La imagen del Presidente Rajoy

Hace unos días me llamaban por teléfono para hacerme una entrevista en TV en la que expresara mi opinión sobre la imagen del Presidente Rajoy. Me hubiese gustado poder atenderlos pero, desgraciadamente, no pudo ser. Espero que Ingrid, la periodista que me  localizó, me lea y de esta manera pueda saber un poco más acerca de lo que yo creo que se puede percibir del Presidente de Gobierno.

Vaya por delante que cuando hablamos de imagen lo hacemos respecto de  percepciones. El proceso de percibir está afectado por los sentidos y, por tanto,  es muy difícil generalizar. Lo importante, cuando de imagen se trata, es lograr que lo percibido sea positivo para la inmensa mayoría. Se trataría, entonces, de adaptar la imagen a lo que en cada momento la sociedad espera VER Y OÍR de un dirigente político o empresarial. Digo ver y oír porque el olfato,  el tacto y, desde luego, el gusto todavía no son tele-transportables.

La imagen de un dirigente político está influida, en cada momento, por la coyuntura. El contexto, el modo de enfrentarse a los medios de comunicación, el lugar, el momento, la indumentaria, el gesto y otros muchos parámetros nunca son iguales. Un líder y sus asesores deben adaptarse a las circunstancias.

La mayoría de nosotros no conoce a Rajoy personalmente. No tomamos café con churros con el, a media mañana. Solo tenemos la información que se nos proporciona por los Medios de Comunicación Social, fundamentalmente la televisión. Así, yo podría observar a un Rajoy con una imagen débil y otra persona – con absoluta certeza-  podría percibirlo cargado de fortaleza y seguridad. Todo depende del color del cristal con el que se mire. Y para influir en nuestro modo  de mirar y percibir están los asesores y analistas políticos de uno y otro «pelaje». Está claro que mientras que unos pretenden crear un marco mental en el que el líder sea identificado como tal, otros pretenden -con diferente estrategia- debilitar ese marco para crear otro que favorezca sus intenciones.

No entro a valorar, como siempre, el fondo político sino las formas.Vender imagen en tiempos de crisis no es tarea fácil y cualquier pequeño detalle afecta a la percepción de la sociedad. Lo que la sociedad  espera de un líder político en momentos como los actuales no tiene porqué ser lo que más conviene a esta para superar una crisis. Por encima de los deseos de la oposición política, del derecho a la información que reclama parte de la ciudadanía  y la “necesidad de conocer” que exige la prensa están los intereses comunes, en este caso los intereses de España. Si desde las alturas se comunicara desde la simpleza y la irresponsabilidad podría potenciarse una imagen presidencial positiva, pero los beneficios serían momentáneos y quizá no ayudasen al objetivo final del Gobierno.  Lo importante no es tanto la imagen del Presidente cuanto que el Ejecutivo sea  creíble. En este sentido, muchos tachan al Presidente de ocultar información, utilizar eufemismos, no dar la cara y no hablar claro para minar la imagen del Gobierno. Esta actitud es legítima pero dudo que convenga a los intereses de España.  

Por otro lado, nos guste o no, quien determina qué viene bien o qué no conviene a nuestro país, porque así se ha determinado en las urnas, es el actual Gobierno dirigido por el Presidente Rajoy. Desconozco lo que se cuece en las perolas de la Secretaría de Estado de Comunicación y por lo tanto solo puedo opinar por lo que veo y oigo. Desde mi ventana, solo puedo decir que lo que puede ser visto desde el exterior como una mala táctica de comunicación, desde el interior podría ser una perfecta estrategia de información. Algún día lo sabremos. Como no tengo elementos para enjuiciar de forma más acertada, solo me quedo con lo que percibo, intentando que nadie modifique, a su conveniencia, mi «marco mental».  

Otra cosa es que lo que ocurre en la presidencia y que afecta a la imagen presidencial. Por lo que yo percibo, en el Palacio de la Moncloa, no hay nadie que cuide de la imagen del Presidente en toda su amplitud y con eficacia pese a que entre los cometidos de la Secretaría de Estado y Comunicación está «dar soporte a las actividades y comparecencias públicas del Presidente del Gobierno«.    Hace meses, me hice eco de los numerosos descuidos que se tenían con el Presidente Zapatero y, por un momento, pensé que los responsables de la Comunicación del Presidente Rajoy comenzaban con otro estilo diferente y con un equipo cualificado de asesores. Y me equivoqué. Sí. Lo que ocurre en la Moncloa comienza a ser preocupante. Parecería que no existe unidad de criterio y que zigzaguear, en lo que a imagen del Presidente se refiere, va a ser la característica de esta legislatura. Lo de «dar soporte» -entiéndase apoyar- parece que no ha calado en el equipo. En definitiva, nadie cuida de la imagen del Presidente. Hay numerosos fallos de bulto que minan su imagen institucional. Parecería que los que se encargan del cuidado de las comparecencias públicas presidenciales no tengan ni idea de por dónde les da el aire.

Solo tres detalles para respaldar mi tesis:

Uno. El Presidente comparece el domingo 10.06.2012 ante los medios de comunicación. La distribución de las banderas, de nuevo, conculca la Ley. En foros expertos se ha hablado y escrito sobre la materia. Yo me pregunto: ¿Cómo puede estar el Presidente bien asesorado en asuntos decisivos para España si, en las pequeñas cosas, quien le aconseja no tienen ni idea de lo que por Ley afecta a la imagen institucional del Presidente? Algunos expertos dicen que distribuir las banderas así es un guiño a Europa por el rescate. Memeces. Eso es incumplir la Ley.

Para que nos demos cuenta de la importancia de estos «pequeños detalles», el Presidente de Francia a anulado al distribución de 36.000 fotografías suyas por un error en la distribución de las banderas. Por el contrario, en la web oficial de La Moncloa hay unas cuantas fotografías cuya distribución de banderas NO CUMPLE CON LO QUE DETERMINA LA LEY, pero nadie las quita.

Nadie conoce en Moncloa la Ley de la Bandera
Nadie conoce en Moncloa la Ley de la Bandera

Dos. Investigando sobre la imagen presidencial francesa me topé con la siguiente fotografía oficial del Presidente Rajoy que, según me cuentan, ni siquiera está tomada en su despacho de Moncloa sino en el de la sede del PP. Craso error si fuese cierto. Aunque no lo fuera, no aparece la imagen apropiada para colgar en una web oficial porque, entre otros aspectos, no se observa ni un solo símbolo que respalde su actividad institucional. Nada que le identifique como el Presidente del Gobierno de España. EL PRESIDENTE DE UNA DE LAS NACIONES MÁS IMPORTANTES DEL MUNDO NO SOLO TIENE QUE SER SINO PARECER PRESIDENTE. En relación con la percepción, SE ES LO QUE SE PARECE. En este caso, el Presidente – insisto que lo digo con absoluto respeto- parece un oficinista. No es culpa suya. Sí lo es de sus asesores, si es que los tiene.

Rajoy en su desapacho de ¿Moncloa?
Rajoy en su desapacho de ¿Moncloa?

 Tres. En su día, Zapatero bebía agua bezoya. Hoy el Presidente Rajoy sigue promocionando esta marca en La Moncloa. Si yo vendiera cualquier otra marca estaría muy enfadado.

Alguien tiene interés en promocionar el agua Bezoya

Es posible que los que tienen responsabilidades de comunicación no sepan nada de imagen. Si así fuere, creo necesario recordarles que lo que realmente genera credibilidad es lo que se percibe a través de los MCS, y que ellos deberían cuidar y mimar: LA IMAGEN DEL PRESIDENTE. Si alguien tuviese dudas, siempre puede recurrir al modo de actuar y a las técnicas que Obama ha hecho suyas para llegar a ser presidente de los EE.UU.

© Juan de Dios Orozco López

También te puede interesar.....

7 comentarios

  1. Gracias, Juan de Dios.
    Comparto absolutamente tus opiniones en esta finísima lección de protocolo y estoy de acuerdo contigo en que todo debe responder a una estrategia y esta debe ser firme porque si va variando no sirve para nada, solo traslada confusión.

  2. Gracias, Raquel, por tu comentario. Creo que no existe una verdadera estrategia y que la capacidad de anticiparse a nuevas situaciones no existe. Saludos.

  3. Tu sutil análisis de la imagen del Presidente Rajoy no puede ser más tristemente que acertada. Es el Presidente del Reino de España (y no de las Islas Salomón), pero no basta con «serlo» también «parecerlo». Muchas gracias Juan por tu magnífico artículo.

  4. Gracias Juan por este artículo.Tengo una pregunta, en la última foto en la que Rajoy esta sentado al centro teniendo a su derecha al Ministro de Turismo Sr Soria y a su izquierda a otro politico ¿por qué el Presidente no tiene «la teja» o cartel con su nombre y cargo? Los politicos que le acompañan si lo tienen, será que dan por hecho que todo el mundo debe saber que el que esta en el centro es el Presidente de España? o es que se han olvidado de ponérselo?.Gracias.

  5. Hola Teresa. La razón por el que el Presidente no tiene cartel en la mesa es que el puesto de honor siempre lo ocupa el Jefe del Ejecutivo. En este caso, en su casa, «no cabe duda» del lugar dónde se ha de sentar: el más destacado. Todo el mundo, como bien apuntas, da por hecho que el lugar del centro es para el anfitrión y más alta personalidad que en este caso es el Sr. Presidente.
    Saludos cordiales.

  6. Ninguno estamos exentos de cometer fallos, y a todos nos puede ocurrir , si bien es cierto que, en muchas ocasiones me llama la atención los errores que se cometen por los profesionales encargados de la imagen y del protocolo (y como digo no es cuestión de criticar a nadie) pero cuando se trata de cuestiones poco complejas como ver la marca de agua que utilizan (cuesta bien poco poner jarritas), carteles de papel colgados en la mesa presidencial, banderas arrastrando por el suelo o el inadecuado uso de los tratamientos protocolarios (muy usual), no deja de sorprenderme pues la formación en protocolo, que entiendo que las personas que se dedican a ello la deben de tener, te enseñana a evitar cometer tales errores.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.