencia física, el contenido de los mensajes, los modales, el conocimiento y aplicación correcta de usos y costumbres……Todo lo anterior se puede aprender con entrenadores personales. Se puede ser campeón del mundo de fútbol pero no se aprende a ser Vicente del Bosque; se puede llevar a un equipo hasta el Olimpo de los campeonatos pero no se puede copiar a Josep Guardiola y es posible, con un gran entrenamiento y cualidades físicas, ganar ocho Roland Garros, y sin embargo será muy difícil emular a Rafael Nadal. La diferencia entre los genios y los GENIOS es que estos últimos generan, refuerzan, asientan y proyectan su imagen pública sobre sólidos cimientos de cualidades personales que elevan  exponencialmente su éxito profesional. No necesitan asesores porque ellos son IMAGEN PUBLICA.

Rafael Nadal dispone de unas cualidades excelentes para su Imagen Pública.
Rafael Nadal es disciplinado, educado, elegante, cercano, sencillo, modesto y tesonero.

La aceptación pública de Rafael Nadal tiene como consecuencia que todo deportista desee tener su TESON; que cualquier padre/madre envidie a un hijo tan MODESTO; que cualquier chica adore a un joven tan SENCILLO; que muchas personas anhelen   tenerlo como amigo por su CERCANIA y que el más exigente de los entrenadores lo acepte por su DISCIPLINA. Es extremadamente EDUCADO en la derrota y ELEGANTE en la victoria. Todas esas cualidades y capacidades personales -ni intelectuales ni tenísticas- son “per se” factor decisivo del éxito personal y de las conquistas profesionales del tenista español.

La combinación de los anteriores cualidades personales convierten a Rafa Nadal en una potente bomba desencadenadora de emociones positivas que le hacen tener éxito destilando naturalidad y -esto es lo más importante- sin tener que sobreactuar. Cuando se alegra, lo hace porque lo siente y cuando, al sonar el himno nacional, se emociona y aflora una lágrima a sus ojos, algo hace que traslade sus sentimientos a quien le observa. No hay éxito público sin emoción y en el caso de Nadal sus herramientas van más allá de la provocación del llanto o la generación de sonrisas.

El mejor y más potente elemento de la imagen pública de Rafael Nadal es su capacidad de emocionar. Rafael Nadal no solo será recordado como el ganador de tantos y tantos torneos de tenis sino por su imagen cercana y la aceptación de sus modos de ser. Será un hombre de éxito, sea cual fuere su actividad y siempre que ésta esté relacionada con públicos numerosos.

Siendo como es -siendo natural- consigue objetivos reservados solo a los GENIOS…..y Rafael Nadal no sólo lo es sino que, además, merece ser reconocido como tal.

© Juan de Dios Orozco López

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4 comentarios

  1. La humildad debe formar parte de toda persona, aún más con las cualidades de algunos deportistas, Rafa es un claro ejemplo de ser consciente, y la consciencia se entrena pero para eso hay que ser humilde y el lo es. Siempre he dicho que los deportistas que han conseguido cosas importantes tienen unas cualidades y otras personas tienen otras, por eso todos somos iguales, así que felicidades por el post y totalmente de acuerdo, y lo digo por experiencia propia.

  2. Estimado Jordi, muchas gracias por su opinión que corrobora lo que la opinión pública percibe de Rafael Nadal. Para mi y para los lectores de este blog, que alguien opine con la experiencia del conocimiento directo es muy valioso.
    Gracias de nuevo y saludos cordiales.
    JDD Orozco.

  3. Yo he “conocido” a Rafa Nadal en las peores condicioes posibles: encerrados en un aeropuerto, él con jet lag y yo con dos niños pequeños deseperados, revueltos y revoltosos. Puedo asegurar que, durante las casi 7 horas que pasamos en esa situación, su comportamiento personal fué “de quitarse el sombrero”: atento a mis hijos (los únicos españoles que había en esa parte del embarque); atento con un señor muy mayor tan desesperado como mis hijos; afable, cercano, conversador, sencillo, generoso….. ¡¡¡Adorable¡¡¡

    La antítesis de las superestrellonas adineradas y estiradas que conocemos como “famosos”.

  4. Gracias Myriam por su comentario. Yo no tengo el placer de conocerlo pero, por todos lo comentarios que me llegan, creo que Rafael Nadal es lo que parece. No necesita actuar.
    Saludos cordiales.
    JDD Orozco

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