Rigidez protocolaria y ruptura de protocolo

A los alumnos del Master de Protocolo de la Universidad de Salamanca  que me soportaron estoicamente el viernes pasado.

El viernes viajaba a Salamanca y no paraba de dar vueltas al acto de juramento de Obama en Washington donde todo rodó perfectamente. Es cierto, la Jefa de Protocolo de la Casa Blanca lo tiene todo bajo control. Todo fue…..perfecto. Tan perfecto que, claro está, casi fueron necesarias algunas sutiles rupturas de protocolo para quebrar tanto corsé.

Si entendemos  por «ruptura de protocolo» cualquier acción del protagonista no contemplada en el guión del acto, Obama no se pasó ni un centímetro de lo estrictamente programado. Los medios de comunicación se han hecho eco de la supuesta ruptura del protocolo de los Obama al bajar del coche y hacer un recorrido a pié en el día de su juramento. Pero este mismo hecho ocurrió hace cuatro años. Por lo tanto, antes como ahora, estaba previsto  que POTUS y FLOTUS caminaran en un determinado trayecto. Es verdad que, como el guión no es de dominio público, desde el exterior se interpretan determinados gestos como rupturas de protocolo cuando en realidad son acciones creadas conscientemente por el propio protagonista o sus asesores.

Obama y su esposa caminan saludando al público, a pié en lo que no puede considerarse una ruptura de protocolo real.
Obama y su esposa caminan saludando al público. En este caso yo no considero la acción como una ruptura real del protocolo .

Controlar todos los aspectos que afectan a un acto institucional demuestra un gran trabajo, dedicación y profesionalidad pero, entonces, si no se rompe el protocolo en determinadas ocasiones, ¿qué queda por hacer a los verdaderos protagonistas  de los actos institucionales? ¿Qué hay del ingrediente que debiera aportar el principal actor? En el caso que nos ocupa, la mayoría de los gestos los gestos de Obama no son más que actuaciones premeditadas y diseñadas con antelación. El es muy consciente que cualquier gesto no calculado tiene una trascendencia importante para su persona y para lo que institucionalmente representa. La inmensa mayoría de sus gestos públicos  están planificados para ser ejecutado de un modo inflexible. Tanta rigidez y tanto encorsetamiento hay en sus actuaciones públicas que comienzo a preguntarme si control y perfección, llevadas a estos extremos, son buenas para este tipo de ceremonias tan mediáticas.

Hace unos días leía un artículo en el que se criticaba la tan perfecta y estructurada oratoria de Obama que le impedía llegar a todos los niveles sociales. Yo creo que ese derroche de control y perfección, a veces, puede alejar al actor de su público.

Las "formas" de Obama son demasiado casuales. La fotografía rompe con los modos protocolarios pero tiene una clara significación: Obama "desgastó mucha suela" para acercarse a sus votantes durante su primera campaña electoral. Si no tuviese un importatno valor propagandístico esta fotografía no hubiese salido nunca a la luz.
Las «formas» de Obama son demasiado casuales. La fotografía rompe con los modos protocolarios pero tiene una clara significación: Obama «desgastó mucha suela» para acercarse a sus votantes durante su primera campaña electoral. Si no tuviese un importante valor propagandístico, esta fotografía no hubiese salido nunca a la luz. ¿Se rompió el protocolo? No. Todo forma parte de una estrategia.

Os dejo varias imágenes de «rupturas de protocolo». Algunas fueron premeditadas y utilizadas como estrategia de comunicación. Otras surgieron de manera espontánea.  La verdad es que en los mas altos niveles de decisión no hay tantas rupturas protocolarias como la prensa afirma ni tanta perfección como parece. Lo que sí es cierto es que hay guiones perfectamente diseñados y actores que, a veces, no hacen caso al Director (de protocolo). Doy fe de esto último.

La que fuera Ministra de Defensa Carme Chacón rompió el protocolo al vestir de una forma desconsiderada. Su estrategia fue atraer toda la atención...y lo consiguió.
La que fuera Ministra de Defensa Carme Chacón rompió el protocolo al vestir de una forma desconsiderada cuando para las señoras se requería traje largo. Su estrategia fue atraer toda la atención…y lo consiguió.
El Papa con sombrero mexicano que, al parecer, le ofrecieron mientras hacía un recorrido en papamóvil.
El Papa con sombrero mexicano que, al parecer, le ofrecieron mientras hacía un recorrido en papamóvil. La identificación con el público por medio de este sombrero humaniza y acerca al Papa a los que le vitorean. Estas rupturas de protocolo son muy gratificantes y rentables para los organizadores.
Michelle Obama rompió el protocolo al tocar de forma inapropiada a la Reina. En esta ocasión sí rompió el protocolo al ejecutar un movimiento no incluido en el guión que es reprochable.
Michelle Obama rompió el protocolo al tocar de forma inapropiada a la Reina. En esta ocasión sí rompió el protocolo al ejecutar un movimiento no incluido en el guión. Su actitud es reprochable porque con su gesto pareciera decir  a  la Reina «No te preocupes que yo te sostengo la espalda. Es que tu ya no estás para estos trotes. Eres muy mayor».

Solo dos ideas más:

  1. Las supuestas rupturas de protocolo que podrían considerarse como diseñadas o incluidas en el guión, tienen una característica esencial y común: sirven siempre a los intereses mediáticos de los que las ejecutan.
  2. Las rupturas de protocolo que surgen espontáneamente por parte del público sirven para humanizar al actor principal del acto y,  por tanto, también lo acercan a la sociedad.

¿Tu qué opinión tienes?

© Juan de Dios Orozco López

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6 comentarios

  1. Muy acertado, «romper el protocolo» es una expresión que encanta a los medios cuando realmente, la mejor improvisación es aquella que está preparada al milímetro.
    Un saludo.
    Rebeca

  2. Totalmente de acuerdo contigo Rebeca.
    Gracias por tu comentario
    JDD Orozco.

  3. Interesante reflexión Juan de Dios.
    Al igual que los paradigmas nunca son estables y siempre se ven alterados por elementos de los paradigmas para mutar a otro paradigma, las «rupturas de protocolo» no serían pequeñas brechas por las que se actualiza y se hace más contemporáneo al protocolo?
    Creo que en el fondo de tu comentarío, subyace esta reflexión: cómo hacer evolucionar el protocolo para que no deje de prestar utilidad pero que no quede ridículamente anquilosado?
    Si el protocolo es una forma de ritualizar y comunicar, como muchas veces recuerdas tú, no está ese ritual y esa comunicación sujeta a los cambios contemporáneos?
    En definitiva, creo que esas «rupturas de protocolo» son absolutamente necesarias para la actualización, vigencia y contemporaneización del protocolo en si. Como conjunto de rituales, reglas y convenciones que es el protocolo, éstas son culturales; y como culturales, por tanto, son cambiables, evolucionables.
    Gracias por tus reflexiones, que sigo muy atentamente.

  4. Apreciado David tu comentario es muy acertado e ilustra perfectamente el sentido del post. Obcecados en la perfección, a veces, olvidamos el verdadero sentido del protocolo moderno y democrático: acercar las instituciones y sus representantes a la ciudadania.
    Gracias sinceras y un abrazo.
    JDD Orozco.

  5. Muy buena reflexión, Ni todo es lo que es, ni todo es lo que parece

    Coincido también con David, a veces los eventos y el protocolo es tan perfecto que terminamos por separar y esa brecha tarde o temprano tiene un costo.

    Un gusto leerte, saludos!

  6. Estimado Felipe gracias por leerme. Es una gran satisfacción recibir halagos y comentarios expertos de personas como tu.
    Un fuerte abrazo.
    JDD Orozco.

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