Doña Elena y el protocolo del Día de la Fiesta Nacional.

En los últimos días he leído muchas opiniones en relación con el «desplazamiento» de S.A.R La Infanta Elena en el protocolo del Día de la Fiesta Nacional y la supuesta conculcación del R.D 2099/83 de precedencias. Parecería que siempre voy contracorriente, pero también quiero ofrecer mi parecer que siempre intento razonar y documentar.

Creo imprescindible destacar que la polémica ha sido observada en los foros especializados desde dos perspectivas diferentes.

  • Perspectiva A.

Se critica que la Infanta Doña Elena haya sido «extraída» de la tribuna principal y colocada en una secundaria. A este respecto creo que la Casa de S.M El Rey atiende en estos momentos a una nueva forma de hacer las cosas que a nadie debe llamar la atención ni debe preocupar. Cabe suponer -yo estoy seguro de ello- que la estrategia de comunicación y RR.PP que desde hace unos meses lleva a cabo la Casa de S.M El Rey lo es para el bien de la monarquía y de España. El momento y la oportunidad de acometer los cambios deben y pueden ser elegidos por S.M El Rey y sus asesores. En este caso el debate no es de protocolo sino ideológico o relacionado con los sentimientos.

  • Perspectiva B.

Curiosamente en foros más especializados se critica la conculcación del Real Decreto cuando, desde mi punto de vista, no existe tal conculcación. No he visto alteradas en ningún momento las precedencias establecidas en la norma oficial.

Me explico. La ordenación de personas, después de la línea de saludo, se ha determinado «intratribuna» y solo existen tres tribunas para autoridades.

  1. La tribuna principal, en la que además de S.M. El Rey se encuentran el Gobierno y otras autoridades del Ministerio de Defensa. La ordenación dentro de la tribuna es conforme establece la norma oficial. Baste echar un vistazo a las fotografías. En esta tribuna está, por poner un ejemplo, el Secretario General de Política de Defensa que se encuentra muy por detrás, en el ordenamiento general de precedencias, de S.A.R. La Infanta Doña Elena.
  2. La tribuna de la izquierda de la tribuna del Rey tiene como ocupantes a los representantes institucionales de las autonomías, comenzando por el Presidente de la Comunidad autónoma de Madrid, seguido de la Alcaldesa de Madrid y los Presidentes autonómicos, por su orden. Además también hay algún miembro de la Casa de S.M El Rey.
  3. En la tribuna de la derecha están las demás autoridades del Estado, que encabeza S.A.R La Infanta Doña Elena.

La distribución puede o no gustar. No se trata de una ordenación lineal sino que los presentes se han ordenado en tribunas y se ha procedido a aplicar, dentro de cada una de ellas,  lo determinado en el R.D. de precedencias de forma estricta y en la que no caben, desde mi punto de vista, las interpretaciones.

Admitiré críticas a mi postura pero estos son los hechos ciertos. No hubiese hecho falta hacer aclaraciones si todos los críticos hubiesen echado un vistazo a las fotografías de todas las tribunas y analizara lo ocurrido con anterioridad en las dos líneas de saludo.

Para dar fe de que en ningún momento se ha conculcado la norma, te dejo este vídeo en el que queda claro que las precedencias aplicadas, desde el principio, son estrictamente las determinadas en el R.D. 2099/83. Observa las dos líneas de saludo (antes de recibir los honores de la Guardia Real y después). Tras la última línea de saludo, en la que las autoridades están distribuidas conforme a la norma oficial, «cada mochuelo va a su olivo» o lo que es lo mismo, cada autoridad va a su tribuna. Insisto: no se ha ninguneado a S.A.R. La Infanta Doña Elena y mucho menos se han alterado las precedencias establecidas en la norma oficial. Ha cambiado la forma, no la norma.

Por último, en honor a la verdad, estoy en la obligación de defender a los organizadores de ese acto oficial y de otros, a los que conozco, aprecio y respeto. En algunos casos, sus actuaciones profesionales pueden ser erróneas -todos nos equivocamos- sin embargo, sus decisiones y modos de actuar son criticados con una ligereza impropia de alguien que conoce de las dificultades del protocolo.

  
© Juan de Dios Orozco López

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4 comentarios

  1. Juan de Dios, tu exposición sobre el fondo de la cuestión es nítida, clarísima; como siempre, impecable. No hay nada que sorprenda; sin embargo, más allá del acto concreto y los motivos que originan que hayas tenido que realizar estas aclaraciones, encuentro en tu escrito dos puntos de reflexión que, no por conocidos, dejo de agradecer sinceramente que nos hayas recordado aquí:

    1. Que enriquecedor puede resultar el cambio de forma, respetando la norma
    2. Que inapropiado es siempre comentar con ligereza y qué impropio de un conocedor

    Gracias por salir al paso con criterio firme.

  2. Gracias Francisco por tus amables comentarios. Norma y forma son componentes ineludibles para definir protocolo. Un saludo afectuoso.

  3. Muy bien Juan. Tomen nota algunos que parecen saber y opinan a la ligera.
    Un abrazo.

  4. Hay muy pocas personas que puedan decir que han participado en Actos de Estado de este dimensión. Sin embargo, hasta el más lego en la materia se permite criticar las decisiones de los más expertos asesores en protocolo de España. Es difícil de entender.
    Gracias, amigo, por tu comentario.

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